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Mostrando entradas de junio, 2021

Seijun Suzuki. Diversión y serie B

<<Parece que existen dos clases de personas: las que tienen recuerdos agradables y las que los tienen desagradables. En los dos casos se trata de gente con buena memoria. Es difícil determinar quiénes son más felices, pero, en general, la gente que solo posee buenos recuerdos se encuentra en una situación más envidiable que la que solo tiene recuerdos negativos y dolorosos. Sin embargo, la memoria no es más que un almacén de hechos e impresiones. Lo mejor es tener muchos recuerdos porque, sin duda, suponen una importante ayuda en el desarrollo de una fuerte personalidad. Por otro lado, hay idiotas que no recuerdan nada. Es el caso del hombre cuya memoria es tan mala que no se acuerda del título de la película que vio ayer, o que olvida por completo el nombre o el rostro de la primera persona que ha visto hoy o la de quien acaba de estar con él. Yo soy ese hombre. Por eso es agotador para mí recordar todo tipo de detalles acerca de mi obra o lo que me ocurrió hace un cuarto de sig...

Escenas en el mar (1991)

Salvo si cae en la cabeza y deja amnésico, trastorna o mata, un objeto por sí solo posiblemente no cambie la vida de nadie. Pero si ese objeto genera una idea, quizá la idea sí implique una variación en el rumbo vital. Y eso es lo que sucede con Shigeru ( Claude Maki ) y la vieja tabla de surf que descubre mientras recoge la basura. Primero la deja donde está, al lado de una bicicleta estropeada que su camión no recoge, y, segundos después, regresa a por ella. La arregla y decide probar suerte. Nunca antes había hecho surf, ni tiene traje de neopreno, pero, en compañía de Takako ( Hiroko Ôshima ), inicia su aprendizaje autodidacta, pero sobre todo parece que inicia un camino interior, tal vez de superación, quizá para demostrarse que puede hacerlo. Escenas en el mar / Una escena junto al mar ( Ano Natsu, ichiban shizukana umi , 1991) es el tercer largometraje de Takeshi Kitano y la película donde el silencio de sus protagonistas es total, pues viven en él. Ambos padecen sordera, sin ...

Los dinamiteros (1963)

Suena inusual que en una película los protagonistas sean jubilados que pretenden llevar a cabo un atraco, no tanto por el dinero del botín como por resarcirse de un sistema que, representado en la mutualidad, la burocracia y los burócratas, abraza la deshumanización, el papeleo y el olvido de quien, llegada la edad del retiro, ya no le produce dividendos porque deja de pagar mes a mes, año tras año, aunque se haya pasado la vida pagando y trabajando. Llega un momento en el que la sociedad y el sistema que la rige los trata como si fueran inservibles o, dicho de otro modo, al no producir beneficio económico, los consideran más prescindibles que los prescindibles que todavía trabajan y cotizan con la esperanza puesta en disfrutar de su esfuerzo en el futuro o en otra vida. Pero ese supuesto porvenir se convierte en presente para el trío protagonista de la divertida y subversiva coproducción hispanoitaliana  Los dinamiteros (1963), que deben conformarse con una pensión miserable y ac...

Sonatine (1993)

Playa, mar, amistad, infantilismo, juegos, suman algunas vías de escape a la violencia, la soledad, el vacío y la muerte en el cine de Takeshi Kitano . Lo apuntan los intervalos playeros en Boiling Point ( 3-4X jugatsu , 1990), Sonatine ( Sonachine , 1993), la película que le dio a conocer en occidente, o El verano de Kikujiro ( Kikujiro no natsu , 1999), quizá el título en el que la niñez o el instante infantil alcanza mayor carga emocional y poética. Son rasgos que se unen a otros para dar forma al “estilo Kitano”, reconocible a primera vista en el protagonismo y en la presencia física de “Beat” Takeshi , el propio  Kitano , —salvo en Una escena en el mar ( Ano Natsu, Ichiban Shizukana Umi , 1991) y Kids Returns  ( Kidzu Ritan , 1996). Pero quizá sea al revés y dicho estilo —suma de las influencias, la creatividad y la personalidad del responsable de Hana-bi (1997)— sea el que da forma al conjunto que asume de Kitano un ritmo pausado. En en el caso de Sonatine , resul...

Estallido (1995)

Ponemos todo nuestro empeño y le echamos mucha ciencia al asunto, pero ni con esas somos capaces de controlar la naturaleza en su totalidad; solo en parte, mínima, y esta parte tiende a recuperar su estado natural o evolucionar hacia su naturaleza. Una prueba de lo dicho, quizá la más simple —por su razonamiento simple—, la descubrimos en la propia incapacidad de controlar nuestras existencias, pues, lo aceptemos o no, muy poco depende de nosotros: no podemos detener el envejecimiento, ni borrar las huellas del tiempo, por mucha cirugía que se emplee para ocultar la arruga, ni desterrar la muerte de la vida, por citar ejemplos extremos. Formamos parte de un todo natural donde, como humanos, solo podemos sentir el espejismo de que controlamos el entorno, o la aspiración a controlarlo, pero esa imagen de control se esfuma cuando el descontrol, u orden natural que intentamos alterar con mayor o menor fortuna, se evidencia en la comunidad o en el individuo. Y esto es lo que sucede en Estal...

