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Mostrando entradas de febrero, 2014

Asesinato en el Orient Express (1974)

En cualquier ámbito artístico se descubre que  las obras que lo componen suelen ser valoradas desde dos perspectivas, una que se presupone profesional y otra más cercana al público, que vendría marcada por sus conocimientos y otros aspectos condicionados por gustos, modas o por las sensaciones y emociones que aquello que ve, lee o escucha generan en él, lo cual acaba por definir lo que gusta y lo que no. Pero dichas circunstancias, en muchos casos ajenas a la calidad intrínseca de la obra, no impiden cuestionar los defectos (o aciertos) tangibles que se descubren en los trabajos de autores tan populares como  Agatha Christie , cuya narrativa presenta cierta incoherencia entre la calidad que ofrecen sus relatos de misterio y la popularidad alcanzada por los mismos, primero entre el lector y posteriormente entre el espectador cinematográfico o televisivo, gracias a las numerosas producciones que se inspiraron en ellos. Siguiendo el hilo de gustos, influencias, conocimientos, i...

Apocalypto (2006)

Evidentemente en el cine épico-histórico priman el espectáculo y los beneficios, quizá por ello se tiende a simplificar historias en lugar de realizar exposiciones más rigurosas de aquello que se muestra en la pantalla, pero de hacerlo se correría el riesgo de perjudicar el ritmo narrativo o el de no llenar las salas, de modo que aquel que desee una mayor profundidad temática tendría que acudir a fuentes no cinematográficas, con las que tampoco estaría de más mostrar cierto grado de escepticismo. Un ejemplo de estas producciones que se ubican en contextos históricos reconocibles sería Apocalypto , cuya acción se desarrolla durante el segundo imperio maya, en su periodo de desintegración y decadencia, pero que se decanta por simplificar contenidos y primar la simplista dualidad bien-mal que se descubre a lo largo de lo que se podría considerar como una variante de la caza del hombre por el hombre. A este respecto,  Mel Gibson , al igual que había hecho con anterioridad en Bravehe...

Un día en Nueva York (1949)

Con permiso de Fred Astaire , Gene Kelly fue el actor-bailarín más importante del musical clásico hollywoodiense, como también fue una de las figuras más destacadas detrás de las cámaras, pues en algunos de los musicales en los que participó como actor también asumió labores de coreógrafo, y en ocasiones ejerció de director o co-director, como sucedió en sus tres colaboraciones con  Stanley Donen , otro de los personajes más reputados del género, que debutó en la realización con este largometraje. A su relación profesional se deben la genial  Cantando bajo la lluvia , una de las obras capitales del género, Siempre hace buen tiempo y esta otra destacada comedia musical que se abre a primera hora de la mañana en uno de los puertos de Nueva York, donde poco después, a eso de las 6 a.m., se descubre a un grupo de marineros entre quienes la cámara encuadra a Gabey ( Gene Kelly ), Chip ( Frank Sinatra ) y Ozzie ( Jules Munshin ) cantando New York, New York  (no confundir c...

Viaje al centro de la Tierra (1959)

En su último guión cinematográfico  Charles Brackett adaptó la novela de Julio Verne Viaje al centro de la Tierra , y para ello contó con la colaboración de Walter Reisch , con quien había trabajado con anterioridad en siete ocasiones, siendo su pareja artística más estable después de Billy Wilder , con quien escribió doce guiones. Los tres coincidiendo en Ninotchka ( Ernst Lubitsch , 1939), pero al contrario que Wilder  y  Reisch , Brackett nunca llegó a dirigir una película, decantándose por producirlas o escribirlas, como sería el caso de esta aventura fantástica realizada por Henry Levin . Sin embargo, la mayoría de los personajes creados por Brackett fuera de su relación con el director de El apartamento  resultan menos atractivos que aquellos que pueblan películas como Medianoche  ( Mitchell Leisen , 1938),  Días sin huella , Berlín occidente o  El crepúsculo de los dioses . Y quizá en Viaje al centro de la Tierra (Journey to the C...

Amanecer rojo (1984)

La idea de una invasión soviética de los Estados Unidos no fue una primicia de Amanecer Rojo ( Red Down , 1984), de hecho, en 1966  Norman Jewison  filmó un accidentado desembarco rojo en la comedia  ¡Qué vienen los rusos! . Mucho más serio se mostró   John Frankenheiemer  en el thriller  El mensajero del miedo , en el que no existe una invasión física propiamente dicha, sino una en la sombra, urdida por los miembros del bloque comunista que pretenden hacerse con el control de los Estados Unidos mediante la implantación de un presidente adepto a su causa. Pero, a parte de estas y otras alusiones cinematográficas a la amenaza soviética, se podría decir que Amanecer rojo fue un paso más allá al mostrar una invasión a gran escala del suelo estadounidense, como tres años después lo haría la miniserie  Amerika , en la que se expuso un hecho cercano al narrado por  John Milius  en este film que, en su parte menos interesante, muestra el enfrentami...

