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Mostrando entradas de enero, 2026

Fragmentos de nada: Hamsun, Chaplin y el Hambre

Hamsun, Chaplin y el Hambre Por Antonio Pardines No recuerdo en qué página de Hambre me pregunté si Charles Chaplin había leído al noruego Knut Hamsun antes de crear su icónico personaje vagabundo, o si este era una de las proyecciones adultas que imaginaría durante su cruda infancia, el que deambula por la ciudad resistiendo las fuerzas opresoras que dan forma al “alma” urbana y que Charlot supera a base de ingenio y de picaresca, de deshacerse de valores morales y abrazar cualquier posibilidad que le permita un mendrugo de pan y resistir ante la deshumanización (alienación) de la ciudad moderna, entre otros espacios que pueda recorrer. El hambre marca el ir y venir del vagabundo, lo mismo le sucede al periodista protagonista de la novela que acercó al escritor noruego a la fama. Pero el personaje literario mantiene sus valores, no es héroe disfrazado de antihéroe, y se decanta por pensar, más que por actuar. Se considera víctima de fuerzas que amenazan superarle e incluso destruirle...

Yi yi (2000)

En prácticamente todas las sociedades, la familia es uno de los pilares sociales y, a menudo a lo largo de la historia, uno de los más opresivos (autoritarios y protectores) para con sus miembros, al establecer normas castradoras para quienes de los suyos estaban supeditados a la autoridad familiar —el caso de la mujer es quizás el más evidente—. Dicha autoridad habría permanecido hasta no hace mucho en manos de uno de sus miembros, que solía ser el padre. Esto puede verse a la perfección en la figura de Marlon Brando en El padrino ( The Godfather , Francis Ford Coppola , 1972), pero solo es un ejemplo de los miles que ha dado el cine, que ha sido un buen medio para mostrar los diferentes tipos de familia: desde las numerosas hasta las monoparentales, desde las opresivas hasta las más liberales, también para prestar su atención a familias en construcción y otras en destrucción, o a aquellas que llegan de dos diferentes e intentan ser una… La mayoría de los grandes directores la han a...

La juventud (2015)

Fragmentos de nada: lo efímero Por Antonio Pardines Lejos de ser norma, sí resulta habitual que la vejez viva en la contemplación —el mirar a su alrededor con una mirada ya no agresiva, sino que busca comprender— y el mirar con asiduidad hacia atrás. Ahí encuentra los fragmentos de vida que le permiten reconstruirse, recordarse, aferrarse, resistir y continuar. Esa mirada atrás les devuelve fantasmas y ficciones que en su momento pudieron ser sus realidades; en todo caso las imágenes evocadas les devuelven vitalidad, belleza, edades, espacios, gentes…, aunque sean miradas de nostalgia, cargadas de melancolía, de imposibilidad: la de recuperar los momentos ya perdidos y aquellos que no pudieron ser y nunca ya serán. Hacia delante, quizás, el panorama se pierda en una oscuridad que asuste, puesto que tras el horizonte amenaza la idea de la nada o, cuando menos, de lo desconocido que pone fin a cualquier mirada y recuerdo, a toda posibilidad de continuar siendo en los continuos cambios qu...

Memento (2000)

La memoria no es perfecta, ni falta que hace, es subjetiva y selectiva, fragmentaria, siempre incompleta, no devuelve el pasado, lo reconstruye en fragmentos. Pero, en cierto modo, sí lo es, pues su imperfección nace de la nuestra. Así que nos sienta perfectamente; nos redondea y nos ayuda a intuir lo que fuimos, a ser lo que somos y tal vez nos aventure lo que seremos. En todo caso, solo nos acordamos de lo que se sale de la norma y lo recordamos según quienes somos en el mismo momento en el que volvemos la vista atrás y descubrimos que no podemos devolver su cuerpo al tiempo fantasma, solo podemos percibir algunas de sus formas entre la niebla que las envuelve y que nos separa de cualquier entonces. Memento , palabra latina que traducimos por el imperativo “recuerda”, puede referirse a la memoria, pero también a una recopilación de hechos, de búsquedas y de respuestas. Aunque memoria y recopilar pueden entenderse como una, puesto que nuestra memoria recopila imágenes del ayer, aunque...

John Reed, en tres prefacios

Antes de leer a John Reed y su crónica Diez días que estremecieron al mundo , tenía una idea suya, pero dudo que se tratase de un prejuicio, más bien se trataba de una imagen popularizada que, sin enjuiciar al periodista, no me pertenecía. No la había gestado dentro. Había llegado del exterior y me dibujaba al personaje con rasgos físicos que, careciendo de psique, eran intercambiables con los de la imagen de Dick Tracy. Y era así, porque lo veía como si fuese Warren Beatty moviéndose por un decorado donde la idea de Reed y la del famoso actor se fusionaban para deparar la imagen del héroe y del protagonista, más que la de un testigo parcial de un instante histórico. Aquella imagen, la que se grabó en mi pensamiento tras ver Rojos ( Reds , 1981), me acompañó, dos o tres décadas después, durante la lectura de este libro cuyo prefacio para la edición estadounidense fue escrito por Vladimir Ilich Lenin en 1919, lo cual tampoco me aporta más que la certeza de que el líder bolchevique daba ...