Edipo, el hijo de la fortuna (1967)

La conexión que establece el cine de Pasolini con su público radica en buena medida en que solo en Pasolini se pueden encontrar esas imágenes y esos significados que, únicos en su género, remiten al estilo y a la personalidad que las crea, al tiempo que desvelan su sentir respecto a sí mismo y su presente —aunque muchos de sus films se ambientan en lo que podría considerarse pasado, sus temas son del ahora en el que el poeta vive y siente—, su posicionamiento y parte de su pensamiento. Como en el de Fellini , Rossellini o Tarkovski , el cine de Pasolini remite al individuo que se erige en el todo de la película, pues todo gira alrededor de ellos. Pero, en su caso, su obra no habla de sí mismo, de sus interioridades, sueños o almas, como sí se aprecia en Fellini , Bergman o Tarkovski , ni pretende un realismo pedagógico, casi científico, que indague en el dolor y otras verdades interiores, como Rossellini . En Pasolini  se dan ambos casos y ninguno. Se posiciona como uno más de...

Querelle (1982)

Sabemos que un tema tabú no lo es por el tema en sí, pues se podría hablar de todo lo imaginable siempre y cuando se permitiese o hubiese deseo de hablar con respeto y libertad para hacerlo, lo es por nuestra hipocresía o por nuestra negativa a encarar lo que disgusta o asusta  —al individuo o al colectivo— y sacarlo a la luz. Supongo que ocultándolo uno cree que lo que no comprende, lo que le molesta, lo que se prohibe o lo que atemoriza al orden y a la moral establecidos, deja de existir. Es uno más de nuestros engaños compartidos, de la corrección impuesta, que devora libertades en su impostura, de trucos que velan o filtran para hacernos creer que si no vemos algo, ya no está. ¡Desaparece! ¡No existe! Pero, empleando el cine como un reverso del “tabú”, un cineasta como Rainer Werner Fassbinder hizo que en sus películas apareciesen esos temas incómodos para las mentes más acomodadas: el racismo en Todos nos llamamos Ali ( Angst essen Seele auf , 1974), el terrorismo, su relaci...

Labios sellados (1957)

Un año antes de que Karl Malden realizase  Labios sellados   ( Time Limit , 1957),  su única película como director  —excepción que le agrupa junto los míticos  Marlon Brando  y  Charles Laughton , quienes respectivamente dirigieron El rostro impenetrable ( One Eyed Jacks , 1961) y La noche del cazador ( The Night of the Hunter , 1955)— , Arthur Laven había realizado  Traidor a su patria ( The Rack , 1956), cuya trama y temática son similares a las expuestas por Malden . Aparte de evidente, la similitud es fácil de explicar. La propia época la aclara: guerra fría, caza de brujas, lucha ideológica… En el film de Laven , Paul Newman interpreta a un soldado acusado de traición por colaborar con el enemigo durante su cautiverio en la Guerra de Corea, situación que también sufre el oficial interpretado por Richard Basehart en la película dirigida por  Malden . Pero el primero asume que ha fallado a su patria, y aceptará que la bandera ...

Biotaxia (1967)

La mera existencia de un cineasta como José María Nunes en el franquismo o en cualquier otro ismo , época o lugar, resulta de por sí una subversión sana y muy humana. Nunes  no pretendía ajustarse a las modas cinematografías ni plegarse a las exigencias del sistema. Sus negativas naturales, obedecían a su forma de ser, lo convirtieron en un director marginal y su personalidad y sus ideas hicieron de él  un cineasta único y su obra inclasificable, por mucho que se le asocie con la Escuela de Barcelona, momento cinematográfico en el que se inscribe Noche de vino tinto (1966) y Biotaxia (1967), siendo la primera uno de los títulos seminales de este efímero período barcelonés del que formaron parte  Jacinto Esteva , Ricardo Bofill , Carles Durán , Pere Portabella y Joaquim Jordá , entre otros representativos de la EB. Tampoco fue un realizador que transitase por los géneros, aunque No dispares contra mí (1961) asume características de cine negro. Su cine es más experimen...

Deuda de honor (2014)

El itinerario físico propuesto por Tommy Lee Jones en Deuda de honor ( The Hoseman , 2014) no es el único que vemos en la pantalla, pues las imágenes hacen evidente el viaje a almas y mentes rotas que transitan el dolor, el desarraigo, la desesperación. Primero fue el trayecto que recorrieron en busca de un lugar y un hogar, sin saber que ese recorrido les depararía la negación de la existencia que se descubre en el arranque del film, cuando se comprende que Mary Bee Cuddy ( Hilary Swank ), al igual que las tres mujeres que han perdido el juicio, debido a la dureza del entorno, también es un alma herida, condenada. Aunque lo haga en silencio, quizá en ese instante es la que más sufre, puesto que aún mantiene su lucidez y el contacto con la realidad hiriente, un contacto que las mujeres que asume trasladar a Ohio han perdido. Ella todavía sufre la realidad y en la realidad. Es consciente de que cada día que pasa se encuentra más lejos de hacer real su necesidad, su deseo, posiblem...

Suso Cecchi d'Amico, una guionista de cine

Aunque  Giovanna Cecchi  hubiese firmado sus guiones con el nombre y apellido ,  seguiría siendo una figura clave en el cine italiano. Así lo atestiguan sus sesenta años de carrera y sus más de cien guiones cinematográficos. Pero la importancia de esta prestigiosa guionista no se encuentra en la cantidad de películas en las que participó, sino en la calidad que atesoran algunas de las mismas, títulos fundamentales para comprender la evolución tanto del cine italiano como del cine mundial. La lista de cineastas que rodaron guiones escritos o coescritos por la escritora romana se extiende desde Vittorio de Sica a Luchino Visconti , pasando por Mario Monicelli , Michelangelo Antonioni , Renato Castellani o Francesco Rosi . ¡Ahí es nada! Esta ilustre guionista, periodista y traductora, nacida en julio de 1914, y apodada Suso desde su infancia, heredó su Cecchi del apellido paterno y el D'Amico de su matrimonio con el musicólogo Fidele D'Amico . Juntos, los tres nombres, res...