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Mostrando entradas de noviembre, 2021

El sueño de una noche de verano (1935)

Treinta años antes del rodaje de El sueño de una noche de verano ( A Midsummer Night’s Dream , 1935), Max Reinhardt estrenaba su famosa puesta en escena de la comedia de William Shakespeare en Berlín. El éxito fue descomunal y, desde aquella, los aplausos y las críticas favorables se sucedieron por las diferentes ciudades y países donde exhibió su espectáculo, que llegó a Nueva York en 1927 y a California en 1934. La magnífica acogida de la obra teatral en su gira californiana fue una de las razones que William Dieterle expuso a los ejecutivos de la Warner para que produjesen una versión cinematográfica con Reinhardt al frente. Tras sus dudas iniciales, Jack Warner acabó cediendo. La posibilidad de contar con la fama de uno de los nombres más populares e importantes del panorama cultural mundial —cuyo nombre se uniría en el cartel promocional al de Shakespeare y Mendelssohn —, a ojos de alguien como Warner , desinteresado en la cultura, pero interesado en el negocio, significaba...

El caso Almería (1983)

<<Hubo un momento en el que se podría decir que me puse de moda. Fue un tanto fugaz, dos o tres años, coincidiendo con películas como Las bicicletas son para el verano o la trilogía de Berlanga : La escopeta nacional , Patrimonio nacional y Nacional III . También trabajé en una película de bajo presupuesto que tuvo mucho éxito por el tema que abordaba. Me refiero a El caso Almería , donde yo hacía de protagonista. Trataba de un episodio histórico ocurrido durante la transición en la provincia de Almería, cuando a raíz de un atentado de ETA en Madrid en el que arrojaron una bomba desde un moto dentro de un automóvil, murió el general Villaescusa y su ayudante… Fue un atentado muy sangriento>>. 1 El episodio referido por Agustín González , un magnífico actor tanto en “su instante de moda” como en cualquier otro momento de su carrera, pone en marcha el primer largometraje de Pedro Costa Musté , cineasta barcelonés que había realizado dos cortometrajes previos y trabajado co...

El muchacho de los cabellos verdes (1948)

Un cuento, como quizá piense el doctor Evans ( Robert Ryan ) mientras escucha el relato del niño protagonista , una fantasía, según apunta la imaginación de Peter ( Dean Stockwell ) y el inicio de la narración de su historia, una metáfora, en la interpretación de las palabras y de las imágenes, una advertencia sobre las peligrosas consecuencias de los prejuicios, intolerancias o de cualquier caza de brujas —el propio Joseph Losey , responsable del film, sufriría una que le obligaría a exiliarse en Europa—, una defensa de la disparidad, de la comprensión y la tolerancia, El muchacho de los cabellos verdes ( The Boy with Green Hair , 1948), primer largometraje de Losey , es todo eso y más, puesto que también es voz para los muertos y los huérfanos de guerra, para las minorías oprimidas, y la evocadora imagen de la dignidad y del dolor que se citan en el inolvidable rostro infantil de Dean Stockwell cuando su aislamiento —rodeado de adultos y observado por los niños que le habían perseg...

El puente de Casandra (1976)

Previo a su transformación en thriller de acción y cine de catástrofes, El puente de Casandra ( The Cassandra Crossing , 1976) desciende en un plano secuencia desde la suavidad de un cielo sin apenas nubes hasta el vuelo de pájaro sobre Ginebra, recorriendo el paisaje fluvial sobre el cual se impresionan los créditos en los que asoman los nombres estelares reunidos por el productor italiano Carlo Ponti para esta producción dirigida por George Pan Cosmatos , cineasta greco-italiano que ya había trabajado con Ponti en Muerte en Roma ( Reppresaglia , 1973). El vuelo de la cámara continúa hasta alcanzar el edificio de la Organización Internacional de Salud, donde se detiene y donde la calma inicial desaparece. En el interior, ya no hay lugar para la suavidad del paisaje. Se está produciendo un tiroteo entre los vigilantes y tres asaltantes, miembros del “movimiento sueco por la paz”. El pacifismo defendido por el trío es incongruente con la violencia que emplean para lograr sus fines, ...

Cabalgata (1933)

Basado en la obra de Noel Coward , Cabalgata ( Cavalcade , 1933) fue la gran triunfadora de los Oscar de 1933, pero eso ni dice ni desdice a su favor o en su contra. Son las imágenes de cualquier película las que desvelan sus aciertos y también las que destapan sus defectos. Y el film de Frank Lloyd no escapa a esta doble afirmación. Solo hay que verla para darse cuenta de que su mirada y sus formas son conservadoras, como conservadora lo fue la época victoriana en la que se inicia. Cabalgata es conservadora en su mensaje, en sus imágenes y en la imposibilidad de Frank Lloyd a la hora de superar la excesiva teatralidad de las situaciones que expone y de sus personajes, que arrastran su artificialidad a lo largo de los distintos momentos que suman aburrimiento y dan forma al total de un film desapasionado, sin vida cuando pretende hablar o imitar a la vida. Lloyd va pasando por distintas etapas del siglo XX, desde la guerra Bóer (en Sudáfrica) y la muerte de la reina Victoria hasta...

The Accused (1948)

La oscuridad de la carretera, la mujer que se oculta, en su intento de pasar desapercibida para el tráfico, y el nerviosismo de su rostro y de sus gestos, al inicio de The Accused (1948), delatan miedo y culpabilidad. Ambas sensaciones se agudizan en el interior del camión que la recoge, cuando apenas logra responder las preguntas del camionero, más aún el sobresalto que, ya en la ciudad, le causa el cartel promocional de una película titulada Murder . En ese breve arranque de su primer film noir , William Dieterle no alardea, precisa lo justo para explicar que el personaje ha matado, pero que lo ha hecho sin premeditación, puede que accidentalmente o en defensa propia. Los motivos los conocemos minutos después, cuando se introduce la analepsis que muestra parte de los hechos anteriores al inicio del film; entonces comprendemos ese temor, terror más bien, que se instala en su pensamiento antes y después de llegar a su hogar, donde su mente se acelera buscando una salida que le libere...

