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Mostrando entradas de noviembre, 2017

Las aguas bajan turbias (1951)

Su protagonismo en los musicales  Madreselva ( Luis César Amadori , 1938), La vida es un tango ( Manuel Romero , 1939) o La vida de Carlos Gardel ( Alberto de Zavalía , 1939) convirtieron a Hugo del Carril en uno de los rostros más populares de la pantalla argentina, aunque su mayor aporte a la cinematografía de su país se produjo en la dirección de largometrajes. Del Carril debutó en la realización con el musical Historia del 900 (1949), pero sus mejores títulos están ligados a su colaboración con el dramaturgo y periodista barcelonés  Eduardo Borrás , quien sería su guionista en once de sus quince largometrajes tras las cámaras, lo cual no hace sino remarcar la complicidad existente entre ambos, una complicidad que se inició en Surcos de sangre (1950) y que alcanzó una de sus cimas cinematográficas un año después, en la adaptación de la famosa novela Río oscuro , de Alfredo Varela , quien también pudo participar en la escritura del guion gracias a la intercesi...

Zavattini. Conciencia de la realidad

El 20 o el 29 de septiembre de 1092, nacía en la localidad italiana de Luzzara (Reggio Emilia), un bebé a quien pusieron de nombre Cesare. Como bebé, Cesare no era consciente de este hecho, ni de otro cualquiera. Tampoco era una cuestión que preocupase a sus padres, y menos a él, pues, como cualquier otro recién nacido, aquel bebé tenía mejores cosas que hacer que pensar quién era, dónde había nacido, cuál era su natalicio, si le gustaba su nombre, quiénes eran aquellas sombras que, sin ser consciente, lo observaban emocionados o qué le depararía el presente y el futuro. En su mente virgen no había lugar para antropónimos ni topónimos, tampoco para conceptos temporales, ni de otro tipo. Lo suyo era alimentarse, dormir, llorar, dejar que su aparato excretor funcionase a capricho y observar su entorno, abriendo sus diminutos ojos infantiles a la realidad que le descubría su amanecer a un mundo de sonidos, formas y colores. Aquella novedosa, luminosa y en ocasiones dolorosa verdad se pr...

Roma (1972)

Hay quien dice que el cine es un arte colectivo, hay quien defiende que es el arte de un solo individuo, incluso hay quien no lo considera Arte. Pero quizá habría que distinguir entre qué es Arte y qué no lo es, qué entiende cada uno por Arte o si la perspectiva que domina un momento histórico es capaz de valorar el Arte que tiene ante sí. Una obra de arte no es algo que nazca como tal en la mente de quien la lleva a cabo, a lo largo del proceso que dará forma a ese “algo” que podrá o no resultar artístico. Partiendo de esto, no todo el cine es Arte, ni mucho menos, como tampoco lo es toda la arquitectura, escultura, literatura, música, pintura,... ni que todos los que escriben, pintan, bailan, cocinan, aman o hacen una película son o se consideren artistas, tengan consciencia de serlo o pretendan serlo. Los más, son personas que necesitan expresarse y sus expresiones puede dar como fruto obras de arte en forma de plato elaborado, de vino mimado, de novelas como Crimen y castigo , lien...

El último pistolero (1976)

Cincuenta años de profesión dedicados a protagonizar más de un centenar de películas, de las cuales cerca de la mitad fueron westerns, parecen años más que suficientes para convertir a cualquier actor o actriz en una leyenda cinematográfica, sin embargo, sin su participación en La diligencia ( The Stagecoach ; John Ford , 1939), la historia de  John Wayne  habría sido otra distinta. Ford ,  Howard Hawks ,  Henry Hathaway  o  Raoul Walsh  encontraron en  John Wayne  al rostro perfecto para varios de sus westerns, los más, títulos imprescindibles del género y del cine, que convirtieron al actor en un icono del celuloide. Su colaboración cinematográfica con estos irrepetibles e inimitables cineastas benefició su carrera profesional, la cual concluyó con el homenaje que  Don Siegel  le rindió en  El último pistolero ( The Shootist ; 1976). Wayne fallecía víctima de un cáncer de estómago tres años después de protagonizar esta pe...

