Las historias personales presentan un recorrido que en ocasiones las transforman en memoria histórica y, aunque estamos acostumbrados a recibirla de las palabras de testigos, de las letras o del cine, sobre todo del documental, también la podemos encontrar en las viñetas. Desde que Art Spiegelman publicó Maus: Relato de un superviviente se puede hablar de la novela gráfica de memoria histórica. En Maus , Spiegelman recuerda el horror nazi a través de la fabulación de las experiencias de su padre en un campo de concentración durante la guerra. Pero este fue un primer paso, magistral y el más importante, que abría el camino para que otras autoras y autores escogiesen el cómic para hablar de sus experiencias. Persépolis es otro gran ejemplo de viñetas que nos adentran en la Historia a través de los recuerdos de su narradora. En ellas, Marjane Satrapi evoca su infancia y su juventud para mostrarnos Irán; nos da una idea de las causas y las consecuenc...