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Mostrando entradas de mayo, 2019

Mirando hacia atrás con ira (1959)

Mirar hacia el pasado, y ver que en el presente no se han cumplido las promesas de mejora, cabrea a Jimmy ( Richard Burton ), que vive en un estado de ansiedad y violencia interna que se agudiza en compañía de Allison ( Mary Ure ), su mujer, de quien desprecia su origen clasista y su aparente aceptación del ayer en el hoy. Como el resto de los protagonistas del free cinema , Jimmy es un joven de clase obrera que se descubre disconforme con su momento, rechazando el orden establecido, el inamovible que se perpetúa en la sociedad a la que no desea pertenecer. Por ello vive odiando, se odia a sí mismo y al mundo del cual se evade tocando con su trompeta música jazz y oponiéndose con sus gritos y palabras a cualquier vestigio del conservadurismo anterior y posterior a la guerra, cuyo fin no trajo los cambios sociales que esperaba, al menos ningún cambio significativo. Odia la pequeña y lúgubre buhardilla que comparte con Allison y también con su amigo Cliff ( Gary Raymond ), y más adelan...

Un americano de Roma (1954)

La relación profesional de Mario Monicelli y Steno se decantó por el humor y la sátira para evidenciar en sus comedias comunes distintas realidades del presente retratado; y lo mismo hicieron cuando separaron sus caminos. Aunque la carrera en solitario de Monicelli alcanzó mayores cotas, la de Steno nos descubre una película que se burla sin disimulo de la creciente e imparable presencia de lo estadounidense en la Italia de la posguerra. El inicio de esta expansión —cultural, económica, física, tecnológica,...— podríamos datarlo en 1898, cuando, deseoso de codearse con las naciones imperialistas, la administración de William McKinley decidió dar un paso fuera de sus fronteras y anexionó el archipiélago de Hawaii, aumentó su presencia en el continente asiático e inició una guerra con una potencia del pasado que por aquellos días solo era un espectro agonizante. Pero las influencias internacionales estadounidenses se hicieron más visibles a raíz de la hegemonía mundial de sus empre...

El grito (1978)

¿Qué quiere decirme esta o aquella película o qué interpreto que quiere decirme? Es una pregunta tan válida como otra cualquiera para iniciar el comentario sobre un film que pretenda decir algo. Pero a veces cuesta encontrar una respuesta lógica o satisfactoria, y El grito ( The Shout , 1978) se aleja de la coherencia para decantarse por una postura transgresora que la aleja de lo convencional y la adentra por una senda que, salpicada de personajes a cada cual más extraño y de sonidos y espacios opresivos, apunta desconcierto y desolación. ¿Es esto lo que quiso Jerzy Skolimowski ? El cineasta polaco consiguió que su primera película inglesa, en la que adaptaba el relato homónimo de Robert Graves , deambulase entre la cordura y el desequilibrio, entre los límites de lo posible y la pesadilla que se hace más y más física a medida que la narración de Charles Crossley ( Alan Bates ) nos sumerge en la incomodidad de imágenes que al tiempo generan atracción y rechazo, posiblemente una lucha...

Se acabó el negocio (1964)

Farsante, embaucador y sin escrúpulos, Antonio ( Ugo Tognazzi ) utiliza a Maria ( Annie Girardot ) cual objeto de su posesión. Lo que ella sienta o necesite poco le importa. A este empresario de medio pelo solo le interesa el negocio que le proporciona la anomalía capilar que cubre el rostro y el cuerpo de la mujer que descubre mientras sacia su apetito en la cocina de un asilo de mendigos. Ella esconde su rostro y él le dice que tampoco es para tanto, que su diferencia apenas se nota, pero, una cosa es lo que expresa y otra lo que silencia, así que no duda en convencerla para exhibirla en un espectáculo que la denigra o para alquilarla como objeto de un estudio científico íntimo. En este punto ella no transige y regresa al asilo y, ante el miedo a perder su fuente de ingresos, él va en su busca y asume que, para recuperla, no le queda otra que casarse. Antonio es el monstruo inmoral de la farsa propuesta en  Se acabó el negocio ( La donna scimmia , 1964), pero no el monstruo co...