Zombies party (2004)

El pub es el centro de las actividades de Shaun ( Simon Pegg ), un zombie entre zombies, a quien le cuesta comprender que su vida no marcha hacia ninguna parte, como tampoco sospecha que su relación de pareja se ha visto afectada o infectada por su aceptación/sumisión a la rutina en la que vive, y en la que semeja encontrarse a gusto, pues en Shaun prevalece la negativa a asumir la madurez o las responsabilidades que podrían provocar diferencias entre un día y el siguiente. Este zombie no infectado se descubre con veintinueve años y sin más expectativas que la de tomarse unas pintas de cerveza en compañía de su inseparable Ed ( Nick Frost ), un tipo que ha asumido su condición de inmaduro vitalicio desde la sinceridad que le diferencia de los muertos vivientes que  Zombies Party ( Shaun of the Dead , 2004)  muestra antes de que estalle la epidemia que a la postre despierta a Shaun de su letargo, y que le obliga a asumir tres responsabilidades básicas: visitar a su madre ( Pen...

Los inconquistables (1947)

Gran parte de las superproducciones históricas sonoras realizadas por  Cecil B. DeMille  presentan una perspectiva que se aleja de la historia, pero es que el cine no es historia. Para él, era espectáculo, aunque, hoy, muchas de sus propuestas resultan acartonadas y, como tal, llevan a verlas con una sonrisa o con cierto desprecio, según quien contemple sus epopeyas, sus aventuras o sus películas bíblicas. En todo caso, fueron grandes obras cinematográficas —si se sitúan en su contexto, todavía lo son—, películas que llenaban las salas y que expresaban la visión cinematográfica y tradicional anglosajona de su realizador, uno de los pioneros que llegó a Hollywood y colaboró con sus largometrajes a crear un imperio: la Paramount. Uno de los grandes ejemplos sonoros de  DeMille  es  Los inconquistables ( Unconquered , 1947 ), que se inicia con una voz en off que ensalza a aquellos valientes que osaron internarse en un territorio salvaje para ensanchar las frontera...

Amadeus (1984)

Entre las películas rodadas por  Milos Forman  en la antigua Checoslovaquia se encuentran comedias como Pedro el negro ,  Los amores de una rubia o ¡Al fuego, bombero s! , en las que se descubre su intento por mostrar a personas corrientes, que en su conjunto conformaban la sociedad de su país natal, aunque desde una perspectiva poco frecuente (en ocasiones apoyándose en situaciones satíricas y surrealistas), que abogaba por innovaciones con respecto a lo establecido por el cine anterior. Y si pudo hacerlo fue gracias a que, por aquel entonces, la nación centroeuropea se encontraba inmersa en un lento proceso de apertura política que se alejaba de la impuesta años atrás por la influencia totalitaria soviética. Este hecho provocó una mayor libertad de expresión, que fue aprovechada por distintos ámbitos culturales, entre ellos el cine, para mostrar la realidad en la que vivía el país, pero desde un punto de vista rupturista y vanguardista. Aunque este alejamiento de la ...

Sahara (1943)

Como película bélica deudora de su época,  Sahara  (1943) ofrece una imagen partidista que se decanta por presentar a los soldados alemanes como fieles seguidores de la intolerante doctrina de sus líderes, y a los aliados como héroes expuestos a sufrir una situación que no han provocado, pero en la que, sin dudarlo, se sacrifican por una causa justa. Dicho sacrificio les convierte en personajes que destacan por su humanidad y por sus ideales, y entre ellos, la figura del sargento Joe Gunn ( Humphrey Bogart ) se erige en líder del grupo que deambula perdido por el desierto, donde, aparte de su valor como soldado, descubre su lado compasivo y justo, al aceptar entre los suyos a dos enemigos con quienes deben compartir el agua que escasea tanto en las cantimploras como en la inmensidad de arena que se antoja infinita. Sahara , como su nombre da a entender, se desarrolla en el desierto africano durante la campaña del norte de África que se llevó a cabo en la Segunda Guerra...

Don Camilo (1952)

Finalizada la Segunda Guerra Mundial algunos de los países implicados vieron como la ansiada democracia se imponía dentro de sus fronteras, y con ella la posibilidad de ejercer el derecho al voto en unas elecciones libres y cuyos resultados, como de costumbre, no serían del gusto de todos. En este entorno de posguerra, dominado por la carestía y la reconstrucción, se descubre que en una pequeña localidad del norte de Italia el sufragio universal acaba de otorgar la soberanía del pueblo al partido comunista liderado por Peppone ( Gino Cervi ), algo que naturalmente disgusta al párroco local, conocido por todos como don Camilo ( Fernandel ). Pero la contrariedad del sacerdote no proviene de sus ideas políticas ni de sus creencias religiosas, sino de la eterna rivalidad que le distancia y une a su vecino comunista, un tira y afloja tras el que se esconde una amistad que no pueden disimular a pesar de sus continuos enfrentamientos, que en ocasiones sobrepasan la dialéctica política o teo...

