Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de noviembre, 2018

Banda aparte (1964)

Para lo bueno y para lo malo, Godard es Godard . Dicho así, esta afirmación parece una simpleza, pero no por ello deja de ser una de las realidades del cine de un cineasta que se erige en dios-creador de sus películas, consciente y consecuente con su necesidad-intención de realizar algo distinto a lo ya hecho. Pero esta intención creadora precipita su lado menos vistoso, aquel que nos recuerda constantemente que su cine es primero para él, después para él y por último para el resto de los mortales, un cine que nos remite a la búsqueda de su verdad cinematográfica, a su compromiso, el cual se agudizaría con el paso de los títulos (sobre todo a partir de 1968), y quizá a su convencimiento de ser indispensable en la evolución y supervivencia del cine. Las películas de  Jean-Luc Godard  son rupturistas incluso entre sí, y esto provoca que algunas resulten forzadas en su radicalidad. No es el caso de Banda aparte ( Bande à part , 1964), una propuesta cinematográfica indispensa...

Memorias del subdesarrollo (1968)

Similar a lo acontecido con el cine soviético de los primeros años, el cine cubano de la década de 1960 se encuentra estrechamente ligado a la necesidad de realizar un cine comprometido con la revolución y con revolucionar el propio cine, aunque la originalidad se hizo esperar, influenciado en un primer momento por el neorrealismo que se observa en los inicios de cineastas como  Tomás Gutiérrez Alea ; sin duda uno de los realizadores cubanos de mayor prestigio internacional y uno de los fundadores del ICAIC. Creado durante el año del triunfo revolucionario, el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficas asumía el control de la práctica totalidad de la producción cinematográfica de la isla caribeña, una producción que mayoritariamente se decantaba por unir el documental y la propaganda. Pero que esto no lleve a engaño, pues iría evolucionando y alcanzaría cotas elevadas en películas <<de superior interés y que revelan una prodigiosa madurez técnica>>. 1 Ent...

Rapsodia en Agosto (1991)

En su última etapa como cineasta, la que abarca Sueños ( Yume , 1990), Rapsodia en Agosto ( Hachigatsu no Rapusodi , 1991) y Madadayo (1993), Akira Kurosawa se mostró más introspectivo, más calmado en cuanto a su exposición de inquietudes propias y aquellas que se agudizan con el paso de los años. En la primavera-verano de 1990, el realizador japonés filmaba  Rapsodia en Agosto  e iban a cumplirse cuarenta y cinco años desde los lanzamientos de las bombas atómicas sobre Hiroshima (el 6 de agosto) y sobre Nagasaki (el 9 de agosto) y del final de una guerra que había devastado la mayoría de los países que se vieron envuelta en ella. En aquel remoto pasado para quienes no lo vivieron, o eran demasiado jóvenes para recordarlo, la irá de los primeros artefactos atómicos, sus secuelas físicas y psicológicas, solo formaban parte de la realidad histórica del país. Para Kurosawa , como para cualquier japonés que vivió aquella época, las explosiones se grabaron en su memoria, t...

El tigre de Esnapur/La tumba india (1958)

No discuto que una película sea un trabajo de equipo (artístico y técnico), más si cabe si esta se produce dentro de una industria compartimentada como lo fue el Hollywood de las décadas de 1930 y 1940, pero tampoco creo que nadie discuta que existen películas en las que dicho equipo gira en torno a una única figura: la de quien habla a través de la cámara y del montaje. No se trata del operador ni del editor, ni de los actores y actrices, aunque se valgan de ellos, se trata de aquellos directores de mirada cinematográfica inimitable y reconocible, realizadores como Fritz Lang o Jean Renoir , dos cineastas a quienes dedicaré la atención de las líneas que siguen. Sus estilos y sus intereses difieren desde sus orígenes profesionales, pero existen coincidencias circunstanciales innegables entre ellos. Ambos realizaron sus primeras películas en la etapa silente (periodo durante el cual Lang alcanzó la madurez narrativa y Renoir maduraba en su constante evolución), los dos adaptaron a...

Firefox, el arma definitiva (1981)

En sus tiempos de actor, Ronald Reagan  era un intérprete mediocre (que alcanzaría popularidad en la televisión) cuyo talante anticomunista y conservador no afectaba al orden mundial. Su ideología no cambió cuando ganó las elecciones presidenciales de 1980 y esto se comprobó durante su administración (1981-1989), que fue el reflejo de aquel pensamiento que, unido a las también intransigentes posturas soviéticas, precipitó las ya delicadas relaciones entre las dos superpotencias hacia el punto límite que, por fortuna, no llegó a rebasarse. El neoliberalismo económico en su máxima expresión, el intervencionismo internacional, el anticomunismo a ultranza, las cortinas de humo, el patriotismo exacerbado y el rearme militar fueron las bases de la política reaganiana, ambigua en muchos aspectos y finalmente máxima responsable del ahogamiento económico de la Unión Soviética y de su posterior desintegración. Esto es Historia, y quien así lo desee puede investigar, profundizar, contras...