Roma, a las 11 (1951)

Arroz amargo ( Riso amaro , 1949) es la película más popular de Giuseppe De Santis , también es la que el público actual reconoce como su gran aportación al neorrealismo y, sin embargo, dista de ser su mejor obra neorrealista. Quizá y sin quizá, tal honor recae en Roma, ore 11  (1951),  una obra maestra del neorrealismo y del humanismo que reúne múltiples realidades, las de cada una de las mujeres que son el corazón de una película coral que nunca pierde de vista aquello que pretende mostrar. Da igual en quien recaiga la atención, cuando abandona a un personaje para centrarse en otro, en todo momento,  De Santis  tuvo claro a dónde quería llegar y por donde transitar para lograrlo. Lo hizo por los rostros y las voces de sus protagonistas femeninas, pero también de los familiares, de los periodistas que acuden al lugar del siniestro o al hospital a la caza de la noticia o de los señalados que eluden responsabilidades mientras Luciana ( Carla Del Poggio ) siente c...

Juventud perdida (1948)

La realidad expuesta por los cineastas neorrealistas no es exclusiva del espacio físico, donde las más de las veces la miseria, el mercado negro, la delincuencia, la guerra o la carestía se hacen visibles en calles, hogares y pueblos. Más importante para ellos era el cómo dicho espacio afectaba al conjunto humano que lo ocupaba. Son los distintos tangibles e intangibles inherentes a la época retratada y, de no mirar su año de producción, 1948, su ubicación geográfica y su tema central: la pérdida de valores en la juventud de la posguerra, el segundo largometraje de Pietro Germi podría pasar por un film que se distancia de las supuestas formas neorrealistas para, entre ambientes universitarios, familiares y clubes nocturnos, bascular entre el noir , el drama juvenil y el policíaco. Esta alternancia genérica permite el acceso de  Juventud perdida ( Gioventú perduta , 1948) al peligro real que amenaza a la juventud de la posguerra, de la cual forman parte los asaltantes que, pisto...

Memorias de África (1985)

Imagino a Henry Miller escribiendo unas hipotéticas memorias de África. Sus recuerdos no rehuirían el mal olor, el sudor, las moscas, la descomposición, los transmitiría entre honestos, intestinales, encendidos e hirientes. El espacio sería descrito sin flores y sin adornos banales, y en dicha ausencia también describiría a sus gentes. No tendría inconveniente a la hora de señalar defectos, propios o extraños. Escribiría contundente, alterado, pero nunca desde el cliché. La descripción de sus recuerdos sería visceral y alucinada, sin medias tintas, ni aromas que disimulasen cualquier rastro de putrefacción ni de furia interior. Probablemente sería desagradable y seguro que sincero, dentro de la sinceridad de alguien consciente de que la imagen del pasado vive en la alteración de la memoria en el presente. Este ejemplo, aproximado o no, de las nunca existentes memorias africanas de Miller  se contrapone con los recuerdos que dan pie y engloban la totalidad de  Memori...

Sin piedad (1948)

Bajo el deslumbrante brillo de algunos de los títulos más representativos del neorrealismo italiano, se descubren otras películas imprescindibles, algunas conocidas, otras a la espera de ser rescatadas del olvido actual, pero todas ellas guardan en común la intención de mostrar la realidad, no como un espacio exclusivamente físico, sino parte de realidades humanas, espirituales, individuales o colectivas que se encuentra en escenarios naturales, urbanos o rurales, donde descubrimos a hombres y mujeres frente a las circunstancias de su presente, de guerra o de paz, un ahora en el que luchan por sobrevivir. Con variantes personales, según el caso y el realizador, la intención neorrealista era similar, aunque no lo fueron los géneros empleados para llevarla a cabo. Paisà (1946) asume el bélico para documentar seis etapas de la Segunda Guerra Mundial a lo largo de Italia y de cómo el conflicto afecta a distintos personajes; Vivir en paz ( Vivace in pace , 1947) se desarrolla en un peq...

