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Mostrando entradas de agosto, 2019

Nadie quiere la noche (2015)

Dudo que alguien haya filmado la comunión hielo y sol como lo hizo Akira Kurosawa en Dersu Uzala  (1975), cuando sus dos protagonistas contemplan la armonía que también se produce en ellos, el acercamiento entre la civilización representada por el ingeniero y la inocencia del cazador, símbolo de la naturaleza que no ha sido pervertida o adulterada por la modernidad. Es al tiempo su amistad y la proximidad de dos mundos distantes, que conviven en ese momento que precede a la tormenta sin que uno intente imponerse al otro, dos mundos que también conectan en las protagonistas de Nadie quiere la noche (2015). Pero donde en la magistral y poética película de Kurosawa  hay curiosidad, respeto y admiración mutuos desde que se produce el contacto de los personajes; inicialmente, en la de Isabel Coixet  existe el rechazo que Josephine Peary ( Juliette Binoche ), inspirada en la exploradora real, la primera que formó parte de una expedición al Ártico, evidencia hacia Allaka ( Ri...

Coco (2017)

En el más allá expuesto por Lee Unkrich y Adrián Molina  hay entretenimiento, derroche visual, fantasía y la idea dominante <<la familia es lo primero>>, una idea que también encontramos en la tierra de los vivos donde el pequeño Miguel Rivera fantasea con la ilusión de ser músico, al tiempo que siente la frustración que le acarrea la prohibición familiar de hablar, tocar o soñar con música. La familia como eje infalible, protector y perfecto, reaparece a lo largo de las producciones  Disney-Pixar . Es una de sus constantes temáticas, como también constante es su empeño de que toda aventura implica un aprendizaje, o lección moral, que sus protagonistas completan en el final feliz de sus andanzas, sean estas por tierra, mar, aire o por el mundo de los muertos donde se desarrolla la mayor parte de  Coco  (2017). Dicha lección arraiga en el héroe infantil a medida que avanza su recorrido, durante el cual logra desprenderse de falsos ídolos y acepta ...

Miedo súbito (1952)

A diferencia del cine hollywoodiense, en el que los guionistas no suelen ser los máximos responsables de las películas que escriben, entre las bambalinas de Broadway, los autores de las obras teatrales tienen la última palabra sobre la puesta en escena de sus piezas. Nadie pone en duda su autoría. Para ellos suelen ser los mayores elogios o las críticas negativas, ni se les niega el acceso a los ensayos ni la posibilidad de eligir a los directores escénicos o al elenco que conformará el reparto. Sin entrar en materia, <<cuando escribes para el teatro, los derechos de autor te pertenecen. La obra es tuya , y nadie puede cambiar una palabra sin tu permiso. Cuando escribes para el cine, eres un empleado al que se contrata para que entregue un producto, y ese producto puede ser modificado según el capricho de quienes te han contratado>> 1 . Esta diferencia, señalada por David Mamet  en Una profesión de putas , solo es una entre tantas. El cine y el teatro difieren desde sus...

El hombre que nunca existió (1955)

¿Quién podría decir cuantas cosas damos por sentado y no son; y cuantas son y, en nuestra negación e ignorancia, no existen o descartamos? Una respuesta, que en parte podría aclarar algo al respecto, la encontramos en la locura, en sus palabras <<el hombre adopta con más facilidad las ideas en las cuales encuentra su gusto y su ventura que aquellas en que no consigue tal cosa, aunque por sí mismas sean más fáciles de entender>> 1 . Se acepte o no, existe la necesidad de engañar, de dejarse engañar y engañarse; y esto ni es dramático, ni trágico, tampoco cómico, o puede que sea un poco de todo lo dicho, aderezado con una pizca de picaresca defensiva y ofensiva, o simplemente forme parte de nuestra historia, de nuestra credulidad e inventiva naturales. En el Génesis hay ejemplos de engaños y de quien se deja engañar. En la mitología griega los dioses asumen distintas formas que le permiten seducir a sus creaciones humanas, saciar deseos y llevar a cabo intenciones; o los g...

El ingenuo salvaje (1963)

Entre artículos, críticas, teorías cinematográficas, cortometrajes y sesiones del "Free Cinema", proyectadas entre 1956 y 1959, transcurrieron quince años hasta que Lindsay Anderson realizó su primer largometraje. El resultado fue  El ingenuo salvaje ( This Sporting Life , 1963), obra clave del "movimiento" que el propio cineasta abanderó en un intento de renovar el cine inglés. Los jóvenes "airados" que lo llevaron a cabo manifestaron que era <<una apuesta por un cine independiente y creativo en un mundo en el que las presiones del conformismo y el mercado son cada día más poderosas>> 1 . De tal manera, que uno de sus objetivos consistía en <<mirar a gran Bretaña con honestidad y afecto. Saborear sus excentricidades, atacar sus injusticias; amar a su gente. Utilizar el cine para expresar nuestras lealtades, nuestros rechazos y nuestras aspiraciones>> 2 . Aunque el embrión teórico asoma por primera vez en las publicaciones de  ...

