Ir al contenido principal

Una de miedo (1935)



<<Para realizar una película de miedo lo primero que hay que hacer es esperar a que se haga de noche y después ir y coger un campo y echarle encima mucha agua, para fastidiar a los señores que pasen por él. Por ejemplo, vemos este coche...>>, explica el narrador que introduce Una de miedo (1935) al tiempo que desvela los secretos mejor guardados de <<un film bufo de Eduardo G. Maroto>>. En apenas veinte minutos <<y con permiso de ustedes>>, Maroto desarrolla un estudio sobre los films de terror. Lo hace con pocos medios, incluso algún graciosillo robará la cámara para impedir que el rodaje se prolongue, pero el equipo no desespera y aprovecha la desaparición para saborear su bocadillo de chorizo. Con gracia y descaro, este irreverente pionero de la parodia cinematográfica en España desvela las pautas y los trucos que hay detrás de una historia de terror, de esas que hicieron famoso a Boris Karloff, presente en El casero de las sombras (1932) y ausente en El hombre invisible (The Invisible Man, 1933), cuya invisibilidad corrió a cargo del gran Claude Rains. Entre otras, estas películas de James Whale son parodiadas por Maroto en su segunda entrega de la serie Una de..., que se completa con Una de fieras (1934), Y, ahora, una de ladrones (1936) y, ya en forma de largometraje, el episódico Tres eran tres (1954). Su película de miedo y los clásicos del género que asusta, cuando y como puede, todavía perduran en la memoria cinematográfica, sobre todo las segundas, o hacia eso apunta que las llamen clásicos de terror. Esta etiqueta bien vale para Karloff, que pasó a la historia del celuloide como icono del periodo de esplendor de la Universal, pero el Boris Karloff (Erasmo Pascual) que asoma en el cortometraje de García Maroto no ha pasado a ninguna parte, solo a ser parte de una burla que, salvo para unos pocos aficionados al cine, ha caído en el olvido. Este villano <<cien por cien nacional>>, dice el narrador, no hace más daño que liderar <<la secta venenosa titulada los carniceritos de Honolulu>>, nombre terrorífico, casi tan terrorífico como ser víctima del pasodoble con el que el malvado atemoriza a los protagonistas y víctimas de las malas artes musicales de <<los carniceritos>>. El terror exhibido por Maroto no se queda ahí, prefiere partirse de risa, caricaturizar situaciones comunes al terror cinematográfico, y desvelar trucos como los efectos especiales que crean la tormenta que obliga a la pareja protagonista a refugiarse en un caserón, misterioso y aislado, que casualmente se levantó por allí. De tal modo, muestra que estamos en una película, por si a algún despistado no había escuchado la voz del narrador de esta impagable charlotada metacinematográfica, que se desarrolla en la terrorífica nocturnidad y riéndose de sí misma, del misterio, del género terrorífico y del infortunio de Jimmi (Paquito Melgares) y Mary (Elena Weight), la pareja que, como mandan los cánones, se ve obligada a enamorarse y a esperar a que el amanecer les libere del Karloff de turno, y a nosotros de su afición musical.

Comentarios

  1. Extraño film por su datación y su tema mimético. Qué necesarios los investigadores como Toño que sacan a la luz estos tesoros...

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Sucker Punch (2010)

Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...

Honor de cavalleria (2006)

Hay que ser quijotesco para pretender trasladar a la pantalla el clásico universal escrito por Miguel De Cervantes , pero, quizá, resulta más quijotesco tomar a sus dos personajes principales y realizar o filmar fragmentos de su monotonía, fragmentos que se unen y que, en su sucesión, establecen la conexión entre la naturaleza y el ser humano, fragmentos que captan vida, comedia y drama (así los interpreto), fragmentos en los que parece no suceder nada, y sin embargo sucede la no aventura, los tiempos muertos y, para quien conecte con ellos (supongo que seremos minoría), estos entretienen. Albert Serra  crea sus propios Quijote ( Lluís Carbó ) y Sancho ( Lluís Serrat ) y los ubica en un espacio abierto natural, rodeados de sonidos, de iluminación natural, golpeados por el viento o refrescando sus cuerpos en corrientes fluviales. Son dos personajes silenciosos, prácticamente los únicos que asoman en las imágenes en las que Sancho guarda silencio mientras escucha como el caba...

El sendero de la traición (1988)

Ismos prematrimoniales Por Antonio Pardines Una de las características del cine de Costa-Gavras es el adentrarse en espacios y en situaciones que desvelan el abuso ya sea de un Estado o de un grupo de poder. Y sus películas suelen funcionar como manifiestos cinematográficos que no temen señalar desmanes y crímenes, sobre todo aquellas en las que contó en el guion con la colaboración de Jorge Semprún y de Franco Solinas, dos escritores igual de comprometidos y con quienes trabajó durante su primera época. Ya considerado uno de los grandes del «cine político», gracias a Z (1969), La confesión ( L’aveu , 1970) y Estado de sitio ( État de siège , 1972), su popularidad se disparó tras el éxito de la espléndida crónica realizada sobre el golpe de estado de los militares chilenos en 1973 y la posterior represión en Desaparecido ( Missing , 1982), cuyo guion corrió a cargo de Donald E. Stewart, que adaptaba el libro homónimo de Thomas Hauser. Más adelante, cuando regresó al cine de habla i...