Ir al contenido principal

Rembrandt (1936)


Su Hungría natal, Austria, Alemania, Estados Unidos, Francia, fueron los países donde Alexander Korda desarrolló su carrera desde 1914 hasta 1931, año en el que llegó a Reino Unido para rodar una producción Paramount, pero, tras esta experiencia inglesa, decidió quedarse y fundar su productora London Film. El estudio se asentó con La vida privada de Enrique VIII (The Private Life of Henry VIII, 1932) cuyo éxito internacional convirtió a Korda en uno de los productores independientes más importantes del cine británico. La película también implicó su encuentro con Charles Laughton, cuya interpretación del monarca inglés, en exceso teatral, lo catapultó entre los actores más reconocidos y admirados de la época. Con sus carreras cinematográficas afianzadas, ambos volvieron a reunirse tres años después para filmar Rembrandt (1936). Producida y dirigida por Korda, el biopic se centra en la figura del hoy famoso y venerado pintor holandés Rembrandt van Rijn, aunque, como expone el rótulo inicial, no siempre fue así. Este hecho, el de ser incomprendido por sus contemporáneos, unido a la interioridad del personaje son los que interesaron al cineasta, que no dudó en enfrentar al hombre con su época, dejando de lado al artista y a sus obras pictóricas.


<<Yo soy un pintor, y los pintores tienen una forma distinta de mirar las cosas>>, le dice Rembrandt a Hendrickje (
Elsa Lanchester) en su primer encuentro. Cierto, pero también lo es que ni un pintor de su talla escapa a la miopía del mundo de barrotes que lo encierra. <<El mundo es una jaula estrecha cerrada por los cuatro costados por barrotes de hierro. Puedes golpearte la cabeza contra esos barrotes hasta hacerte daño, pero nunca lograrás salir, nunca en toda tu existencia>>. Sus palabras denotan que comprende ese mundo, y que este no es sino el momento histórico que le ha tocado vivir, rodeado de la mezquindad y de la falta de perspectiva. Ese entorno de mediocridad y de materialismo choca con Rembrandt y con su innegable creatividad, provocando que sus obras no se valoren, aunque esto último apenas interesa a Korda, que prima el lado humano y el drama que tiene como protagonista a un individuo que sufre la incomprensión de contemporáneos que no entienden su genialidad, ni que esta va unida a la interioridad del artista. El rechazo a lo establecido se deja notar en los trazos de sus pinturas, en sus tonos oscuros, en el amor que siente hacia las dos mujeres de su vida, en sus palabras y sobre todo en su relación con el entorno, sea el urbano de Amsterdam o el rural a donde regresa por un breve instante para encontrar una paz inexistente para alguien incomprendido, condenado a la miseria y al ostracismo expuesto en esta biopic que, a diferencia de La vida privada de Enrique VIII, no obtuvo el respaldo del público.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sucker Punch (2010)

Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...

Honor de cavalleria (2006)

Hay que ser quijotesco para pretender trasladar a la pantalla el clásico universal escrito por Miguel De Cervantes , pero, quizá, resulta más quijotesco tomar a sus dos personajes principales y realizar o filmar fragmentos de su monotonía, fragmentos que se unen y que, en su sucesión, establecen la conexión entre la naturaleza y el ser humano, fragmentos que captan vida, comedia y drama (así los interpreto), fragmentos en los que parece no suceder nada, y sin embargo sucede la no aventura, los tiempos muertos y, para quien conecte con ellos (supongo que seremos minoría), estos entretienen. Albert Serra  crea sus propios Quijote ( Lluís Carbó ) y Sancho ( Lluís Serrat ) y los ubica en un espacio abierto natural, rodeados de sonidos, de iluminación natural, golpeados por el viento o refrescando sus cuerpos en corrientes fluviales. Son dos personajes silenciosos, prácticamente los únicos que asoman en las imágenes en las que Sancho guarda silencio mientras escucha como el caba...

El sendero de la traición (1988)

Ismos prematrimoniales Por Antonio Pardines Una de las características del cine de Costa-Gavras es el adentrarse en espacios y en situaciones que desvelan el abuso ya sea de un Estado o de un grupo de poder. Y sus películas suelen funcionar como manifiestos cinematográficos que no temen señalar desmanes y crímenes, sobre todo aquellas en las que contó en el guion con la colaboración de Jorge Semprún y de Franco Solinas, dos escritores igual de comprometidos y con quienes trabajó durante su primera época. Ya considerado uno de los grandes del «cine político», gracias a Z (1969), La confesión ( L’aveu , 1970) y Estado de sitio ( État de siège , 1972), su popularidad se disparó tras el éxito de la espléndida crónica realizada sobre el golpe de estado de los militares chilenos en 1973 y la posterior represión en Desaparecido ( Missing , 1982), cuyo guion corrió a cargo de Donald E. Stewart, que adaptaba el libro homónimo de Thomas Hauser. Más adelante, cuando regresó al cine de habla i...