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Mostrando las entradas etiquetadas como carlos velo

Romancero marroquí (1939)

Como la vuestra y la mía, la odisea existencial del protagonista de esta historia se inició al nacer, pero uno de sus momentos cruciales se produjo con un golpe militar y el posterior estallido de una guerra civil que le obligó a vivir una situación que, en tiempo de paz, puede sonar ilógica. Pero en la guerra la lógica se pierde y, entre el caos, el sinsentido se carcajea de sus víctimas, sin piedad, y los acontecimientos se descontrolan, sin atender a razones. Así que a él, aquel conflicto bélico, que estalló en julio de 1936, lo situó físicamente en el lado donde no quería estar y, para llegar donde sí quería, se vio metido en líos y en fugas, en disfraces y trenes militares. De la casa de sus padres, en Galicia, a Sevilla, donde esperaba la ayuda de unos familiares de su mujer, hasta llegar a Francia, para regresar a la España del otro lado, pasaron unos dos años. A su llegada a la capital andaluza supo que sus familiares habían sido encarcelados por ser republicanos. Las opciones ...

Tres: Bardem, Buñuel, Velo

Tres: Bardem, Buñuel, Velo Por Antonio Pardines Dicen que tres es un número entero y un primo. También se escucha que en ocasiones es multitud; otras que da forma a un trío con el que ya puedes subir la apuesta en una partida de póquer o al coche-cama rumbo a la cálida Florida, uno que quizá acabe tan lleno como el camarote de los Marx o el centro comercial vecino, las tardes de los sábados de lluvia y rebajas. Pero no “buscaré tres pies al gato”, ni compraré ofertas tres por dos, cuando ni necesito uno. Prefiero cantar el popular “tres eran tres las hijas de Elena, tres eran tres y ninguna era buena”, aunque, quizá, de las tres, ninguna fuese fatal; ni mala la idea de preguntar a los tristes tigres qué les entristecía, ¿ser tres o su propia tristeza? Pero ya se sabe, mejor aquello de en boca cerrada…, que cria cuervos y… recoge tempestades. Pues no me aplico el cuento y me pregunto si mezclar refranes está permitido por estos lares y en estos tiempos, porque, tal como corren sin freno...

Carlos Velo, un cine de raíces

Carlos Velo: un cine de raíces Por Antonio Pardines Pudo ser de los más grande documentalista de su tierra, pero la Guerra Civil precipitó que Carlos Velo  fuese uno de los más destacados cineastas del cine mexicano, no en cuanto a la cantidad, sino por su contribución experimental y renovadora en noticiarios, documentales y en ficciones cinematográficas como Pedro Páramo (1966); así como en sus colaboraciones con directores tan dispares como  Roberto Gavaldón , Fernando de Fuentes , Benito Alazraki , Luis Buñuel , Juan José Gurrola o Juan Ibáñez . Nacido en Cartelle (provincia de Ourense) en 1909, Velo  tomó contacto con la fotografía y el cine en la ciudad de Ourense, filmando películas aficionadas junto al también futuro cineasta Antonio Román . Pero esta relación juvenil no influiría a ninguno de ellos, como corroboran dos filmografías muy diferentes. El contacto serio de Velo con el cine se inicia durante su estancia en Madrid, a donde su padre le envía a cursar m...

Raíces (1953)

Aplaudida en Cannes y rechazada por un sector de la crítica mexicana,  Raíces (1953) inicialmente fue atribuida a Benito Alazraki , el firmante del film, pero con los años algunos estudiosos cinematográficos se decantaron por  Carlos Velo  como su máximo responsable. Este gallego exiliado en México aparece en los créditos como supervisor y guionista, aunque también fue el montador y se hizo cargo de parte del rodaje. ¿De cuánto? Lo ignoro, pero su presencia es innegable y se descubre en el documentalismo antropólogico asumido por las imágenes de la película, un documentalismo humano cercano al que había expuesto en  Almadrabas  (1934) o Galicia (1936). Sea de uno u otro, o de ambos, no puedo precisar a quién pertenece el film, pues desconozco la obra de Alazraki  y carezco de datos suficientes para emitir un juicio válido, aunque innecesario para valorar las imágenes que dan forma a esta producción atípica en el cine mexicano de aquel entonces. ...

