¿Dónde está la esperanza? ¿Existe? ¿Y la felicidad, aunque solo sea su promesa? ¿La hay? No en ese espacio vacío de gracia por dónde transitan cuatro almas que se desangran en busca de qué. Nada, eso es lo que buscan o encuentran en su caminar, porque, para ellos, no hay más. Para que luego se quejen caricaturas e histriones cinematográficos que reprochan al mundo el no haber vivido un instante de felicidad. Que introduzcan en sus maletas su parte de responsabilidad, de culpa, de compasión, salgan de sus películas y se acerquen al páramo de An Elephant Sitting Still (2018), y verán, si miran hacia atrás, lo feliz y afortunados que habían sido en su superficialidad y sus quejas. Los protagonistas de An Elephant Sitting Still sufren, pero no se quejan, ni pueden exteriorizar su dolor con palabras, excesos o muecas. En un determinado instante, quizá uno se compadezca en un susurro y diga que <<mi vida es como un basurero. Los deshechos no paran de acumularse>> u otro c...