Podría escribir un libro sobre Vittorio De Sica y Cesare Zavattini y hablar sobre sus películas comunes o de las que realizaron por separado. Podría referirme a sus caminos profesionales, de celuloide y vidas; podría decir y comentar, como si creyese conocerles. Pero sé que no es así, que solo conozco ese algo suyo que han dejado impreso en planos, secuencias y diálogos de películas que todavía retengo en la memoria. Ese algo se descubre al acompañarles por una milagrosa barriada milanesa o por la eterna Roma de la posguerra o aquella que sufre el desarrollo económico satirizado en Il Boom (1963). Arriba, dije que podría escribir sobre Zavattini y De Sica , pero también puedo referirme durante medio día, y parte de la mitad restante, a Alberto Sordi y a su...