El seductor (1970)

El encuentro entre Clint Eastwood y Donald Siegel se produjo cuando el segundo tuvo que sustituir a Alex Segal en la dirección de La jungla humana ( Coogan's Bluff , 1968). Fue la primera de las seis películas que conforman la espléndida relación profesional que concluyó en Fuga de Alcatraz ( Escape from Alcatraz , 1979), uno de los mejores títulos del dúo, como también lo es  El seductor ( The Beguiled , 1970), el cual supuso un papel diferente para  Eastwood , que recordaba en una entrevista haber disfrutado mucho: <<Disfruté mucho con esa película. En algunas partes del mundo fue muy bien recibida. Era una de las favoritas de Don, creo. Y una de las mías también, en aquella época>>, comentó la estrella en una entrevista, publicada en España en el monográfico que la Filmoteca Española y el Festival de San Sebastián dedicaron al responsable de La invasión de los ladrones de cuerpos  ( Invasion of Body Snatchers , 1955). Diferente porque la tercera colab...

La pasajera (1961)

El 20 de septiembre de 1961 fallecía en un accidente de tráfico Andrzej Munk , uno de los grandes cineastas que formaron parte de la "escuela polaca" que surgió en la segunda mitad de la década de 1950. Como miembro destacado de aquel grupo, entre quienes también se encontraban Andrzej Wajda ,  Jerzy Kawalerowicz  o  Jan Rybkowski , Munk fue fundamental en el auge, desarrollo y renovación de la cinematografía de su país, por aquel entonces dominada por el realismo socialista impuesto por el partido comunista. Pero su enorme talento y la progresión de su cine se vieron interrumpidos para siempre aquel fatídico día de finales de verano, cuando  Munk  tenía cuarenta años y trabajaba en el rodaje de La pasajera ( Pasazerka , 1961), una película que dos años después sería estrenada con el material filmado, con fotos fijas, siguiendo las anotaciones del realizador y con el vacío dejado por este. Aunque las imágenes que conforman el filme que conocemos no pueden refl...

Dillinger ha muerto (1969)

Descontando la inapreciable presencia de  Rafael Azcona  como guionista de muchas de sus películas, e l cine de Marco Ferreri  guarda ciertos paralelismos (quizá por influencia de esa presencia anteriormente descontada) con el de Luis García Berlanga , con aquellas producciones en las que cobra protagonismo el hombre atrapado en la insatisfacción personal y social, víctima consciente de la burocracia, de la familia, del sistema o de su monotonía conyugal. Ese hombre atrapado puede ser el inquilino de El pisito (1958), en Ferreri ,  El verdugo  (1963), en Berlanga , el joven que aguarda  La audiencia  ( L'audienza ,1972), de nuevo en el cineasta milanés, o el prometido de ¡Vivan los novios! (1968), de regreso al realizador valenciano. Pero, quizá, los personajes que llevan al límite al hombre alienado y autodestructivo de estos dos grandes y diferentes cineastas son los interpretados por  Michel Piccoli en Dillinger ha muerto ( Dillinger...

Excelentísimos cadáveres (1975)

Su primer contacto con el cine se produjo como ayudante de Luchino Visconti en La terra trema (1948), una de las cimas del neorrealismo, pero su debut en la dirección de largometrajes se produjo diez años después, cuando estrenó El desafío ( La sfida , 1958). Desde aquel primer momento, hasta el final de su carrera, el cine de Francesco Rosi  priorizó la realidad social indagando en hechos que la afectan, exponiéndolos a modo de crónica que analiza, profundiza y reflexiona sobre los mismos. En su quinta colaboración con el guionista  Tonino Guerra , la intención de Rosi  parte de la intriga generada por los asesinatos de tres magistrados para adentrarse en la situación política de la Italia de la época, intención que enlaza a Excelentísimos cadáveres ( Cadaveri eccellenti , 1975) con Salvatore Giuliano (1961), Las manos sobre la ciudad ( Le mani sulla città , 1963), El caso Mattei ( Il caso Mattei , 1971) y otras complejas y exhaustivas investigaciones cinemat...

James Dean. El rebelde atormentado

No hay duda de que James Dean se convirtió en uno de los grandes iconos de siglo XX, pero, cuando escucho o leo que fue un gran actor, sí dudo, que no niego al respecto, porque, como consecuencia de su desgraciado accidente, su bagaje cinematográfico me resulta insuficiente para valorar sus capacidades artísticas. Sus rebeldes en  Al este del Edén  ( East of Eden ; Elia Kazan , 1955),  Rebelde sin causa  ( Rebel without Cause ; Nicholas Ray , 1955) y  Gigante  ( Giant ; George Stevens , 1956) fluyen entre naturales y los tics del actor, gestos que quizá el tiempo, el trabajo y la experiencia hubieran corregido. Por ello, solo puedo especular cómo habría sido su carrera, si esta no se hubiera visto truncada el 30 de septiembre de 1955. Sin apenas poder disfrutar del éxito que había alcanzado ese mismo año,  James Dean  fallecía en un accidente automovilístico, cuando solo contaba con veinticuatro años de edad. Su imagen del rebelde atormen...