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Mostrando las entradas etiquetadas como kaneto shindô

Los niños de Hiroshima (1952)

El 6 de agosto de 1945, el cielo de Hiroshima se cubrió con una nube radioactiva bajo la cual perecieron más de cien mil personas, la mayoría civiles. Sin distinción de edades ni de sexos, ni de ideas, de culpas o disculpas, la explosión arrasó su radio de acción, pero Los niños de Hiroshima  ( Gembaku no ko , 1952) no se centra en este fatídico día ni en esas miles de víctimas instantáneas de una bomba hasta entonces nunca vista ni sufrida. Nacido en 1912, en la misma Hiroshima,  Kaneto Shindô volvió la vista hacia su pasado y miró la hecatombe desde la perspectiva de Takako ( Nobuko Otowa ), una joven maestra que perdió a su familia durante aquella aciaga jornada en la que ella sobrevivió. Varios años después del incidente, aprovechando sus vacaciones de verano, regresa a la ciudad donde, a pesar de que la vida continúa, se observan las consecuencias de aquel instante que cambió el destino de los supervivientes mientras...

La isla desnuda (1960)

<<¿Por qué tiene el hombre que buscar el ruido cuando reina el silencio?>>, se preguntó  Yasujiro Ozu  cuando le dijeron que en sus películas sonoras dominaban los silencios. Pero el silencio no es exclusividad de nadie, sino un bien preciado por individuos que, como Ozu o Chaplin , comprenden que expresar no significa hablar, ni que transmitir implica necesariamente pronunciar palabras. Ese dominio silencioso es el escogido por Kaneto Shindô para dar forma a la expresividad y a la poesía visual que fluyen de y por  La isla desnuda ( Hadaka no Shima , 1960). Rodeada por el agua salada y alejada del bullicio continental y urbano, en la isla no se pronuncia más palabras que las que componen los cánticos entonados por un grupo de niños. En los primeros minutos de metraje,  Shindô  deja claro que pretende mostrar la cotidianidad de la familia protagonista sin alterarla, sin forzar ni vestir las emociones, las sensaciones y los sentimientos con palabr...

Onibaba (1964)

Respecto a su novela Los demonios (1872), Dostoievski dijo que en ella había <<tratado de describir, una vez más, los múltiples y diversos motivos que pueden llevar a los hombres, incluso a los más inocentes y puros de corazón, a cometer un crimen tan monstruoso>>. Esos múltiples y diversos motivos que afectan de manera distinta y pueden llevar a cometer crímenes monstruosos no son selectivos, pueden presentarse en cualquiera y en cualquier lugar, si se dan las condiciones precisas para que surjan en la oscuridad de pensamientos que, poco a poco, se dejan escuchar en las interioridades que los generan y sufren. Dichos demonios son reales, no se trata de fantasías con cuernos y colas, sino de necesidades, pensamientos, obsesiones, sensaciones, forman parte de la humanidad, lo mismo que podría formar aquello que se considera “divino”. Los demonios de Onibaba  (1964) son reales, surgen del hambre, de la muerte, de la necesidad, de las diferencias sociales y de la s...