Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de octubre, 2020

1917 (2019)

Ni de lejos me planteo si es o no pretencioso, simplista, efectista o de una capacidad de síntesis extraordinaria titular a una película 1917   (2019), que fueron 365 días, y reducir el año a poco más de una jornada (6 y 7 de abril), a un soldado y a unos pocos kilómetros del frente occidental, aunque al protagonista le parezcan cientos o miles. Tampoco tengo intención de preguntarme por qué no titularla “1600 hombres”, “Salvar al Segundo Batallón Devons”, o uno más largo, del estilo “Ey, tío, ¿te has enterado? Es 1917. George V visita Flandes, Pétain sustituye a Nivelle al frente de las tropas francesas, el 6 de abril los estadounidenses declaran la guerra a Alemania y vendrán a Francia, Ludendorff saluda esperanzado el paso del tren que transporta a Lenin y su Terror Rojo, las bajas ya se cuentan por millones, los soldados y los civiles a duras penas logran sobrevivir a un conflicto que no es suyo y el mariscal Haig prepara barbacoa en tierras belgas”, o “La Gran Guerra“ —sin par...

Suez (1938)

Existen individuos que sueñan grandeza y, en su intento de realizar sus sueños, son quienes arrastran al resto hacia adelante o hacia el abismo, al progreso o a la barbarie. Son aquellos soñadores quienes, empujados por su ambición e ilusión, persiguen y materializan las ideas y visiones mas inverosímiles que, una vez alcanzadas, engrandecen al conjunto o provocan la pesadilla que a pocos o a muchos les toca sufrir. Ferdinand de Lesseps ( Tyrone Power ) fue de los primeros, soñó acortar espacios y quiso comunicar el Mediterráneo con el Océano Índico, abriendo un canal en tierra que uniese el mar de los antiguos romanos con el Mar Rojo. Más adelante, iniciaría otro proyecto de similar envergadura: el Canal de Panamá, pero esa es otra historia y no tiene cabida en esta biografía cinematográfica realizada por Allan Dwan . Común a tantos biopic realizados en Hollywood en la década de 1930, en los que se dramatizan situaciones y se presta atención a una historia de amor, pero también de sup...

Ya nos veremos (después, un vaso de whisky lleno de té)

  (Previamente: Informe sobre Diez dedos sin uñas y Cuando crezcan ) Pensé que el paso atrás era una pérdida de tiempo, pero solo fue un instante de duda, hasta que aquel cangrejo se cruzó en mi camino. Me miró con sus ojos en órbita y, con pronunciación pausada y acento costero, dijo que volver atrás puede dar frutos más adelante. —Por cierto, no sé bailar, ni viajar en el tiempo, ambas escapan a mis posibilidades. Además, suelo marearme o crujir cuando me pisan en una pista de baile o en la calle del berberecho, a la altura del bar Pèpè. Bien, tengo que irme. Ya nos veremos —comentó antes de continuar su sentido, contrario al mío. Cuando hablo del paso atrás, me refiero a algo más sencillo que un salto temporal o esquivar el ritmo de los Fred Astaire y Ginger Rogers de los locales de último turno. Aunque haya a quien le resulte complicado o aburrido, a mí me divierte estudiar los sucesos de lo sucedido o los que se dan por supuestos inamovibles, hasta que se mueven para mayor co...

La cueva de los sueños olvidados (2011)

Acompañar a Werner Herzog en su viaje a la prehistoria es un lujo que acepté sin pensarlo dos veces. Y no me arrepiento de haber descendido a la Cueva de Chauvet, en Francia, guiado por las imágenes y la voz de un cineasta que no solo ve estalactitas, estalagmitas, huesos o pinturas rupestres en las sombras iluminadas por las luces de sus linternas. Ve atrás en el tiempo y observa al humano de hace unos 35.000 años. Intenta hacerse una idea de quién fue aquel antepasado que habitaba ese lugar donde el Arte se hizo Arte quizá por primera vez, donde las figuras cobran movimiento y la sensación de expresar vida entre claroscuros similares a los del pasado que se ha conservado inmaculado para alcanzar nuestro presente y, quizá, decirnos que la sensibilidad artística humana poco ha cambiado, porque dicha sensibilidad nace de nuestra comprensión e incomprensión de la naturaleza, de la que nos rodea y de la interior donde surgen los misterios que forman parte de nuestra realidad e irrealidad...

