<<La obligación más importante de todas es mantener las apariencias>>. La frase expresada por Miss van Alstyne ( Beulah Bondi ), la directora de la escuela de señoritas de la Alta Sociedad donde se desarrolla Las rebeldes del internado ( Finishing School , 1934), da una idea de la hipocresía que la protagonista descubre en la ficción, pero quizá no fuera muy diferente a la de ciertos sectores sociales de la época. Por aquel entonces de Depresión económica, los estudios cinematográficos recibían presiones de grupos defensores de la moral y de la decencia, aunque cabe la sospecha de que dichas asociaciones defendiesen su interpretación de moral y decencia. Así, para evitar posibles boicots y similares, los estudios crearon el código que en 1934 se impuso de manera oficial. Quizá con él, las productoras pensaban evitar las molestas bondades de las asociaciones y grupos defensores de lo que entendían por decencia, de lo que querían imponer como decencia o de lo que preten...