Korda. De Sándor a "Sir" Alexander de London Films

Catalina la "Grande", Enrique VIII, Rembrandt, Lady Hamilton y Lord Nelson son personajes históricos que demuestran el gusto de Alexander Korda por las historias de la Historia. Su propia existencia podría dar para una de esas vidas privadas que le dieron mayor fama como cineasta. Pero aquí no vamos a invadir su privacidad, ni alteraremos la intimidad de su alcoba, dejaremos ambas en el lugar que les corresponde y nos detendremos en los datos biográficos que nos permitan aproximarnos al pionero que debutó en la dirección en 1914, en su Hungría natal, y al magnate cinematográfico que triunfó con La vida privada de Enrique VIII , <<un éxito planetario sobre el cual construyó a su alrededor su propia compañía>>;(1) en definitiva, al realizador, al productor y al ambicioso empresario que <<entre 1914 y 1919 dirigió personalmente al menos veinticinco películas; desde su llegada a Viena en 1920 hasta su viaje a Inglaterra en 1932, dirigió veinticuatro más en ...

El bosque del luto (2007)

<<Si todos los huecos se cubren con palabras, a veces puede ser demasiada información>>, dice uno de los personajes de Hacia la luz ( Hikari , 2017). Esos huecos y la necesidad de dejarlos tal cual, vacíos en apariencia, de no pretender rellenarlos con explicaciones que limiten posibilidades o de no tener explicación con que llenarlos, salvo la subjetiva de cada uno, cineasta incluida, son la esencia del cine de  Naomi Kawase . Esto lo observamos en  El bosque del luto ( Mogari no mori , 2007), a medida que se afirma su forma subjetiva sobre imágenes y no sobre palabras. Lo hace a través de momentos que señalan la añoranza y la ausencia, pero también la búsqueda y, quizás, la esperanza; son imágenes en las que la realizadora japonesa plasma sentimientos, emociones y relaciones humanas. La certeza de no necesitar palabras para transmitir cuanto observamos a lo largo de su obra fílmica, capturas de naturaleza, personas o tiempo, remiten al subjetivo de la propia...

If.... (1968)

Los alumnos de la libertaria y transgresora  Cero en Conducta ( Zéro de conduite ; Jean Vigo , 1933) se rebelan ante la férrea disciplina del internado donde las normas de conducta se imponen con el fin de reprimir su naturaleza infantil. La escuela les transmite y perpetúa los valores de la tradición, que se imponen al golpe de prohibiciones y castigos practicados por maestros que les incapacitan y privan de las herramientas necesarias para crecer, dudar y decidir en libertad. Pero los pequeños rebeldes del mediometraje de Vigo cuestionan la rigidez y la autoridad, deciden ser niños y no autómatas programados que acatan cuanto se les ordena. Los protagonistas de If.... (1968) asumirán un comportamiento igual de anárquico y más explosivo en el "College" donde los privilegios, las normas y el orden tradicional son pilares de un sistema educativo obsoleto. Generación tras generación se impone un método educativo que desmotiva mentes y favorece el estancamiento social del ...

El fuego y la palabra (1960)

Baptista, evangelista o metodista, da igual el disfraz de predicador que asuma, Elmer Gantry es un pícaro, un embustero y un charlatán, un vendedor de cuentos, de miedos, de culpa y de salvación, un embaucador que comprende la importancia de la palabra y de la imagen para seducir a las masas y llegar a la cima. Deambula de aquí para allá, hasta que escoge su camino, el que más le conviene, el que aviva su deseo y sus ambiciones, el fuego que arde en su interior, que oculta y adorna con palabras audibles para su público, ignorante y deseoso de ser engañado por la figura del charlatán que  Sinclair Lewis  satiriza en su novela. La religión que Elmer predica y vende, que no practica y en la que él no cree, aunque a veces se diga que lo hace, se sostiene sobre la intolerancia, la hipocresía y la intransigencia con la que interpreta la Biblia y las debilidades humanas. Su credo es la apariencia y la falsedad, que disfraza de moral y oculta su sed de ingresos, de poder, de ascenso s...