Dante no es únicamente severo (1967)

De no existir renovaciones periódicas o, intentos de realizar algo diferente, el cine, como cualquier otro medio de expresión, caería en una prolongada y agónica monotonía. Y es verdad que, salvo excepciones, dicha monotonía ha estado ahí, instaurada desde los orígenes, perpetuándose en productos que, según su época, han repetido con mayor o menor éxito las mismas fórmulas. Ocurrió y ocurre, pero entre tanta homogeneidad también se han dado numerosos casos de ruptura (de forma o de fondo), no por los adelantos técnicos, sino por la escasez de medios, la agitación social del momento y la necesidad de gritar realidades incómodas (neorrealismo o el Tercer Cine latinoamericano), por la intención de algunos cineastas de alejarse de lo ya visto y hecho (las nuevas olas cinematográficas de finales de la década de 1950 y de la siguiente) o simplemente por la inimitable personalidad fílmica de los indispensables del séptimo arte. Quizá sea nadar a contracorriente, e intentar dar un paso dife...

Alas (1965)

Una buena difusión es fundamental para que cualquier obra musical, literaria o cinematográfica sea accesible y conocida, pero, debido a que la censura le concedió la calificación más baja, el segundo largometraje de Larisa Shepitko tampoco tuvo una distribución adecuada. Esto conllevó que, al igual que Calor ( Znoj , 1962) y otras producciones posteriores, pasase desapercibido entre el público soviético y que actualmente aún resulte mayoritariamente desconocido. Pero Alas ( Krylia , 1965) es una película que mereció mayor reconocimiento, y todavía lo merece, ya que su mirada, concisa, áspera y directa al desencanto, a la soledad y al vacío en el que vive Nadiezha Petrovna ( Maya Bulgakova ), es una mirada sincera que, lejos de sensiblerías mojigatas y engañosas, nos llega a través de la cámara que observa a su protagonista para hacernos testigos de su imposibilidad, de su encierro. Ex-piloto de las fuerzas aéreas y antigua heroína de guerra, a sus cuarenta y un años, Nadya vi...

Sayat Nova. El color de la granada (1968)

La multiculturalidad que existía en la Unión Soviética, coexistencia de múltiples etnias y nacionalidades dentro de sus fronteras, explica parte del por qué resulta tan distinto el cine de realizadores contemporáneos entre sí como Eisenstein y Dovjenko o, más adelante en el tiempo, como Tarkovski , Shepitko o Paradjanov . Si el primero plantea un cine espiritual, pero comprensible, la segunda áspero y más terrenal e igualmente interpretable, el de Sergei Paradjanov me descoloca por su complejidad única. Esta dificultad se hace más fuerte en El color de la granada  ( Sayat Nova , 1968), una de las propuestas más radicales que he visto en pantalla. ¿Me gusta? No sabría decirlo o no podría, porque sus alegorías y sus simbolismos escapan a mi comprensión, limitada por mi desconocimiento de la cultura armenia y, previo al visionado de la película, por mi total ignorancia de la vida y obra del poeta y músico  Sayat Nova . Pero, sobre todo, no podría porque es un film que ...

El viejecito (1960)

<<Esta es la historia de un viejecito que no se quería morir...>>, y esta historia fue proyectada durante la octava edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián. Durante el certamen se exhibieron varias prácticas de fin de carrera de los alumnos del I. I. C. E., entre ellos Basilio Martín Patino , José Luis Borau , Manuel Summers y Miguel Picazo , jóvenes que, junto a otros, estaban llamados a renovar la anquilosada cinematografía española. Por lo que se pudo ver en aquella edición del festival, la renovación era factible, aunque otro cantar sería rodar fuera del seno de la escuela donde habían filmado con libertad, con escasos medios, con inventiva e ilusión. Dicha inventiva se observa en El viejecito (1960), una comedia de apenas veinte minutos de duración, pero veinte minutos cargados de humor negro e ironía, dos presencias que acercan la práctica de diplomatura de Summers a los guiones escritos por Rafael Azcona  en su primera etapa como guionist...

La ascensión (1976)

Los cines en la antigua Unión Soviética eran estatales, el control, los permisos y las calificaciones de exhibición estaban en manos de la administración, por lo que esta elegía qué y cómo estrenar en sus pantallas. Inevitablemente, esta constante intervención administrativa afectó a todos los cineastas. Como otros colegas de profesión que cursaron estudios en el prestigioso instituto de cine moscovita VGIK durante las décadas de 1950 y 1960, entre quienes contaban  Andrei Konchalovski , Sergey Parajanov , Andrei Tarkovski o  Elem Klimov , Larisa Shepitko no fue ajena a la intervención de la censura estatal, cuyas trabas impidieron que la carrera de la cineasta fuese más fluida y reconocida, tanto dentro como fuera de las fronteras soviéticas. Y como la de aquellos miembros del nuevo cine soviético, no lo fue porque la directora de origen ucraniano tenía voz propia y tenerla dentro de cualquier sistema totalitario, donde la voz individual es sustituida por el eco de quienes ...

Gregory Peck. Elegancia y discreción

Al recordar la filmografía de Gregory Peck observo algo que no sucede con la mayoría de los grandes actores del Hollywood clásico: su inteligencia o su buen criterio a la hora de escoger proyectos y no encasillarse en un tipo de personaje concreto. Esto fue debido en parte a que ya desde su debut en Días de gloria , un film cuyo resultado no le satisfizo, mantuvo distancias respecto a los estudios, negándose a contratos de exclusividad, para así evitar personajes y films impuestos por terceros. Al firmar por película y no con un estudio, que le obligase a aceptar papeles determinados (posiblemente, una y otra vez el de galán romántico o héroe sin tacha) en films también impuestos, Peck pudo elegir y participar en comedias, dramas, westerns, bélico, ciencia-ficción, suspense, terror o aventuras. Descontando el musical, prácticamente tocó todos los géneros, hecho que le posibilitó una gama variada de personajes que encuentran sus polos opuestos en el honesto abogado de  Matar a ...