<<Fassbinder fue uno de los pocos cineastas que, utilizando estereotipos, logró que millones de espectadores se quedaran pegados al televisor y les obligó a ver verdadero arte: la serie Berlin Alexanderplatz. Era también la época en la que la televisión realizaba auténticas obras maestras>>.
Emir Kusturica (1)
Escojo las historias de noventa minutos o de cuatro horas asumiendo que puedo perderme algo interesante e igual, o similar, a quienes se decantan por la opción televisiva, soy consciente que escoger implica tomar esto y dejar aquello. Por otra parte, hay películas que necesitan mayor duración que la oficiosa, e impuesta por las distribuidoras y las productoras. Son films que, salvo en formato cinematográfico de trilogías —tetra, penta,... o enelogías en su mayoría forzadas exclusivamente para obtener mayores beneficios económicos—, no encuentran ni su acomodo temporal ni financiación en el cine y sí en la televisión. Esto lo comprobamos en dos Bergman imprescindibles —Secretos de un matrimonio (Scener ur ett äktenskap, 1973) y Fanny & Alexander (Fanny och Alexander, 1982)—, en Twin Peaks de Lynch, en Edgar Reitz y su Heimat. Una crónica de Alemania (Heimat. Eine deutsche chronik, 1984), en Los pazos de Ulloa (Gonzalo Suárez, 1985), en Decálogo (Dekalog; Krzysztof Kieslowski, 1989) o en Berlín Alexanderplatz (1980) realizada por Rainer Werner Fassbinder a partir de la novela homónima de Alfred Döblin, publicada en 1929. Aunque el hecho de desarrollarse por capítulos las convierte en hitos e historia de la televisión, las siete son cine, más si cabe al ser obras de creadores no televisivos, sino de creadores que emplean los medios audiovisuales para dar forma a sus ideas. Claro que los nombrados son tipos raros, en el sentido de que pueden considerarse sus casos como extraordinarios, porque también lo que intentaban hacer lo era. Por ejemplo, Bergman estrenó Secretos de un matrimonio y Fanny & Alexander en las salas cinematográficas. Eran metrajes reducidos respecto de los originales televisivos, para adaptarlos a una duración más ajustada al uso de una sala comercial, pero los cortes provocaron pérdidas sustanciales en ambas. Por su parte, Kieslowski filmó No amarás (Krótki film o milosci, 1988) y No matarás (Krótki film o zabijaniu, 1988), dos espléndidos largometrajes que extrajo del proyecto que dio pie a su famosa serie. En cuanto a Lynch, realizó una precuela cinematográfica de su serie en Twin Peaks: Fuego camina conmigo (Twin Peaks: Fire Walk with Me, 1992); y Edgar Reitz hizo lo propio en Heimat, la otra tierra (Die Andere Heimat - Chronik einer Sehnsucht, 2013). Esto solo vendría a corroborar que, salvo por el tamaño de la pantalla y la tecnología de una sala comercial, lo intrínseco de las imágenes remite a lo que los cineastas pretenden exponer sin pensar en condicionantes de tiempo, ni en futuras secuelas o temporadas. Esto es válido para la adaptación que Fassbinder hizo de la novela de Döblin, que había sido llevada a la pantalla por Phil Jutzi en 1931.
Fassbinder (2)
1.Kusturica, Emir: ¿Dónde estoy en esta historia? Memorias (traducción Noemí Sobregués). Ediciones Península, Barcelona, 2012
2.Fassbinder, Rainer Werner: Fassbinder por Fassbinder. Las entrevistas completas (traducción Ariel Magnus). Hueders, Santiago de Chile, 2018




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