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Mostrando entradas de febrero, 2023

El médico y el curandero (1957)

Que Mario Monicelli fue uno de los más grandes cineastas italianos lo sabe cualquiera con una mínima noción histórica del cine; pero, curiosamente, incluso quienes se consideran expertos en la materia, suelen omitir al realizador de Un héroe de nuestro tiempo ( Un eroe dei nostri tempi , 1955) cuando se les pide que citen los nombres de los directores transalpinos más destacados. De inmediato, y por méritos propios de cada uno de los nombrados, suelen pronunciarse los Federico Fellini , Vittorio De Sica , Luchino Visconti , Roberto Rossellini y quizá alguien indique Pier Paolo Pasolini ; pero el de Monicelli , al igual que el de Marco Ferreri , otro indispensable e inimitable de la cinematografía italiana (y española), apenas se cita. El responsable de obras maestras como Guardias y ladrones ( Guardie e Ladri , 1951), film codirigido junto a Steno , Rufufú ( Il soliti ignoti , 1958), La Gran Guerra ( La Grande Guerra , 1959) o Los camaradas ( I compagni , 1963) fue fundament...

La noche cae sobre Manhattan (1996)

El cine judicial y el policíaco en Sidney Lumet tiene tono oscuro. Se desarrolla en las sombras, zonas grises de la interioridad humana, condicionada por el espacio externo que los personajes transitan y descubren del mismo color. Desde sus comienzos en el cine hasta el final de su carrera, parece quedar claro que a Lumet no le interesan los “thrillers” de acción fabricados en Hollywood, aquellos que suelen navegar por la superficie de personajes estereotipados y de tramas no menos tópicas. La ofensa ( The Offense , 1972), Serpico (1973), El príncipe de la ciudad ( Prince of the City , 1981) o Distrito 34: corrupción total ( Q & A , 1990), son excelentes ejemplos de  Lumet indagando en las profundidades del individuo y del ambiguo sistema en el que se encuentra atrapado, y que resulta diferente al supuesto por idealistas, románticos e ingenuos como Serpico o Sean Casey, el protagonista de la también espléndida  La noche cae sobre Manhattan ( Night Falls on Manhatta...

Sí, recuerdo… (1996)

El siguiente fragmento está extraído del film documental Sí, recuerdo… ( Mi ricordo, sì, io ricordo ,1996) en el que la directora Anna Maria Tatò , aprovechando las pausas del rodaje de Viaje al principio del mundo ( Viagem ao princípio do mundo ,  Manoel de Oliveira , 1996), filma a Marcello Mastroianni hablando de su vida y de su profesión. Mastroianni desborda lucidez, ironía, sensatez, cercanía y, como reza el título, recuerdos. No tiene desperdicio, tampoco el libro que surgió a raíz de la película. En sus páginas se recoge lo dicho por Mastroianni en el film, un actor que, como apuntó arriba, se hace cercano en cada uno de sus momentos evocados. Uno de ellos, que titula Mitología , dice así: <<Desde que me dedico a este oficio raras veces he ido al cine. ¡Pero de niño…! Me alimentaba de cine, y al igual que yo toda mi generación. ¡Esa sala mágica, oscura, misteriosa! El haz de luz del proyector, que se mezclaba con el humo de los pitilllos. Aquello era también una ...

El curioso caso de Benjamin Button (2008)

Salvo el título y el decrecimiento/rejuvenecimiento anómalo de su protagonista, nada tiene que ver El curioso caso de Benjamin Button ( The Curious Case of Benjamin Button , 2008), la película que David Fincher realizó a partir del guion de Eric Roth , con el tragicómico relato que Francis Scott Fitzgerald escribió en 1922. Fincher se decanta por desarrollar una historia de amor entre Benjamin ( Brad Pitt ) y Daisy ( Cate Blanchett ) que, en ciertos aspectos, guarda paralelismos con la expuesta por Robert Zemeckis en Forrest Gump (1994). El protagonista masculino de ambas películas es un personaje diferente y, por tanto, marginado, pero que descubre en una niña a su compañera de juegos y a la persona que cambiará su vida. Igual que Forrest y Jenny, Benjamin y Daisy se conocen en la infancia, les une la amistad infantil y les separa la adolescencia para, finalmente, reunirlos más adelante, cuando la “casualidad” decide que están preparados para reencontrarse y amarse. El tono subj...

Antoine y Colette (1962)

Sin ser un actor extraordinario, Jean-Pierre Léaud se convirtió en rostro icónico del cine gracias a su Antoine Doinel, a quien dio vida en las cinco películas que François Truffaut dedicó a este personaje que asoma por primera vez en Los cuatrocientos golpes ( Les quatre cents coups , 1959). Aunque solo hubiese sido por este mítico film, Léaud figuraría en la historia del cine francés (y mundial), en la que también destaca por, entre otras, ser el protagonista de La mamá y la puta ( La maman et la putain , 1973) y uno de los actores principales de la coral La noche americana ( La nuit americaine , 1974). Su periplo como Antoine se prolongó durante dos décadas, desde 1959 hasta Amor en fuga ( L’amour en fuite , 1979). Entremedias, el muchacho crece, vive experiencias y distintos amores y desamores, como el que cierra su segunda aparición en la pantalla, la cual se produjo como parte de una coproducción propuesta por Pierre Roustang . El amor a los veinte años ( L’amour à vingta...

