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Mostrando entradas de marzo, 2025

Producto Local (2025)

Dudo que sirva para divulgar nada, pues ni soy divulgador, ni lo pretendo; de hecho, soy bastante reacio a promocionar cualquier cosa, incluso mi propia obra. Pero sí sé lo ilusionante y frustrante que es intentar llevar a cabo un proyecto creativo al margen, consciente de que apenas nadie le prestará atención ni le dará una oportunidad, lo cual no deja de evidenciar la ausencia de curiosidad y el ninguneo que experimenta la obra de todo autor y autora fuera de un ámbito más o menos mediático. ¿Cómo sobrevivir a dicha invisibilidad? ¿Resignándose? ¿Marginándose más allá de la marginalidad a la que le condena su ilusión y su falta de apoyo mediático y empresarial? Supongo que lo mejor es ignorarla y dar cuerpo visible al proyecto, buscando medios que lo posibiliten y lo den a conocer, cada quien dentro de sus posibilidades y de su capacidad para luchar contra el “imposible” que, con mucho trabajo y no menos fortuna, quizá pierda el “im”. De otro modo, sin la posibilidad de que se co...

Una soledad demasiado ruidosa

Bohumil Hrabal en 1985 (foto Hana Hamplová) En 1977, Bohumil Hrabal publicaba otra de sus grandes obras, y uno de los inicios más admirables (que recuerde) sobre los libros y la necesidad lectora, la satírica Una soledad demasiado ruidosa , título que obedece a la mente del protagonista y narrador, una mente a rebosar de lecturas, recuerdos y fantasías, una mente cultivada en la soledad del sótano donde lleva treinta y cinco años prensando, pensando y saboreando libros (y réplicas pictóricas), sus únicos compañeros junto a los ratoncitos ciegos que a veces se cuelan en la prensa y sufren su aplastante y mortal achuchón. Los roedores son inconscientes, como no pocos humanos, todo lo contrario que el personaje que Hrabal expone marginal, culto y lúcido. Su protagonista es todo eso a su pesar —en esto, me recuerda a Filomeno—, aunque queriendo serlo, pues no hay mayor contradicción andante que el ser humano. Su visión del presente es crítica, tal vez la única mirada crítica en un mundo qu...

Rincones sin esquinas (El Pórtico de la Gloria)

Fotografía: Programa Catedral Fundación Barrié/Fundación Catedral Como sucede en la mayoría de las películas ambientadas en el París contemporáneo, la Torre Eiffel asoma en la pantalla, aunque sea en el reflejo de una cristalera, en Playtime (Jacques Tati, 1967), o en su reproducción comercial, en plan “llévame de recuerdo o souvenir”, en el policíaco Ley 627 (Bertrand Tavernier, 1992); en un libro con Santiago de Compostela como protagonista, que es el caso de Rincones sin esquinas , sería extraño no encontrar en sus páginas alguna referencia al Pórtico de la Gloria , sobre todo si quien lo escribe es natural de Santiago (o guarda una relación íntima con la ciudad), por ejemplo, asoma en la obra de López Ferreiro, autor del primer estudio sobre el Pórtico , y de Rosalía , de quien reproduzco en mi libro versos que lo describen de modo inigualable. Esculpido en granito de las canteras gallegas, el Pórtico es la joya arquitectónica que esconde su esplendor detrás la actual fachada ba...

Carmen la de Triana (1938)

Por lo general, no conecto con el cine musical, solo de pensar en El vals del emperador ( The Emperor Waltz , Billy Wilder , 1948), que ni siquiera considero un musical propiamente dicho, sino una intención de opereta en plan homenaje al gran Ernst Lubitsch , fallecido en 1947, me sonrojo al ver a Bing Crosby vestido de tirolés (o como la fantasía hollywoodiense supone con ropa al habitante del Tirol) y le digo al no menos magistral Wilder que esta vez no. Con la excepción de Embrujo (Carlos Serrano de Osma, 1946), que dista de poder clasificarse dentro de cualquier género, tampoco simpatizo con el llamado cine “folclórico español”, que siempre tiende al estereotipo andaluz. Ambos casos, sencillamente, me sacan de las historias que cuentan, cantan e incluso bailan. Reconozco que hay espléndidas salvedades musicales producidas en Hollywood, como puedan serlo las comedias de Lubitsch con Jeannette McDonald y Maurice Chevalier dando la nota, un film pionero como Aplauso ( Aplause , R...

