jueves, 9 de febrero de 2023

Elías Querejeta. Pasión y producción


La capacidad organizativa que Elías Querejeta había exhibido en el centro del campo de la Real Sociedad de San Sebastián, la exhibiría más adelante en el cine, a partir del momento en el que decidió colgar las botas y dedicarse a la producción de películas. Carlos Saura recordaba que era Querejeta <<quien manejaba todo el papeleo, quien luchaba contra la administración, quien conseguía los créditos y yo nunca me enteraba de todo ese proceso. Él era el encargado de presentar a la censura los guiones amañados y luego rodar el original. Solo sé que si había un proyecto, escribía el guión con Azcona, con Angelino Fons o con quien fuera, y comenzábamos a rodar en la fecha prevista. Lo más importante es que nunca he tenido problemas con él y que siempre me ha dado una libertad total en todo lo que he hecho.>> (1) Supongo que hacer realidad estas palabras sería uno de los sueños de cualquier cineasta. Me refiero a tener un productor que se encargue de todo lo no relacionado con los aspectos artístico-creativos de la película, alguien que solucione los problemas de financiación, las trabas de la censura, entre otras, y proporcione libertad creativa, alguien que luche en los numerosos frentes extracinematográficos que surgen antes, durante y después de hacer el film. Elías Querejeta fue un productor de ese estilo, al menos eso se deduce de las palabras de Saura y de los trece títulos que le produjo.


En retrospectiva, es fácil afirmar que su decisión de hacer cine fue acertada; en su momento, era una aventura arriesgada, pero, como dicen por ahí, quien no arriesga, no gana. Y Querejeta ganó, como corroboran muchas de las películas que produjo para cineastas de la talla de Antxon Eceiza, Francisco Regueiro, Víctor Erice, Jaime ChávarriFernando León de Aranoa, Montxo Armendáriz o el propio Saura, el realizador con quien más trabajó y el único con quien consiguió una simbiosis prolongada, desde La caza (1966) hasta Dulces horas (1982). A este respecto, Regueiro comentó que <<La etiqueta Elías Querejeta, esa especie de hermandad o noviazgo que debe haber entre un productor y un director, solo funcionó, solo se produjo en el caso de Carlos Saura; el resto de directores que hemos trabajado con él, mal, problemas tras problemas. Y esa hermandad, esa familiaridad, sí se produjo con Alfredo Matas y yo, en mis dos primeras películas, o entre Alfredo Matas y Berlanga; y tampoco volvió a darse con ninguno de los directores, de los numerosos directores, que luego han trabajado con Matas. En resumen, que Elías y yo poco teníamos que ver, y nuestra relación se decantó en una derrota mutua. Su neurosis no es la mía y mi territorio pertenece a otra galaxia.>> (2) Esto último apunta una realidad indiscutible: cuando los intereses y las inquietudes, los gustos y los deseos, de unos y otros coinciden, o caminan a la par, la asociación fluye armoniosa para los asociados; otra historia vendría a ser aquella que se origina cuando los “territorios” de unos se encuentran a años luz de las “galaxias” de otros.


La primera experiencia directa en la producción de largometrajes no fue lo que se dice un proyecto personal, de hecho, llegó a él ya gestado, cuando alguien relacionado con la película Noche de verano (Jordi Grau, 1963), después de cancelarse la producción —se dijo que el asesor religioso había dicho que no era recomendable—, <<contactó con una productora nueva, sin experiencia pero con ambición y dinero, para que se hiciera cargo de la producción puntual. Y así apareció Elías Querejeta, al frente de una pequeña empresa y a quien probablemente le habían asignado el papel de “hombre de paja”, pero que se reveló como un productor con carácter e ideas. A Elías no le interesaba la película, que se había encontrado ya muy madura y en cuya gestación, lógicamente, no había intervenido. No le interesaba “la película” sino “el producto” y la experiencia de llevarlo a cabo, el llamado “buen fin”. Buen fin que para mí comenzaba con un buen principio.>> (3) Sin duda, Noche de verano fue un buen comienzo para Grau, un cineasta en constante reinvención, y un aprendizaje para un productor novel que en su siguiente proyecto participaría desde su gestación.


Querejeta había conocido a Eceiza en la Facultad de Derecho y junto a este se inició en el cine, la pasión que le convenció para dejar el fútbol de élite a los veintitrés años. Había debutado en primera división a los dieciocho, con la Real Sociedad, el equipo en el que jugó cinco temporadas, pero lo que a él le llamaba eran las películas. Así que dejó el balompié y se trasladó a Madrid, donde creó su primera productora con Eceiza. Este comentaba que <<El acuerdo inicial era que yo dirigiera esa película y Elías se encargaría de la producción —se refiere a su primer largometraje—. En la siguiente debíamos intercambiar los papeles. Al terminarla, Elías me dijo que él prefería seguir como productor y yo, encantado, porque lo que quería era dirigir, le vendí mi parte de la productora a cambio de dirigir para ella dos películas más. Creo que fue un buen arreglo. Pienso que yo hubiera sido un mal productor y él está por ver lo que hubiera hecho como director, porque, de hecho, nunca se ha atrevido a dirigir. Pienso que la tragedia de Querejeta, si es que alguna existe, es que nunca se ha permitido a sí mismo intentarlo.>> (4) En 1964, ya en solitario, Querejeta fundó su compañía Elías Querejeta Producciones Cinematográficas, en la que produjo títulos ya emblemáticos de la cinematografía española —La caza (Carlos Saura, 1966), De cuerpo presente (Antxon Eceiza, 1967), El espíritu de la colmena (Víctor Erice, 1972), El sur (1983), Tasio (Montxo Armendáriz, 1984), Los lunes al sol (Fernando León de Aranoa, 2002) y tantas otras que brillan en su filmografía—, así como los primeros trabajos cinematográficos de su hija Gracia Querejeta y cine documental, el que predomina en la última parte de su carrera profesional, en la que se permitió debutar en la dirección en Cerca de tus ojos (2009), la película documental que puso broche a la obra de este productor que, sin duda, se ganó formar parte de la historia del cine español. 