La mamá y la puta (1973)

La pesadez nihilista Por Antonio Pardines La sombra del 68 se alarga sobre Alexandre ( Jean-Pierre Léaud ) durante su deambular frustrado, incapaz de dar el paso hacia cualquier parte diferente del desencanto y del tedio en el que ha caído. No logra sacudirse su esplín, ajeno al baudeleireiano , ni la desilusión de lo que pudo ser y quedó en nada, ni su pose de dandy y de bohemio de café literario. Más que fruto del nihilismo que no posee ni le posee, pero del que aspectos de su comportamiento presume, su carácter es el de un romántico narcisista —pero, ¿qué romántico no es un poco Narciso?—, quizá incurable, quizá autodestructivo, y en buena medida, reflejo de Jean Eustache , un cineasta entre el cine y la vida, al límite de su propio esplín. Con intención de aislar, algo que logra con nota, Eustache prescinde en La mamá y la puta ( La maman et la putain , 1973) de planos generales e individualiza su película en torno a la figura de ese personaje infantil y mujeriego, egocéntrico y ...

El señor de la guerra (2005)

El cine, sobre todo el estadounidense, y también el mundo real se encuentran llenos de tipos listos que lo tienen claro, individuos como Yuri Orlov ( Nicholas Cage ), que sabe que el mundo está lleno de posibilidades. Solo hay que saber dónde buscarlas, meter mano, mejor las dos sin el menor miramiento, o esperar a que la fortuna llame a la puerta y eche abajo lo que parecía de acero. El sistema soviético se derrumba y su caída pone fin a la guerra fría y esto posibilita que Yuri tenga acceso al arsenal que, sin asomo de conflicto moral, transforma en millones y millones de dólares que le permiten un nivel de vida de fantasía y casarse con Ava ( Bridget Moynaham ), la mujer soñada. Aunque oriundo de Ucrania, Yuri es hijo del país donde nació y hace suya su filosofía capitalista y liberal. De modo que toma la promesa del sueño americano y hace que se cumpla, aunque lo haga en la ilegalidad y a costa de vidas humanas. Pero él se justifica con un simple y efectivo que no es quien dispara ...

El cielo sobre Berlín (1987)

La distancia que me separa de la pantalla en la que se proyecta El cielo sobre Berlín ( Der himmel über Berlín , 1987) se reduce hasta desparecer. ¿Es una sensación mía o es un logro de Wim Wenders ? ¿Una combinación de ambas? Es cine que establece comunicación y comunión entre las imágenes y quien las interpreta, entre las voces y quien las escucha. Ese inicio me conquista e invita a seguir al ángel ( Bruno Ganz ) que contempla y desciende al mundo, donde no pertenece ni existe, pero que no le resulta extraño; en realidad, le resulta familiar y al tiempo misterioso. Quizá en eso no se diferencie demasiado de Wenders , ni de Peter Handke , con quien el director de El amigo americano ( Der Amerikanische Freund , 1976) escribió el guion del film, ni de tantos de nosotros. Desarrollada en dos planos sensitivos —en blanco y negro, el angelical; y en color, el físico que el cerebro humano descodifica a través de la mirada, también del oído, el olfato, el tacto, el gusto—, El cielo sob...

Las playas de Agnès (2008)

Es un documental autobiográfico, pero es más que eso; Agnès Varda lo deja claro en la presentación de su film, cuando juega con los espejos en la playa belga de su infancia. Agnès pasea sobre la arena y nos dice, antes de mostrar en ese arenal parte de su desbordante inventiva visual, que representa <<el papel de una ancianita, gorda y habladora, que cuenta su vida. Y sin embargo son los otros a quien quiero filmar. Los otros, que me intrigan, me motivan, me hacen cuestionarme, me desconciertan, me apasionan. Ahora, por hablar de mí, pensaba: si se abriera a la gente, se encontrarían paisajes. Si se me abriera a mí, se encontrarían playas>>. Esas playas reales y simbólicas son retratadas en Las playas de Agnès ( Las plages de Agnès , 2008), son los espacios vitales, geográficos, íntimos y profesionales de una mujer que nunca dejó de ser fotógrafa, ni de mirar el mundo con ojos sorprendidos, ni de ser retratista de personas y de sí misma. Sin duda, fue una artista diferen...

