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Mostrando las entradas etiquetadas como kurt vonnegut

Kurt Vonnegut y Las sirenas de Titán

Saber que tu destino está escrito y que acabará en el mayor de los satélites de Saturno, que recibe su nombre de aquel titán que en mitología grecorromana devoró a sus hijos, salvo a Zeus, que era griego y tal vez eso despistase a la deidad latina, pasando antes por Marte, donde se prepara una invasión al planeta Azul, Mercurio y de nuevo la Tierra, no ha de ser peor que el que nos depara el viajar a cualquier isla o playa y pasarse la estancia tumbado en la arena o sobre la hamaca de un hotel resort en el que las actividades y las atracciones se programan y preparan, incluidas las bebidas, para que todos consuman lo mismo y, a ser posible, a la misma hora. No digo que los turistas que algún día futuro acudan a Titán pasen sus horas en la piscina, con el extra de contar con un chiringuito dentro, en los restaurantes temáticos o en cualquier espacio donde dejar su dinero a la cadena hotelera que lo regente; eso sí, llevándose de vuelta a sus hogares y a sus rutinas la sensación de haber...

Kurt Vonnegut y la doble lectura

La doble lectura Por Antonio Pardines A pesar de que tropiezo bastante más que dos veces en la misma piedra —y de que me pregunte quién diablos la pone siempre ahí, para romperme el paso y el pie—, no suelo leer dos veces el mismo libro, pero alguna excepción hay. Por ejemplo Guerra y paz, Las aventuras de Tom Sawyer, Estudio en escarlata, A sangre fría, El señor de los anillos, La verdad sobre el caso Savolta, Becas flacas, Momo, A esmorga, Polaroid,… —Vale, ya está bien, ¿no?, pesado—. Como se ponen algunos, incluso uno mismo, cuando solo me quedaban unos cien para completar la lista. El último que he repetido ha sido Madre noche, cuya idea no me había dejado de rondar desde aquella primera vez que lo abrí, hará ya más de quince años. Quería regresar a ella, para ver hasta dónde podía llegar en mi obsesión por esta novela de Kurt Vonnegut. Pero no voy a compartir en estas líneas nada sobre lo pensado al releerla, pues soy consciente de que no les interesa ni mi primera ni mi segunda ...