Pedro Páramo (1966)

Partiendo de que  Pedro Páramo (1966) puede considerarse una adaptación cinematográfica fallida, que no una mala película, habría que apuntar que las irregularidades que presenta respecto al sobresaliente original literario no solo se deben a Carlos Velo , su realizador, ni a la insulsa presencia de John Gavin , «un actor gringo de segunda, que se vería muy bonito disfrazado de charro, pero que jamás pudo con el personaje...» (1) Sin duda, con el protagonismo de Anthony Quinn , el actor pretendido por Velo , quizá con una fotografía de Gabriel Figueroa más fantasmal, acorde con el tono mortuorio de la historia, y sin las alteraciones en el guion que el cineasta trasladó a la pantalla, las irregularidades se minimizarían, al igual que el desequilibrio entre la realidad y la irrealidad espectral que fluyen magistrales y sin aparente orden en la novela breve de Juan Rulfo . Pero, aparte de esto, las irregularidades también nacen de la subjetividad de comparar dos lenguajes distin...

Sonatas (o las aventuras del marqués de Brandomín) (1959)

Una de las ideas defendidas por  Juan Antonio Bardem para renovar y dotar a la cinematografía española de identidad, compromiso y modernidad, abogaba por aprovechar la riqueza literaria autóctona, lo cual le llevó hasta Valle-Inclán y su Tirano Banderas . Pero, al no poder desarrollar dicho proyecto, se sirvió de las  Sonatas  del autor gallego y realizó en coproducción hispano-mexicana el film homónimo. Quien espere encontrar una adaptación fiel, habrá de ir a la propia obra, pues  Bardem , cineasta comprometido con sus ideas, se decantó por dos sonatas intermedias, la de otoño y la de estío, y se distanció de la obra valleinclanesca para desarrollar sus intereses creativos e ideológicos, dando testimonio de su presente, de ahí que existan paralelismos entre la Galicia de 1824 donde se desarrolla la primera parte del film y la España de la dictadura franquista. Aunque el resultado de Sonatas (1959) no fue del todo satisfactorio, presenta el atractivo de ofrecer u...

Torero! (1956)

Como apunte inicial, cabe señalar que, previo al rodaje de Torero!  (1956), el orensano  Carlos Velo  consideraba el toreo un espectáculo bárbaro, un atraso cultural y social, opinión que seguiría manteniendo después de su contacto con Luis Procuna, aunque sin negarle su bravura ni la del animal al que se enfrenta a vida o muerte mientras los instintos primarios del público salen a relucir en los gritos, rostros y diversos comportamientos que se observaban en determinados momentos de la película. Su rechazo, no exento de respeto hacia el famoso matador mexicano, se encuentra en  Torero! , en la que  Velo desmitificó la tauromaquia desde la originalidad de narrar las imágenes documentales -en las antípodas del mero reportaje- desde el intimismo dramático que adquiere la figura de Procuna, el hombre y no el torero abucheado o vitoreado según el humor del respetable, en ocasiones irrespetuoso cuando no violento. El diestro mexicano, protagonista exclusivo de e...

Almadrabas (1934)

Un cine documental propio Por Antonio Pardines Con Las Hurdes (1932),  Luis Buñuel inauguraba de manera oficiosa el cine documental español, aunque fue el gallego  Carlos Velo quien se decantó por desarrollarlo a lo largo de sus cortometrajes rodados durante el periodo republicano. A buen seguro, de no haber mediado la Guerra Civil,   Velo , biólogo de carrera y fundador del cineclub de la Federación Universitaria Escolar, sería uno de los grandes referentes de la cinematografía española, sin embargo, la derrota republicana en el conflicto civil implicó su exilio y, como Buñuel o Luis Alcoriza , encontró en México la continuidad de su carrera y su confirmación como el gran cineasta que fue; prueba de ello son  Raíces ( Benito Alazraki , 1953),  Torero! (1956) y  Pedro Páramo (1967). Antes de verse obligado a abandonar España, Velo  realizó una serie de cortometrajes documentales, la mayoría desaparecidos —solo Almadrabas  (1934) se conse...