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Mostrando entradas de noviembre, 2015

Los implacables (1955)

Antes de entrar en contacto con el cine, un medio de expresión visual nuevo a principios del siglo XX, muchos de los hombres y mujeres que ayudaron a crear Hollywood deambularon de aquí para allá ejerciendo diferentes oficios. En el caso de  Raoul Walsh , uno de aquellos trabajos le deparó trasladar ganado desde Veracruz a Texas y posteriormente caballos desde este estado a Montana. Pero, a buen seguro, en aquel momento de su ajetreada juventud, el director de El ladrón de Bagdad ( The Thief of Bagdad ; 1924) no imaginó que años después tendría ocasión de filmar un recorrido similar en  Los implacables ( The Tall Men , 1955).  <<El muchacho que anhelaba ver a un  cowboy  se había convertido en uno de ellos>> ( El cine en sus manos , Raoul Walsh).  El responsable de El mundo en sus manos ( The World in His Arms , 1952) alcanzó su sueño juvenil, y tuvo ocasión de mostrar las dificultades que hay que superar para hacerlos realidad en este weste...

El cantor de Jazz (1927)

Habrá quien no esté de acuerdo, pero de no haber sido el primer largometraje en el que se escuchó la voz de algún personaje, El cantor de Jazz ( The Jazz Singer , 1927) habría pasado desapercibido para las páginas de la Historia del Cine, en las que no aparecería ni por asomo, porque, si dejamos a un lado la mítica introducción de frases sonoras, el resto de sus aportaciones cinematográficas carecen de relevancia. Está claro que la intención de los hermanos Warner , sobre todo la de Sam , el más interesado de los tres hermanos en desarrollar el cine sonoro, era la revolucionar el mercado para alejarse de la amenaza de la bancarrota, y de paso dejar atrás a las majors rivales. En un primer momento, los Warner no habían pensado en el sonido como medio de expresión de diálogos, solo como acompañamiento musical de las imágenes proyectadas. De hecho, la película dirigida por Alan Crosland poco se preocupa de cuestiones que no estén relacionadas con la introducción del mayor número de ca...

El precio de la gloria (1926)

Como en todas las guerras, en la Primera Guerra Mundial hubo  heridos, muertos, víctimas civiles, desertores e incluso hubo quien tuvo la fortuna de salir ileso, pero esta fue una contienda distinta a las anteriores. El campo de batalla se extendía por la práctica totalidad del continente europeo, incluyendo ciudades y pueblos, y el número de víctimas se contó por millones, y tanto los soldados como los civiles experimentaron la miseria de un conflicto armado que cambió su concepto de la guerra, de la vida y de la muerte. Sin entrar en detalles, y realizando una analogía infantil, durante los primeros compases del enfrentamiento los mandatarios de ambos bandos sacaron pecho como si estuvieran en el patio de un colegio, que si la pelota es mía y el partido va a concluir con una victoria rápida. En definitiva, los responsables de esta sangrienta partida bélica no tenían ni idea de las reglas del complejo y sangriento juego que habían organizado. Ni en sus peores predicciones con...

Asalto y robo de un tren (1903)

Las impresiones cinematográficas inventadas por  Thomas Alva Edison  o la primera proyección pública del cinematógrafo creado por los  Lumière ,  La salida de los obreros de la fábrica  ( Le sortie de l'Usine Lumière à Lyon , Louis Lumière , 1895), forman parte de los orígenes de un arte que tuvo en la fotografía su punto de partida. Pero aquellos intentos no presagiaban el nacimiento del cine como medio de expresión complejo, ni siquiera, en ese instante, sus creadores apostarían por el alcance que poco después adquirieron las imágenes en movimiento. Los trucajes y la puesta en escena de Alice Guy  o la de  Georges Méliès , teatral y fantasiosa, los movimiento de cámara de James Williamson , los primeros planos de George Albert Smith o la complejidad narrativa de Ferdinand Zecca  iniciaron una evolución que ya no se detendría. Sin estos y otros pioneros, y sin su afán por crear historias e ilusiones, nada de lo conseguido hasta ahora en el ci...