Filmografía

Noche de verano (Jorge Grau, 1963)

La caza (Carlos Saura, 1966)


El último encuentro (Antxon Eceiza, 1967)

El próximo otoño (Antxon Eceiza, 1967)

De cuerpo presente (Antxon Eceiza, 1967)

Peppermint frappé (Carlos Saura, 1967)

Si volvemos a vernos (Francisco Regueiro, 1968)

Stress-es tres-tres (Carlos Saura, 1968)

La madriguera (Carlos Saura, 1969)

Los desafíos (José Luis Egea, Víctor Erice y Claudio Guerín, 1969)

Las secretas intenciones (Antxon Eceiza, 1970)

El jardín de las delicias (Carlos Saura, 1970)

Cartas de amor de un asesino (Francisco Regueiro, 1973)

La banda de Jaider (Verflucht, dies Amerika, Volker Vogeler, 1973)

Ana y los lobos (Carlos Saura, 1973)

El espíritu de la colmena (Víctor Erice, 1973)


La prima Angélica (Carlos Saura, 1974)

Cría cuervos (Carlos Saura, 1976)

El increíble aumento del coste de la vida (Ricardo Franco, 1976) cortometraje

Pascual Duarte (Ricardo Franco, 1976)

El desencanto (Jaime Chávarri, 1976) (documental)


Elisa, vida mía (Carlos Saura, 1977)

A un Dios desconocido (Jaime Chávarri, 1978)

Los ojos vendados (Carlos Saura, 1978)

Mamá cumple cien años (Carlos Saura, 1979)

Los primeros metros (Javier Anastasio, Fernando Argüelles, Ana Mampaso, 1980)

Deprisa, deprisa (Carlos Saura, 1981)

Dulces horas (Carlos Saura, 1982)

El sur (Víctor Erice, 1983)

Feroz (Manuel Gutiérrez Aragón, 1984)

Tasio (Montxo Armendáriz, 1984)


27 horas (Montxo Armendáriz, 1985)

El número marcado (Chumilla-Carbajosa y Javier López Linares, 1989) cortometraje 

Las cartas de Alou (Montxo Armendáriz, 1990)

Una estación de paso (Gracia Querejeta, 1992)

El aliento del diablo (Paco Lucio, 1993)

Historias del Kronen (Montxo Armendáriz, 1995)

La ciudad de los niños perdidos (La cité des enfants pardus, Marc Caro y Jean-Pierre Jeunet, 1995)

Familia (Fernando León de Aranoa, 1996)

El último viaje de Robert Rylands (Gracia Querejeta, 1996)

Cuernos de espuma (Manuel Toledano, 1998)

Barrio (Fernando León de Aranoa, 1998)

Cuando vuelvas a mi lado (Gracia Querejeta, 1999)

La espalda del mundo (Javier Corcuera, 2000)  (documental)

Asesinato en febrero (Eterio Ortega, 2001) (documental)

Los lunes al sol (Fernando León de Aranoa, 2002)


Traineras (Eterio Ortega, 2002) (documental)

Condenados al corredor (Javier Corcuera, 2003) (documental)

Inverno en Bagdad (Javier Corcuera, 2005) (documental)

Antes del olvido (Avant l’oubli, Agustín Burger, 2005)

Noticias de una guerra (Eterio Ortega, 2006) (documental)

Goodbye, America (Sergio Oksman, 2006) (documental)

Siete mesas de billar francés (Gracia Querejeta, 2007)

Cerca de tus ojos (Elías Querejeta, 2009) (documental)


(1) (4) “Los nuevos cines de España. Ilusiones y desencantos de los años sesenta”. Edición de Carlos F. Heredero y José Enrique Monterde. Institut Valencià de Cinematografia Ricardo Muñoz Suay, Valencia, 2003.

(2) Francisco Regueiro, entrevistado por Carlos Barbechano para el libro “Francisco Regueiro”. Filmoteca Española, Madrid, 1989.

(3) Jordi Grau: “Confidencias de un director de cine descatalogado”. Calamar Ediciones, Madrid, 2014.

3 comentarios:

  1. Uno de los máximos referentes del cine español.

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  2. De hecho, de no ser por él, algunas de las mejores películas españolas de todos los tiempos, es probable que no se hubieran hecho nunca.

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