Argel (1938)

El sueño imposible del delincuente interpretado por Jean Gabin llamó la atención de Walter Wanger , que se hizo con los derechos de Pèpè le Moko (1936) y produjo su versión estadounidense, sin  Julien Duvivier ni Gabin , con Charles Boyer  de protagonista y John Cromwell a cargo de la realización. Hasta aquí nada que objetar, pero, una vez vistas ambas películas, se tiene la sensación o la certeza de que en ningún momento  Argel ( Algiers , 1938) supera a la original francesa y, salvo en su final, calca las escenas filmadas por  Duvivier , pero sin la magia de este. ¿Qué sucede? John Cromwell lo hizo igual, pero diferente. Algo parece quedar claro: que ni  Boyer es Gabin , ni Cromwell se cree la poética pesimista que nunca abandona el film de Duvivier , la cual alcanza su clímax en las escena final, cuando Pèpè logra su ansiada liberación. Son dos versiones de la misma obra, con dos presencias protagonistas tan distintas que marcan dist...

Sin novedad en el frente (1979)

Simplificando y viajando en el tiempo, veo a  Sócrates  —si el Sócrates que conocemos lo fue, o fue la imagen que quisieron otros— en la plaza del pueblo rodeado de sus discípulos, a quienes plantea cuestiones que les lleva a asentir y a concluir con un “convengo en ello, maestro”. Él pregunta y, como quien no quiere, guía las respuestas de los jóvenes. Es un buen método, mejorable, eso sí, como cualquier método. Lo importante es que el profesor trata de enseñar a pensar, a plantear interrogantes, a dudar, incluso de lo aprendido, aunque quizá no de cuanto él da por hecho. En definitiva, para sus alumnos es más provechoso que les muestre u ofrezca opciones, variables, preguntas, que afirmaciones discutibles, en todo caso. El docente interpretado por Donald Pleasence en la versión televisiva de Sin novedad en el frente  ( All Quiet in the Western Front , 1979) no hace preguntas, ni tiene en cuenta a sus alumnos. No les respeta como mentes, solo como depositarios de su doc...

Cuando crezcan (luego, ya nos veremos)

<<Cuando crezcan seré libre. Cuando crezcan podré volar. Cuando crezcan iré a tu lado. Cuando crezcan, mañana. Hoy, eres un instante, un deseo constante, un reflejo pasajero,  una idea peregrina. Hoy, eres eso y más, bajo cielo gris, sobre piedra mojada...>> —primera secuela de Informe sobre Diez dedos sin uñas — Aquellos versos incompletos que encontré y leí en la puerta de la celda donde pasó sus últimos días, me hicieron pensar en varias opciones. Me pregunté si se refería a alguien en particular y, de ser así, quién sería. También pensé si los habría escrito él y si hablaban figurado o aludían a un concreto como las uñas, las vides o las alas. Aunque lo dudo. Dudo que a humano nacido de mujer le puedan crecer alas, salvo en sentido figurado. Por suerte o desgracia, no somos aves y de serlo, posiblemente, seríamos avestruces, esconderíamos la cabeza y mantendríamos las patas en el suelo, quizá por miedo a volar o por falta de ganas. ¿O seríamos gallinas, buscando pro...

El festín de Babette (1987)

Hay diferentes maneras de disfrutar  El festín de Babette  ( Babettes gæstebud , 1987), pero la más fácil, por evidente, consiste en dejarse llevar y saborear las situaciones y los personajes que  Gabriel Axel  pone sobre el celuloide. El veterano cineasta danés adapta un cuento de  Karen Blixen , la misma escritora que evocó su granja en África, donde es probable que llevase consigo platos que habría saboreado en su tierra de origen, puesto que cada zona geográfica tiene comidas que forman parte de la identidad cultural de sus habitantes. Mayormente, suelen ser quienes los elaboran y consumen, pero, a veces, algunos platos traspasan fronteras y se convierten en embajadores culturales y, según su elaboración e innovación o la habilidad para crear algo diferente, único, podríamos hablar de Arte. La elaboración artística, la que escapa al plato típico que cada día se sirve en la casa donde le dieron asilo, distingue a Babette ( ...

Ready Player One (2018)

Hay quien encuentra diversión en mirar una pared en blanco, pues es un muro a pintar, y hay a quien le resulta  imposible encontrar entretenimiento en películas que apenas sufren variaciones respecto a tantas otras historias de personajes y situaciones que parecen cortados por el mismo patrón . Son fruto de una industria que juega sobre seguro, aunque en ocasiones salte la sorpresa y pierda una fortuna. También puede suceder que escape de la norma y nos ofrezca magníficas películas, pero no considero que este sea el caso de Ready Player One (2018), un producto destinado a un amplio sector de consumidores que pueden encontrarlo entretenido. Lo celebro, pero tras la apariencia ¿qué queda? ¿Dos horas de intentar rellenar un vacío con tópicos y efectos especiales? Como cualquiera, me gusta el engaño de la irrealidad o fantasía prometida por el cine, pero no simpatizo con la ausencia que se esconde detrás de artificios, envolturas, superficialidad y moda. ¿Necesitamos  volver una ...

