Una de las grandes aventuras cinematográficas del periodo silente en Hollywood fue obra de Maurice Tourneur y Clarence Brown , su ayudante desde 1915, que tuvo que sustituir al primero cuando este cayó enfermo. Brown había trabajado para el director francés en más de una treintena de títulos. Conocía el estilo de quien fue su maestro. Evidentemente, estaba familiarizado con su forma de trabajar, pero también había desarrollado una personalidad cinematográfica propia que demostraría una y otra vez a lo largo de su carrera en solitario. En El último mohicano ( The Last of the Mohicans , 1920), aventura restaurada en 1993 a partir de una copia hallada en la Cinemateca Francesa en 1957, el futuro realizador de Ana Karenina ( Anna Karenina , 1935) asumió por primera vez labores de dirección. Fue un paso inesperado para él, pero afortunado; aunque los méritos, que también le correspondían a Tourneur , se los llevó este pionero cinematográfico francés —según se dijo le dejó...