La vida de los otros (2006)

La Glásnost no se pone en marcha en la Unión Soviética hasta 1985, cuando Gorbachov asume reformar el país e inicia su apertura política. Pero en La vida de los otros ( Das Leben der Anderen , 2006) se da por hecho que ya funciona en 1984, cuando los rótulos explicativos al inicio del film ubican la acción en la República Democrática Alemana en ese año que no fue inventado por George Orwell. Muchos conocidos y desconocidos quizá recuerden el año 1984 por ser el título de la popularísima novela del británico, por la celebración de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, por el (vídeo)  Thriller de Michael Jackson o, en un ámbito más local, por el retorno de Castelao a Galicia. Y pocos lo reconozcan por ser el año de la hambruna etíope (y el alrededor del millón de muertos que deparó), por el desastre químico en Bhopal (India) y sus más de tres mil víctimas, por el descubrimiento del virus del SIDA o por las lluvias y vientos que nos trajo el temporal Hortensia, una rareza, pues, ento...

Malcolm X. Vida y voz de un hombre negro

A Malcolm X no le tocó nacer en el país de la libertad, de las oportunidades y del sueño americano. A él y a los miembros de su comunidad les tocó nacer en la pesadilla americana, la vivió desde su infancia, la recordaba en sus memorias cuando habló de aquella época en la que su padre fue asesinado por el Klan y su madre encerrada en un centro de salud mental. Malcolm vivió el odio y el racismo, los sintió en la escuela y fuera de ella. En el reformatorio y en la cárcel, en las calles, en los tribunales y allí donde exista segregación. Los sintió también dentro de sí. Los vivió desde su infancia, solo que de niño y adolescente su modo de luchar contra esa lacra era infantil, estéril, posicionándose fuera de la ley. Nunca ocultó su paso por los correccionales de su infancia y de su juventud, pues los comprendió como parte de su camino hacia el hombre en quien se convirtió. Fue en uno de sus encierros cuando comprendió su situación y la de tantos a quienes representaría poco después, sob...

O Balbino no teatro

O Balbino no teatro Por Antonio Pardines Cando vin anunciada a súa representación, alá por novembro de 2025, souben que quería vela; mais todavía non estaban as entradas á venda. Bo, bufei, agora toca estar atento porque seguro que as entradas voan. Era conscente do tirón que tiña a novela na que se basea, pois marcou a varias xeracións de galegos, aínda que só fose por ser lectura obrigatoria na defunta EXB e un dos libros de referencia da literatura galega no exilio —publicada por primeira vez en Bos Aires (Arxentina), en 1961—. Así que, en canto puiden, fíxenme con tres entradas, pois pensei que sería un bo agasallo de reis para dúas persoas cercanas que tamén gustan do teatro. Aínda faltaba máis dun mes para a estrea, que foi o día 8 de xaneiro. Claro que esa non era a miña xornada, a miña chegarían dez días despóis. Foi entón, o domingo 18, cando senteime no Salón Teatro de Santiago de Compostela e díxenme a ver como saíu o conto. E así, un día máis, ante un cheo absoluto, represe...

Fragmentos de nada: cuestión de (des)confianza

Fragmentos de nada: cuestión de (des)confianza Por Antonio Pardines Desconfío de quien se erige en líder y de quien convierten en ídolo, desconfío de cualquier figura que suben y se sube a un pedestal, ya sea en política, en religión, en ciencia y tecnología, en el ámbito empresarial, en lo que llaman arte y cultura o en el patio de la escuela. A menudo, desconfío de mí, no por falta de confianza, más bien por lo contrario, y siempre que lo pienso desconfío de tanta desconfianza. Sé que confiar resulta una de las piezas claves de los seres terrenales; pero es que mis distintas voces o pensamientos se ponen en duda, más por necesidad que por capricho de una voz interior más fuerte que las una y las guíe. En ausencia de tal opresor o dictador, conviven en gustoso conflicto, se decantan por una postura que abarque las distintas posibilidades que observa y se retan en un juego que las enfrenta y en el que a veces extraen conclusiones; las cuales pasan a formar parte de mi pensamiento, aunq...

Rapto (2023)

Pocos cineastas pueden presumir de una carrera tan longeva como la de Marco Bellocchio, cuyo debut en la dirección data de la década de 1960. Su primera película fue el cortometraje La colpa el la pena (1961); y su primer largometraje,  Las manos en los bolsillos ( I pugni in tasca , 1965), en la que se acerca a la sociedad de la época mediante un joven que decide liberar a su hermano de resto de la familia. Desde entonces hasta la miniserie Portobello (2025), han transcurrido sesenta años, tiempo suficiente para que en el mundo se sucedieran más guerras, hambrunas, pandemias, secuestros, accidentes y abusos de poder, entre otros crímenes, hechos e historias humanas que se dan en cada presente. El traidor ( Il traditore , 2019), el documental Marx puó aspettare (2021), la serie televisiva Exterior noche ( Esterno notte , 2022) y El rapto ( Rapito , 2023), confirman que, superados los ochenta años, Bellocchio continúa gozando de una plenitud intelectual y creativa envidiable ...