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Mostrando las entradas etiquetadas como pete docter

Monstruos, S. A. (2001)

¿Por qué funciona la animación Disney/Pixar? Porque no hurga ni profundiza. Toma emociones y sentimientos universales y los aleja del conflicto, del fango y de la herida para situarlos en el «para todos los públicos». No hay sufrimiento, salvo el espejismo que se desvanece poco después de que se produzca una situación dolorosa como la muerte de la madre de Bambi o la viudez del héroe de Up (2009). En Disney y también en Pixar predomina el chiste y la aventura, en algunas producciones la historia de amor; en la mayoría la de superación, un «más obstáculos por favor» del que sabemos que tendrá una conclusión feliz que dejará al público de todas las edades con buen sabor de boca. Al menos con un sabor que no resulte ni amargo ni triste, que anime a comprar sus productos o acudir al próximo estreno de las productoras. Pero, con la llegada de Pixar a la gran factoría de cine de animación y otros negocios, Disney experimentó un nuevo ritmo, digamos que algo más «canalla» o menos ñoño. Inclus...

Up (2009)

El prólogo de Up  ( Bob Peterson y Pete Docter , 2009) muestra a un niño solitario y soñador que disfruta visionando un documental sobre su idealizado Charles Muntz, el famoso explorador que en su inocencia infantil se convierte en la inspiración que poco después reconoce en la voz procedente del interior de la casa abandonada donde entra para saciar su curiosidad. En una de las habitaciones derruidas, los ojos del pequeño Carl Frederiksen se sorprenden ante Ellie, la niña en quien descubre a la compañera de juegos, fantasías, realidad, ilusiones y también de ese hogar que ambos construyen tras su matrimonio, y que cobra un significado especial durante y después de la plenitud que concluye cuando la luz de la amiga, cómplice e igual se extingue. De nuevo la soledad, ahora potenciada por el vacío existencial y la sensación de culpabilidad (de no haber cumplido la ilusión de su mujer) que dominan la vejez del señor Frederiksen mientras, ajeno a cuanto le rodea, se aferra al recue...