Un paseo por aquellos árboles Por Antonio Pardines Mirando aquellos árboles creí ver al barón rampante (1) dando saltos, pero, al ver a la pequeña ardilla, pronto descarté tal posibilidad, mas no alejé de mi mente al personaje de Italo Calvino. Sucede que a veces un pensamiento llega para quedarse un instante, se quiera o no. Da vueltas por el magín y no sabes cómo echarlo. Más bien sucede que, al desear que se vaya, se fortalezca e insista. Toma y toma, parece decirte. Así que decidí ser yo quien diese el primer paso y jugar con él. Nada mejor tenía que hacer, ni que perder ni ganar, en aquel momento. Lo primero que me dije fue una obviedad, que Italo no era pariente del dogmático e intolerante reformista suizo que impuso su visión selectiva de la salvación: «tú naces salvado y tú condenado, así que hagáis lo que hagáis, nada cambiará vuestra vida ultratumba». Lo cierto o lo incierto es que puede estar acertado y que todos acabemos en la nada inmutable; de lo que se deduce que daría i...