jueves, 23 de junio de 2011

El río (1950)

Tras su etapa americana, Jean Renoir regresó a su Francia natal, pero no sin antes detenerse en la India y filmar una película en apariencia sencilla, pero hermosa y poética en su fondo, cuyo lirismo se ve aumentado por la presencia de la voz en off de una de las protagonistas, que recuerda el momento que narra con cariño y nostalgia desde un futuro en el que carece de importancia el dónde o el cuándo. Este poema visual representa la vida de una familia en su cotidianidad, así como su contacto con un entorno que han hecho suyo, las orillas del Ganges, en el estado hindú de Bengala. Sin embargo, esta cotidianidad se altera con la aparición de un joven ex-militar, el capitán John, un hombre que ha huido de la compasión que observaba en los rostros de sus conocidos tras regresar de la guerra. Esta lástima que le hiere es consecuencia de la perdida de una de sus piernas. Es en ese paraje, alejado de su mundo, donde pretende encontrar una paz que necesita para curar su verdadero impedimento, su mente. Pero lo que el capitán ignora es el papel que juega en el sentimiento que provoca en las hijas, adolescentes, de esa familia unida. A lo largo del metraje de esta producción británica se combinan el talento y la sensibilidad del cineasta para recrear una bella visión de la India, alejada de ese aire misterioso que le conceden los occidentales que se representan en el coronel John. Así pues, El río (The River) acerca una cultura, un país y unas gentes que viven su día a día con las mismas inquietudes que en cualquier otro lugar del globo, pero desde su propia tradición. Por eso, uno de los grandes aciertos de Renoir, residió en tomar como centro de interés a esa familia británica que vive su existencia en un entorno donde no se sienten extraños, más bien lo contrario, ya que se siente aceptados y atraídos hacia una cultura que les respeta y respetan, así como por esa tierra que consideran su hogar y que se representa en los recuerdos de la narradora como un momento de inocencia que jamás podrá olvidar.

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