El gran miércoles (1978)

Más que un film de surf, hecho por alguien que lo practicaba y lo amaba, que también lo es, El gran miércoles ( Big Wednesday , 1978) es una película sobre la amistad, a ratos nostálgica —de una época vital de promesas por (in)cumplir y de relaciones que semejan eternas y brillan en su esplendor—, y sobre el complejo paso de la juventud a la edad adulta, la cual, quizá, depare el adiós definitivo al joven rebelde del ayer y a la sensación de libertad que inicialmente define a los protagonistas. Aunque su inicio se exponga festivo e irresponsable, debido a la edad de los protagonistas, nada tiene que ver este drama de John Milius con las anodinas y noñas comedias playeras y juveniles  —las llamadas beach-party movies —, del tipo de las  protagonizadas por Frankie Avalon  y Annette Funicello , ni con el posterior y, para quien escribe, atractivo policiaco Le llaman Bodhi ( Point Break , Kathryn Bigelow , 1992), también ambientado al margen, en ese mundo de las olas que M...

Barry Seal, el traficante (2017)

De los actores de su generación —sus compañeros de reparto en Rebeldes ( The Outsiders , Francis Ford Coppola , 1984) y otros como Timothy Hutton o Sean Penn —, Tom Cruise es quien mejor ha sabido llevar su carrera profesional hasta la cima de Hollywood y mantenerse en ella —así ha sido desde Top Gun ( Tony Scott , 1986) hasta Top Gun: Maverick ( John Kosinski , 2022)—, y todo parece indicar que allí seguirá, mientras el éxito y el cuerpo aguante. Película tras película, asumiendo algún riesgo calculado, dándose el lujo de participar en alguna producción de “modesto” presupuesto, tipo la exitosa Jerry Maguire ( Cameron Crowe , 1996), protegiéndose de cualquier posible tempestad en la taquilla en la franquicia Misión imposible , ha ido tejiendo una de las filmografías más populares y rentables de la historia de Hollywood —no considero necesario recordar que “popular” y “rentable” no son sinónimos de calidad, tampoco antónimos; pero a veces me dejo ir y caigo en lo innecesario—. El...

El buen amor (1963)

El primer largometraje de Francisco Regueiro confirmaba lo que había expuesto en Sor Angelina, virgen (1961), que se trataba de un cineasta diferente y con mucho que contar. Otra cosa sería que la censura y los intereses ajenos a él se lo permitieran, como sucedió con Carta de amor de un asesino (1972), que nunca llegó a estrenarse en cines. Pero esa es otra historia, la de El buen amor (1963), que toma su título de la obra del arcipreste de Hita , comienza en una estación madrileña donde, mediante un plano secuencia, Regueiro nos presenta a José Luis, el personaje interpretado por Simón Andreu , esperando e impacientándose. A nadie afecta su nerviosismo; ni siquiera a la cámara, que si bien le observa, se mueve al compás de la tranquila cotidianidad del lugar, hasta que aparece Mari Carmen, a quien da vida Marta del Val . Ambos corren hacia el vagón. Fundido en negro, sonidos de conversaciones y Regueiro muestra a la pareja protagonista en el interior del tren que les llevará a ...

Ilsa, la loba de la SS (1974)

Hacia finales de los 60 y primeros años de los 70, nos encontramos con un cine de tendencia artística y personal, heredero de los nuevos cines, y otro más comercial, enfocado hacia el público medio, con predominio juvenil y acomodado; claro que en ambos casos había distintas vías, intereses y modas cinematográficas consecuencia de los cambios sociales que trajo consigo la década de 1960. La serie B continuaba suministrando películas a sus fieles consumidores, aunque en algunos casos, de B saltó a S y a Z. Fueron en esos saltos de bajo presupuesto en los que se empezó a explotar temáticas concretas dirigidas a diferentes sectores del público adulto, entre ellas el cine gore, el de zombies y el sexploitation . El blaxplo i tation merece un aparte, pues evidentemente su aparición responde a una cuestión social y psicológica, relacionada con el conflicto racial y la necesidad de transformar la sociedad estadounidense hacia una sociedad no segregada. Este “género” tenía motivos sobrados pa...

Undercover (1942)

Del cine de propaganda bélica producida por Ealing Studios durante la Segunda Guerra Mundial, Undercover (1942) es la única que no tiene a los británicos como protagonistas. Los héroes de esta segunda y última película dirigida por Sergei Nolbandov son yugoslavos. En concreto, la familia Petrovich: padre ( Tom Wells ) y madre ( Rachel Thomas ), dos hijos: Stephan ( Stephen Murray ), prestigioso cirujano, y Milos ( John Clements ), oficial del ejército yugoslavo, derrotado al inicio del film, y una nuera, Anna ( Mary Morris ), casada con el segundo hijo y profesora en la escuela del pueblo. De un modo u otro, son miembros de la resistencia. Es decir, cada uno resiste y se enfrenta al invasor hasta las últimas consecuencias, pues luchan por su hogar, por sus raíces, por su libertad. Es una guerra que implica a todos: hombres, mujeres, niños. No hay más campo de batalla que el país entero, sea en los pueblos y montes donde la guerrilla golpea al invasor o en las ciudades donde, entre l...