El hombre que vendió su alma (1941)

Una historia escrita por  Stephen Vincent Benet  posibilitó a  William Dieterle llevar el mito de Fausto y Mefistófeles, inmortalizados en la obra de Goethe , de la eterna juventud a la riqueza monetaria que Scratch ( Walter Huston ) entrega a Jabez Stone ( James Craig ) a cambio de su alma, pues esta, le dice, nada vale. Aunque, de primeras, duda de la oferta, Stone asume que no es mal negocio, pues su ignorancia, sus necesidades y su ambición le convencen de que el alma no paga deudas, no compra semillas, ni pone alimentos sobre la mesa. El dinero le permitirá hacer frente a todo eso y a no preocuparse más por la carestía y la miseria material, pero también le hará desear más cantidad y en mayores dosis, hasta corromperle y transformarle en alguien distinto. ¿Ese alguien distinto ya formaba parte de su naturaleza, pero no se mostraba a falta de dinero,  o es su fortuna económica la que le convierte en mezquino y ruin? Dudo que se pueda responder a la pregunta, al ...

Ágora (2009)

La película más lúcida, crítica, divertida e irónica, sobre las intolerancias y los fanatismos religiosos y políticos de cualquier tendencia la encontramos en La vida de Brian ( The Life of Brian , Terry Jones , 1979), el resto de películas que abordan el tema y lo desarrollan en la Edad Antigua, en mayor o menor medida, resultan partidistas, aunque sus responsables intenten disimularlo con movimientos de cámara o bajo capas de espectáculo y de sentimentalismo. No hay nada que reprochar en que tomen partido, pero me quedo con el mensaje universal de los Monty Python , que bromean su historia y conceden valor unificador a la risa y a la canción con la que Eric Idle y sus compañeros crucificados se despiden del año cero y sucesivos en la vida de Brian. En ese instante, Roma vive su esplendor. Tres siglos y medio después, el mundo conocido (por los ciudadanos y esclavos del Imperio) se desmorona: guerras civiles y luchas internas por el Imperio, partición del mismo por la gracia de Vale...

Te volveré a ver (1944)

Hay películas que exigen un final feliz, aunque el final sea el principio o la espera de un nuevo comienzo. Este es el caso de Te volveré a ver ( I’ll Be Seeing You , 1944), al menos por dos motivos que le exigen abrirse a la esperanza. El primero es la propia Guerra, que todavía continuaba en Europa y en el Pacífico, y el segundo, William Dieterle , que era un romántico que creía que la soledad hiriente y las heridas psicológicas se curaban con amor, conocimiento, cercanía, confianza. El supo dotar de emotividad a ese final, pero también al resto de una película que, tras su apariencia de melodrama, plantea complejidades hasta entonces poco tratadas en la pantalla. Aparte de sus novedosas biografías para Warner Bros. ,  en las que enfrenta a los personajes a su momento histórico, y le sirven para denunciar el presente de la segunda mitad de la década de 1930 , el cine de Dieterle brilla en historias de amor que transcienden los tópicos y se sitúan en lugares poco comunes donde e...

Dune (2021)

Ante una película de ciencia-ficción como Dune (2021), me pregunto qué necesidad hay de hacer pasar el infantilismo de su historia y de sus personajes, por una madurez y un misticismo que no funcionan o no encajan en un enfrentamiento y un despertar mil veces vistos en la pantalla. Puede que persigan hacer pasar su evasión por un ejercicio intelectual o filosófico: ¿para qué, si tampoco invita a reflexiones más allá de su capa superficial? ¿Metafísica? ¿Energía? ¿Libertad? ¿Espartaco? ¿Jesucristo? ¿La crisis del petróleo de los setenta o la impotencia de un mundo que sin electricidad regresaría al medievo o al Planeta de los Simios? Quizá esconda otra más profunda que me pase desapercibida; no lo descarto, puesto que soy miope. Pero en las distancias cortas, veo que sus personajes no dejan de ser héroes y villanos estereotipados que se oponen —el duque Leto Atreides ( Oscar Isaac ) y el conde Harkonen ( Stellan Skarsgard ) son dos ejemplos de antagonismo— durante el cumplimiento de la...

Rosaura a las diez (1958)

Pensando en títulos con nombres de mujer, me llegan primero Rebeca ( Rebecca , Alfred Hitchcock , 1940),  Laura  ( Otto Preminger , 1944) y  Jennie ( Portrait of Jennie , William Dieterle , 1948) , tres películas que enlazan con Rosaura a las diez (1958) en el nombre femenino y en la presencia de un retrato de la mujer que les da título. Común a las cuatro también es el misterio que las envuelve y que envuelve a cada película con su propia personalidad y con su forma particular. En el caso de Mario Soffici y su Rosaura , cobra distintas formas, según quien narre los hechos que observamos en la pantalla; y que en mayor parte transcurren en el pasado. Lejos del cine social de la dramática Prisioneros de la tierra (1939) o de la cómica Kilómetro 111 (1938), Soffici nos lleva de la mano por momentos que se suceden melodramáticos, cómicos, oníricos, misteriosos, sombríos y de pesadilla. Nos conduce allí donde quiere ir y a donde llega gracias a sus cuatro personajes-nar...