Shrek (2001)

¿Aire fresco en el cine de animación hecho en Hollywood? Lo dudo, pues los chistes y las situaciones se repiten y se adaptan al uso y gusto de la época en la que se rueda y se estrena esta entretenida aventura animada que toma los personajes creados por William Steig y, sin disimulo, bebe de películas previas como Lady Halcón ( Ladyhawke , Richard Donner, 1985), La princesa prometida ( The Princess Bride , Rob Reiner, 1986) y La bella y la bestia ( Beauty and the Best , Kirk Wise y Gary Trousdale, 1991), adaptación de la obra de Jeanne-Marie Laprince en versión Disney, y, evidentemente, de los cuentos de hadas que no pone en duda ni pretende rehacer. En esto acierta, ya que pretende su propia historia y su final feliz, que luego se prolongase en sucesiva secuelas y videojuegos no se debe a la necesidad de los felizmente enamorados, sino a los productores del asunto, pues, en cualquier lejano país de fantasía, se sabe que los empresarios aspiran a ser más ricos que el rey Midas. Por ...

Chicas en pie de guerra (1984)

De ser hoy, estarían muriendo y matando en igualdad de condiciones, pero el 7 de diciembre de 1941, la cosa pintaba muy distinta para las estadounidenses, a quienes no se aceptaba en el ejército, salvo en puestos administrativos (secretarias) o si formaban parte de la rama sanitaria (enfermeras). No se enviaba a las mujeres al “matadero”, excepto en los países que ya estuviesen en él —como era el caso de la Unión Soviética, que sufría la invasión alemana y necesitaba todo el material humano posible para hacer frente al invasor, de ahí que su ejército contase en sus filas con mujeres soldados— o el de los países totalmente ocupados, en cuyas resistencias la figura de la mujer cobró relevancia. Sin pretenderlo, puesto que sus metas son la victoria de unos intereses sobre otros y las cuestiones económicas que todo el proceso depara, la guerra cambió ese panorama, pues fue una oportunidad para ellas, que vieron como las puertas del mercado laboral se les abrían de par en par, aunque solo f...

Historias de la televisión (1965)

La radio y la televisión acercaron el mundo de los programadores a los hogares, convirtiendo a los individuos y a las familias en oyentes y espectadores, pero también distanciaron la atención de estos; en cierto modo los educaron para ser en la inmediatez y al tiempo pervirtieron la capacidad reflexiva y comunicativa de sus consumidores. Para bien y para mal, ya nada volvería a ser igual que antes, pues ambas, tal vez inicialmente sin conocer sus límites y sus posibilidades, llegaron para transformar la cotidianidad. Lo hicieron y crearon adictos, nada fuera de lo común siendo como es la adicción una tendencia en la humanidad y supongo que en el resto de especies. Fueron capaces de condicionar la opinión y los gustos del público, indicando de forma sutil o gruesa, según la publicidad, la propaganda y la censura, qué consumir, qué ver, qué hacer, qué pensar, a quién imitar, incluso qué ser… Indudable su valor mediático, pero más aún lo es su capacidad como agentes de control y de cambio...

La vida sigue igual (1969)

  A Vicente Coello se le deben (o ha coescrito) los guiones de películas que han marcado el cine español durante el franquismo, quizá la más popular (y seguro que la más hilarante) sea Atraco a las tres (José María Forqué, 1963). En su filmografía cuenta con el guion de El expreso de Andalucía (Francisco Rovira-Beleta, 1956), con un buen número de películas al servicio de Paco Martínez Soria, con sus colaboraciones con Forqué y con un tríptico, por llamarlo de algún modo, a mayor gloria de las estrellas de la canción que lo protagonizan. Estas tres películas, también una cuarta con Carroll Baker, le asociaron con Eugenio Martín, un cineasta de los que suelen llamarse “todoterreno” porque era capaz de adentrarse en terrenos tan pantanosos como la comedia y el (melo)drama musical y salir, si no indemne de la sobredosis de miel, peloteo y conformismo que proponen, menos lastimado de lo que podría esperarse de una experiencia cinematográfica que, en realidad, solo puede entenderse co...

