El éxito de Los intocables (The Untouchables, Brian De Palma, 1987) recuperó para la pantalla la figura del gánster, pero su propuesta era más épica que negra, incluso hay momentos en los que la película toma apariencia de western. Pero lo fundamental es que el film de De Palma funcionó en la taquilla y abrió el camino para que otros directores regresasen al pasado gansteril en historias más íntimas que alcanzaron su esplendor en la popular Muerte entre las flores (Miller’s Crossing, Ethan y Joel Coen, 1990) y en la menos conocida El ojo público (The Public Eye, Howard Franklin, 1992); más adelante aparecía L. A. Confidencial (L. A. Confidential, Curtis Hanson, 1997). Salvo en la película de los Coen, la figura del gánster es secundaria en las otras arriba nombradas, aunque fundamental en los hechos que se investigan, los cuales desvelan corrupción y la fina y mal definida línea entre luces y sombras. En el espléndido film de Howard Franklin, que también fue responsable del guion, ...