Dudo que alguien haya filmado la comunión hielo y sol como lo hizo Akira Kurosawa en Dersu Uzala (1975), cuando sus dos protagonistas contemplan la armonía que también se produce en ellos, el acercamiento entre la civilización representada por el ingeniero y la inocencia del cazador, símbolo de la naturaleza que no ha sido pervertida o adulterada por la modernidad. Es al tiempo su amistad y la proximidad de dos mundos distantes, que conviven en ese momento que precede a la tormenta sin que uno intente imponerse al otro, dos mundos que también conectan en las protagonistas de Nadie quiere la noche (2015). Pero donde en la magistral y poética película de Kurosawa hay curiosidad, respeto y admiración mutuos desde que se produce el contacto de los personajes; inicialmente, en la de Isabel Coixet existe el rechazo que Josephine Peary ( Juliette Binoche ), inspirada en la exploradora real, la primera que formó parte de una expedición al Ártico, evidencia hacia Allaka ( Ri...