La noche que dejó de llover (2008)

Introdúzcase en una coctelera cinematográfica tenues haces de  Luces de Bohemia , de Valle-Inclán , líneas de Baudelaire , una pizca de alucinación de ¡Jo, qué noche!  ( After Hours ; Martin Scorsese , 1985), quizá un poso de Sombras y niebla ( Shadows and Fog ; Woody Allen , 1991), algunas dosis de Antes del amanecer ( Before Sunrise ; Richard Linklater , 1995), la evocación de transitar por tu propia ciudad y saldrá ¿qué? Pues ni idea, pero La noche que dejó de llover ( Alfonso Zarauza , 2008) podría ser algo parecido a esa combinación de nocturnidad, de tedio, de intentar alejarlo, de personajes extraños que salen al paso del protagonista, provocando encuentros casuales o en apariencia casuales, como el que depara el romance que "Spleen" ( Luis Tosar ) y "la rusa" ( Nora Tschirner ) comparten mientras deambulan y conversan por un Santiago de Compostela irreal donde no siempre llueve. El poeta de la obra valleinclanesca vive su última noche por un Madrid donde ...

Alma en suplicio (1945)

Su inicio es una lección de cómo generar una atmósfera de cine negro: varios disparos, un cuerpo que se desploma y pronuncia su última palabra <<Mildred>>, un espejo que refleja una habitación ya vacía de humanidad, un automóvil en la nocturnidad emprende la fuga. Corte. Nos encontramos en la siguiente escena. Mildred ( Joan Crawford ) solitaria en la noche, caminando por el puente desde donde pretende arrojarse al agua. Quiere morir. Lo expuesto hasta ahora parece indicar que ella ha sido la autora del crimen. Las palabras que intercambia con el policía que la sorprende, la muestran nerviosa; quizá intranquila y abatida, e incluso su posterior conducta con Wally ( Jack Carson ), su antiguo socio y eterno pretendiente, parece redundar en la posibilidad de que ella sea la asesina. La sombra de la duda se alarga, más si cabe cuando conduce a quien posiblemente haya sido su amante hasta la casa de la playa donde minutos antes se produjeron los disparos. Allí, en la oscuridad r...

Juha (1999)

Algunas veces me planteo si somos una sociedad que fomenta, acata y vive en la cultura 451, o quizás debería adaptarme a los tiempos que corren y llamarla cultura del GIF. Me digo que no quemamos libros, que directamente los ignoramos. Que no sabemos que existen, ni nos molestamos en saber que existen. Que dejamos que imprescindibles de la literatura y del pensamiento humano se pierdan en el olvido, y que lo mismo hacemos con las películas que hicieron del cine un medio de expresión, divulgación, entretenimiento y reflexión. Que preferimos la seducción de las formas llamativas, aunque estén vacías, de las frases hechas que solo hablan en la superficie y de imágenes que se repiten y nosotros elevamos a los altares del no va más cuando las aplaudimos, sometidos con alegría grupal al consumo de lo instantáneo y de lo masivo, a las modas que alabamos mientras presumimos -sin ser conscientes- de nuestro desconocimiento, de nuestra desmemoria y desinterés. Tampoco me llevo a engaño ni me ...

La caza (1965)

La década de 1960 fue testigo del nacimiento de El cochecito ( Marco Ferreri , 1960),  Viridiana ( Luis Buñuel , 1961), las berlanguianas  Plácido (1961) y  El verdugo (1963), Nunca pasa nada ( Juan Antonio Bardem , 1963),  El mundo sigue (1963) y  El extraño viaje (1964), ambas de  Fernando Fernán Gómez ,  y El camino ( Ana Mariscal , 1963), y, aunque resultaba en extremo complicado realizar cine personal y películas que reflejasen realidades humanas y sociales de la época, las hubo y es, quizá, hasta la fecha, el decenio más brillante y creativo de la cinematografía española. A los nombres de Buñuel , en un retorno tan breve como magistral y contundente, Berlanga o Fernán Gómez se unían los miembros del "nuevo cine", cuya punta de lanza la encontramos en Carlos Saura y Los golfos (1959). Durante aquellos años vieron luz  La tía Tula ( Miguel Picazo , 1963), Young Sánchez ( Mario Camus , 1963), La busca ( Angelino Fons , 1966) o Nu...