Gritos en la noche (1961)

Salvo algún intento aislado de abordar el fantástico desde la comedia, siempre me viene a la memoria  la excepcional  La torre de los siete jorobados  ( Edgar Neville , 1944),  o de realizar comedia con apuntes fantasiosos , como  Un marido de ida y vuelta ( Luis Lucía , 1957), ni el género fantástico ni, menos aún, el de terror existían como tal en la cinematografía española anterior a la década de 1960. Pero los regímenes de coproducción, que posibilitaban el reparto de costes y la distribución internacional, unido a la exitosa proliferación  de las películas de horror allende fronteras,  Terence Fisher  en el Reino Unido con sus producciones para la Hammer Films ,  Georges Franju  en Francia con Los ojos sin rostro ( Les yeux sans visage ; 1960), Alfred Vohrer en Alemania con sus adaptaciones del escritor Edgar Wallace , entre ellas  Los ojos muertos de Londres ( Die toten augen von London ; 1961), Roger Corman en Estados...

¡Salvaje! (1953)

En la década de 1950, el  rock'nd roll  irrumpió con fuerza en la sociedad estadounidense, provocando reacciones dispares. Para los jóvenes resultó un estilo musical novedoso y atractivo mientras que para sus mayores no dejaba de ser un sonido ruidoso y demencial. Esta diferencia de criterios también delataba el distanciamiento generacional que se produjo tras la guerra, y el anuncio de una revolución cultural y social que en parte fue debida a la necesidad juvenil de rebelarse contra la apatía y la supuesta comodidad establecida por sus progenitores. Una de sus consecuencias deparó que algunos de aquellos muchachos se agruparan en bandas como la que capta la cámara que László Benedek fijó sobre el asfalto al inicio de Salvaje ( The Wild One , 1953). Este plano sirve de arranque para una película que, en su intento de advertir de la problemática juvenil, convirtió la imagen del motero, interpretado por  Marlon Brando , en un icono de su época, sobre todo por el ca...

Buñuel: reunión de talento y homenajes tardíos

En noviembre de 1972 Luis Buñuel regresó a Hollywood, pero en ese momento lo hizo como uno de los grandes genios que ha dado el cine, y como tal fue reconocido por el grupo de ilustres cineastas que acudió a la casa de George Cukor para conocerle y ofrecerle un merecido homenaje. Aunque uno de los invitados, quizá a quien más le habría gustado conocer, Fritz Lang , no pudo asistir por razones de salud. Poco después tuvo la oportunidad de reunirse con él y aprovechó para pedirle una foto dedicada de la época de Las tres luces ( Der müde tod ; 1921) y  Metrópolis (1926). <<De Ben-Hur a West Side Story , de Some Like It Hot a Notorious , de Stagecoach a Giant , cuantas películas alrededor de aquella mesa...>> recordaría Buñuel en sus memorias ( Mi último suspiro).  Como no citó ni una de las suyas, ni de Mamoulian , Cukor  y  Mulligan , me tomo la libertad de mencionar alguna: ...de City Streets a Adam's Rib y de To Kill a Mockingbird a Viridi...

Tenemos 18 años (1959)

Cuando se produjo su debut como realizador de largometrajes, Jesús Franco contaba a sus espaldas con varios cortometrajes documentales y con colaboraciones en comedias como Felices Pascuas ( Juan Antonio Bardem , 1954), Fulano y Mengano ( Joaquín Romero Marchent , 1956) o Los jueves, milagro ( Luis García Berlanga , 1957), de modo que no sorprende que, en su primera película, el director madrileño se decantara por el género de la risa. Sin embargo, lo que sí sorprende es que el film fuera ninguneado y estrenado en 1967. La explicación podría encontrarse en la miopía fomentada por un conservadurismo incapaz de aceptar la modernidad pretendida por el cineasta, quien desde sus comienzos se mostró inusual y, por lo tanto, poco grato a los gustos predominantes. Alejada del realismo de las comedias negras y de los amoríos mostrados en las comedias rosas de la época, en Tenemos 18 años  se potenció la originalidad y la fantasía desde los títulos de crédito, así como la imagina...

La muerte silba un blues (1962)

Si hubo un realizador compulsivo, inclasificable y polifacético dentro de la cinematografía española de la segunda mitad del siglo pasado y del primer decenio del presente, ese fue  Jesús Franco , cuya extensa filmografía, alrededor de doscientos títulos, resulta tan dispar como exagerada. En ella abundan producciones que se inscriben dentro del fantaterror y subproductos eróticos que, en muchos casos, firmó bajo seudónimo. Pero la obra de este director, admirado por unos y denostado por muchos, actor, cámara, compositor, guionista, montador y productor, no presenta un estilo definido ni un nexo que dé uniformidad al conjunto de sus películas, más allá  de los irrisorios presupuestos que manejó y que le posibilitaron una libertad de acción al alcance de pocos cineastas. No obstante,  su cinefilia, su intención de realizar un cine de género, su pasión por la música o su predilección por los personajes femeninos se dejan ver a lo largo de  su extensa producción, sob...