Tarántula (1955)

La ciencia, signo de progreso, de repente también se transforma en posibilidad de destrucción masiva. Las bombas atómicas arrojadas sobre Hiroshima y Nagasaki lo confirman y las pruebas nucleares lo reafirman. En el cine, una de estas pruebas despierta a Godzilla, monstruo de tiempos remotos que amenaza en la era atómica para insistir en los peligros del uso bélico del átomo. El film de Ishiro Honda advierte al tiempo que divierte. Se trata de una combinación que funciona en su mezcla de fantasía y tono documental, un tono que le aleja del romanticismo de King Kong (Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack, 1933) y abre nuevas vías para el cine de monstruos gigantescos que aparecen como consecuencia de la ciencia empleada con fines militares o debido a la experimentación científica. Sea consecuencia de una u otra, el ser humano empequeñece y se encuentra indefenso ante la “realidad” que asoma en la pantalla de la ciencia-ficción de la década de 1950. Durante ese decenio proliferan los ...

El último emperador (1987)

Si alguien gusta de numerar las curiosidades relacionadas con las películas, probablemente dirá que  El último emperador ( The Last Emperor , 1987)  pasa por ser la primera película occidental de ficción rodada en el interior de la Ciudad Prohibida, y después quizá exprese que ganó tantos premios y que se trata de la adaptación que Bernardo Bertolucci realizó sobre la autobiografía que el propio Pu-Yi escribió hacia el final de sus días. Bien, el curioso imaginario ha cumplido su función de introducir el comentario sobre esta biopic sobre el emperador chino, el último, centro de atención de las tres horas de metraje de un film que lo descubre como un individuo condenado a ser una marioneta del destino y de los intereses dominantes en cada una de las etapas en las que el cineasta italiano detuvo su atención (ya fuese a la temprana edad de dos años, cuando es apartado de su madre para ser entronizado, o mucho tiempo después, cuando los japoneses lo utilizan como monarca-títere...

No hagan olas (1967)

Retirado de la dirección desde 1967,  Alexander Mackendrick  se mostraba reacio a la hora de hablar de la que fue su última película, que también fue la gota que colmó su paciencia ante las constantes intervenciones de los productores, más interesados en otras cuestiones que en los aspectos personales y artísticos que primaban en su idea de hacer cine. Esta circunstancia le decidió a apartarse del medio en el que había realizado obras maestras de la talla de  Sammy, huida hacia el sur o   Viento en las velas y dedicarse a la docencia en el Californian Institute of Arts y posteriormente en el National Film School de Inglaterra. Pero ni su desencanto ni las intromisiones en  No hagan olas ( Don't Make Waves , 1967)  entorpecieron su capacidad para reflexionar, desde el humor y la ironía, sobre entornos sociales como el que se descubre en esa costa californiana donde se desarrolla el film. Desde esta perspectiva, que si bien dista de sus comedi...

Así empezó Hollywood (1976)

Aunque no sea el mejor título de la filmografía de Peter Bogdanovich , Así empezó Hollywood ( Nickelodeon , 1976) define a la perfección su pasión por el cine, como también lo hacen sus libros sobre  Fritz Lang  ( Fritz Lang en América ),  John Ford  ( John Ford ) u Orson Welles  ( Ciudadano Wells ), o cualquiera de sus primeras películas, en las que se descubren homenajes como el protagonismo de Boris Karloff en El héroe anda suelto  ( Targets , 1968), las secuencias de Río Rojo  ( Red River , 1948) en La última película  ( The Last Picture , 1971) o su revisión de la  screwball comedy hawksiana  en   ¿Qué me pasa doctor?  ( What's Up Doctor? , 1972). Pero si en estas tres producciones el gusto del cineasta por lo clásico se presenta de forma indirecta, en  Así empezó Hollywood su homenaje se convierte en el motor visible de una película que acerca los orígenes del cine, cuando el cinematógrafo no era más que u...

Trampa 22 (1970)

No intento alejarme ni acercarme a lo que se entiende por objetividad, sino que me dejo llevar aceptando que, condicionado por influencias diarias, por la cuna y la genética, me formo de ideas ajenas y propias respecto a aquello que observo y siento. Quizá debido a ello, prefiero escribir desde la subjetividad con la que me identifico, y desde la cual, para bien o para mal, interpreto el cine, la literatura, el sonido de una corriente fluvial, la sombra de un árbol y otros aspectos del arte y de la naturaleza, así como de la vida. Pero, más allá de criterios y preferencias personales, con las que se puede estar de acuerdo o en desacuerdo, en ocasiones observo como múltiples maneras individuales de entender una parte o un todo confluyen en un punto común que podría considerarse como una especie de objetividad; y si me atengo a esto, he de suponer que quienes hayan leído Trampa 22 , y visto su adaptación cinematográfica, coincidirán a la hora de señalar que la película no transmite la es...