Informe sobre Diez dedos sin uñas (precuela de cuando crezcan)

Ahora que, como ayer, la libertad de cualquier tamaño, tipo y expresión igual suena utópica que a chiste (borrar del informe oficial), me viene a mi memoria fotográfica el discurso que L promulgó ante tres personas. Era lo esperado, un vacío casi absoluto, pero a L la ausencia de audiencia no le desanimó, todo lo contrario. Tomó entre sus manos su trompeta y sopló hasta que el sonido del instrumento provocó que dos de los presentes tapasen sus oídos. Pero a él apenas le importó, llevaba puestos sus tapones de cera y había conseguido el efecto deseado, contundente y molesto. —K tuvo un sueño, yo tengo una pesadilla en la que Z dice A, y X piensa B, propina una patada a D y C le salta encima a H, que es muda. Salvo esta que no puede, el resto se pronuncian en los tres o cuatro insultos que se dicen en hogares, casas, pisos franco, fiestas de pijamas, en un debate televisado o en las redes, según el día, la hora y la variación de la alucinación. —La voz de L era poderosa, su tono seductor...

Me enamoré de una bruja (1958)

El plano secuencia que introduce los créditos de Me enamoré de una bruja ( Bell, Book and Candle , 1958) define al cineasta que hay detrás: detallista, sutil, elegante, irónico, uno que no duda en minimizar su figura respecto a  las máscaras que presentan los nombres de los actores y actrices principales, a la figura del guionista Daniel Taradash , a los bongós que corresponden al compositor George Duning y a la más voluminosa imagen que relaciona al productor Julian Blaustein . En esa apertura,  Richard Quine  hace magia, no solo por poner su nombre sobre el icono más pequeño de los encuadrados por la cámara, sino que los objetos, ídolos, tótems y los nombres forman parte del mundo mágico, la propia película, donde el realizador conjura un hechizo cinematográfico que comparte con brujas, brujos y cualquier cómplice que no sepa responder el interrogante <<¿quién puede explicar la magia?>>. No hay palabras que la expliquen, se siente o no, o se desea se...

The Space Children (1958)

Por un paisaje desértico que corre junto al mar descubrimos el automóvil en el que viajan los Brewster, una típica familia de clase media estadounidense. El padre ( Adam Williams ), ingeniero, y la madre ( Peggy Webber ), ama de casa, junto sus dos hijos, Bud ( Michael Ray ) y Ken ( Johnny Crawford ), se dirigen a la base militar donde se prepara el lanzamiento del cohete que pondrá en órbita el Thundered . El padre ha sido enviado para que colabore en los últimos preparativos, pero antes los acomodan en su nueva casa y les presentan a sus nuevos vecinos. Allí, viven en caravanas no muy diferentes, salvo por el tamaño, a las casas prefabricadas de los barrios residenciales donde habrían vivido antes de instalarse en esa franja costera donde todo es idílico, salvo que no lo es. Algo extraño pasa. Los niños han visto una luz en el cielo y un objeto que los ha transformado. Ahora parecen dominados por algo o alguien que controla sus cerebros y que les utiliza para sus fines. ¿Cuáles? Con ...

Un profesor singular (1979)

Resistente en su disconformidad, el cine de  Marco Ferreri centró su discurso en individuo/sociedad, en la alienación y la imposibilidad , en la ruptura no consumada del uno con el medio donde el orden establecido atenta contra la libre elección. En sus películas, no existe libertad para sus protagonistas, se descubren atrapados y, en vida, no hay posibilidad de escape.  Sus films son ante todo humanos, en su deformación, de ahí que haya comedia, drama, vida y muerte.  Un profesor singular ( Chiedo asilo , 1979) no deja de ser tan humano como su responsable o como su protagonista: Roberto ( Roberto Benigni ), un maestro de parvulario, aunque no uno cualquiera, sino uno que pide asilo, clama amparo y protección, sueña humanidad y libertad.  Roberto es subversivo, transgresor, diferente. Quiso cambiar el mundo, pero no lo ha logrado. Como la mayoría de las derrotas, la suya conlleva desilusión y, en su particular, cierto aire taciturno, melancólico, romántico. No ...