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Mostrando las entradas etiquetadas como mario camerini

Daré un millón (1935)

La comedia italiana del periodo fascista encontró en Vittorio De Sica a su galán indiscutible de la pantalla desde ¡Qué sin vergüenzas son los hombres! ( Gli uomini, che mascalzoni! , 1932), film en el que le dirigía Mario Camerini , el mismo cineasta que en Daré un millón ( Daró a milione , 1935) realiza una de las grandes comedias de la época, tras cuya fachada y romance no es difícil entrever la mano de Cesare Zavattini , quien debutaba como guionista en este título que le unió por primera vez a quien sería su pareja profesional y su amigo.  Basada en un cuento* de  Zavattini  y Giaci Mondaini ,  Daré un millón es el encuentro entre De Sica y el guionista, pero también es un divertido, burlesco e irónico film que apunta sin disimulo la hipocresía social, solo que la ubica en Francia para evitar la censura italiana de entonces, quizá sin que esta se diese por aludida, cuando, en realidad, pobres y pudientes los hay en todos los lugares y, en ambos casos, sus c...

Bajo aristocrático disfraz (1937)

Desde su inauguración en 1937 hasta su destrucción durante la Segunda Guerra Mundial, Cinecittà fue un espacio para la ensoñación y la evasión cinematográfica. Construido para dar forma a las fantasías de celuloide de la Italia de Mussolini, suena lógico que lo principal fuese alejar la realidad de sus producciones, de sus historias e imágenes; se consiguió. Durante su primer año de vida, en el mítico estudio se rodaron diecisiete films, entre ellos Bajo aristocrático disfraz ( Il signor Max , Mario Camerini , 1937), y ninguno miraba la realidad; su espejo era otro y sus reflejos en nada recordaban al mundo real. Era la irrealidad y el escapismo cinematográficos, pero ni lo uno ni lo otro fueron exclusivos de Cinecittà  o del régimen fascista, aunque el fascismo los fomentase (también fuera de la pantalla) para mantener su engaño, su propaganda y a la gente aletargada y dentro del ideario que, con otros medios no cinematográficos , evitaba un posible despertar. Pero la fug...

Guerra y paz (1956)

<<...Recibí una llamada telefónica del productor italiano Dino de Laurentiis , para preguntarme si me gustaría llevar a la pantalla la gran novela de Leon Tolstoi , Guerra y paz . ¡Aquella fue la decisión más rápida que he tomado en mi vida!>> La ilusión con la que King Vidor aceptó adaptar una de las novelas que más admiraba fue cayendo en una sucesión de circunstancias que provocaron las irregularidades que dan forma a una película que, entre otras cuestiones, vio reducido su montaje en más treinta minutos, como parte de la estrategia de la Paramount para poder exhibirla en un horario que no era propicio para un film de tan larga duración. << Un poco antes, aquel mismo año, Cecil B.De Mille había realizado Los diez mandamientos (1956) para la Paramount , y su poder en la compañía le permitió exigir que dos filmes de duración tan larga no se pasaran simultáneamente>>. Esta decisión provocó mutilaciones en el metraje, sobre todo aquellas que podrían ac...

¡Qué sinvergüenzas son los hombres! (1932)

Además de ser una comedia romántica de gran éxito en su momento,  ¡Qué sinvergüenzas son los hombres! ( Gli uomini, che mascalzoni! , 1932)   posee el interés añadido de ser la película que lanzó a la fama a  Vittorio de Sica , convirtiéndolo en uno de los galanes más destacados de la cinematografía italiana de la época anterior a la Segunda Guerra Mundial. En este clásico de la comedia transalpina de inicios de los años treinta se distinguen tres partes, aquéllas en las que posteriormente se dividirían un sin fin de largometrajes similares en los que chico y chica se conocen, se enamoran, sufren algún imprevisto que les separa y finalmente descubren que el amor sale victorioso. Estas tres etapas en el triunfo del amor se descubren en la relación de Mariusccia ( Lia Franca ) y Bruno ( Vittorio de Sica ), dos jóvenes que se conocen por casualidad, y que no tardan en pasar una velada romántica en un idílico entorno donde profundizan en aspectos que no asoman en la p...

Ulises (1954)

<<Ya en sus casas se hallaban los héroes que habían podido evitarse la muerte, escapar de la guerra y las olas, y, anhelando el regreso y la esposa, tan sólo él quedaba; lo tenía en su gruta la ninfa Calipso, la augusta, pues la diosa quería que fuera su esposo. Mas, al fin, cuando hubieron cerrado sus ciclos los años, llegó el tiempo que, para el regreso a su patria, Ítaca, decretaron los dioses; empero, ni en ella ni en brazos de los suyos debían cesar sus trabajos. Los dioses le tenían piedad, pero no Poseidón que sentía ira contra el divino Odiseo hasta verlo en su tierra.>> Homero: La odisea . El héroe homérico “nace” para acercarse a la divinidad olímpica, compuesta por deidades viscerales, caprichosas y cercanas que juegan con las vidas de esos guerreros legendarios cuyas gestas cantadas suenan en veladas festivas de villas donde más de un oyente presume verse reflejado en ellos. Pero es solo su deseo, nadie salvo en el sueño infantil puede parecerse a los heroicos...