La noche de los generales (1966)

    Igual que en manos de John Ford, Howard Hawks, Raoul Walsh, William A. Wellman, Anthony Mann, Budd Boetticher y otros, el western depara mucho más que una repetitiva película de vaqueros, el cine bélico puede ser más que una de soldados (en guerra) en manos de cineastas como, por ejemplo, David Lean en El puente sobre el río Kwai ( The Bridge on the River Kwai , 1958), donde, entre otros temas, aborda la enajenación en la difusa frontera entre el deber y la obsesión. Esa locura transitoria, en el personaje de Alex Guinness, conduce a la obsesión o, tal vez, esta lleve a aquella, pero lo cierto es que el coronel es un hombre obsesivo que no ceja en su empeño, aunque para llevarlo a cabo vaya contra los intereses bélicos que su uniforme representa y deba sacrificar a todos sus hombres. En cierto modo, el Lawrence de Arabia interpretado por Peter O’Toole en el siguiente film de Lean es similar al oficial británico prisionero de los japoneses, pues también Lawrence se descubr...

Rincones sin esquinas (vídeos musicales)

No era la primera vez que un cantante protagonizaba una película musical, antes ya lo había hecho, por ejemplo, Bing Crosby, pero la idea del productor David Weisbart en Ámame tiernamente (Love Me Tender, Richard D. Webb, 1956) y, sobre todo, de Hal B. Wallis a partir de Loving You (Hal Kanter, 1957) de hacer de Elvis Presley un género musical-cinematográfico en sí marcó una nueva tendencia en las películas protagonizadas por estrellas musicales. La idea partía de que la mítica de la estrella de turno primase sobre todo lo demás, salvo excepciones, claro; como en el caso de Elvis puedan ser El barrio contra mí (King Creole, Michael Curtiz , 1958) o Estrella de fuego (Flaming Star, Don Siegel, 1960). En la “tardía” Charro (Charro!, Charles Marquis Warren, 1968) se intenta un cambio de rumbo que no cuaja, ya que su personaje Jess Wade siempre es Elvis y Elvis nunca llega a ser Jess Wade. Esta serie de películas, treinta y una desde 1956 a 1969, con Elvis de protagonista marcaron el ...

Entre la resignación y la elección

Nunca antes había felicitado el día del padre, ni en casa, ni en la calle, ni en la red. Por eso, hoy, me sé y me siento nervioso, como un principiante, vaya, ya que a primera hora de la mañana decidí romper la tradición de medio siglo. Pero más que el nerviosismo, me puede la elección entre Pedro José García Balboa, familiarmente llamado Perrucho, y Benito Feijóo como objeto de mi felicitación. ¿A cuál elegir?, pues los dos ya eran padre mucho antes que cualquiera de los padres que puedan leer esto… Hasta mayo nada tengo que decir respecto a las madres, salvo que, por naturaleza, la maternidad era algo imposible para los dos candidatos a mi felicitación. En todo caso, volviendo al tema de la elección, no considero que sea injusto el escoger entre dos o veinte opciones; tal vez sí complicado, pero eso ya cae en el terreno del particular. Sencillamente, la vida es una sucesión continua de elecciones cotidianas y banales, alguna extraordinaria, que no pocas personas consideran entre impo...

Rincones sin esquinas (Cary Grant en el Obradoiro)

No puedo precisar con total certeza que Orgullo y pasión ( The Pride and the Passion , Stanley Kramer, 1957) fuese la primera película en la que vi Santiago de Compostela en el cine, pero bien pudo ser y así lo acepto. Recuerdo que era muy niño, y que me sorprendió ver a Cary Grant en la misma plaza que yo había visto y pisado tantos días de mi corta vida. Me sentí orgulloso de aquel rincón que combinaba estilos arquitectónicos con grandiosa armonía. El tiempo se me antojaba allí distinto, compañero de la atenta quietud pétrea y gris lluvia que formaba parte del encanto de la fachada principal de la catedral, que a día de hoy (y espero que del mañana) también domina el conjunto artístico que, por entonces, todavía era incapaz de sentir con la pasión que se desataría más adelante, cuando abrí los sentidos a la belleza y a la armonía de las piedras que el oficial británico, al que da vida el actor, no presta la menor atención;  según el titular de la noticia, a Grant le interesaban...