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Mostrando entradas de agosto, 2024

Tucídides y la guerra del Peloponeso

Estatua de Tucídides, en el exterior del Parlamento de Austria. Wikimedia Commons / Gerd Eichmann, CC BY-SA Siglo V antes de nuestra era, dos hombres, Heródoto (484 a. C. - 425 a. C.) y Tucídides (460 a. C - 399 a. C.), se dedican a la historia. El primero se basa en el razonamiento, pero no descarta la imaginación ni el mito a la hora de abordar su Historia , la escribe y describe empleando un estilo poético, incluso fantasioso, mientras que el segundo, sabiéndose subjetivo, aspira a la objetividad de los hechos; a ellos se remite y a ellos se debe. Tucídides, militar ateniense, participa en la guerra entre Atenas y Esparta (431 a. C. - 404 a. C) y comprende que no hay ninguna fantasía que la justifique, ni dioses que, entre envidias, rivalidades, preferencias, seducciones, caprichos y juegos, empujen a la humanidad a la lucha entre las dos ciudades-estado más poderosas de la Antigua Grecia. Sabe que existen unas causas que llevan a las armas y que dichos motivos son humanos. La luch...

La venganza de un actor (1963)

En 1935, Tainosuke Kinugasa adaptaba a la gran pantalla la novela de Otokichi Mikami y (casi) tres décadas después, otro gran cineasta japonés, Kon Ichikawa, realizaba una nueva versión. Entre ambas hubo otras adaptaciones, pero estas son las más famosas por varios motivos: sus directores y su actor principal. Tanto en la versión de Kinugasa como en la de Ichikawa el protagonista lo interpreta Kazuo Hasagawa. Esta coincidencia no lo es, si se conoce que la versión del director de El arpa birmana ( Biruma no tategoto,  1956) nace como un homenaje a Hasagawa, que participaba en su película número trescientos. Como en la primera versión, la trama de La venganza de un actor (Yukinojô henge, 1963) gira alrededor de Yukinojo, un actor cuyo prestigio es el principal reclamo de la compañía de Kabuki que llega a Edo para expresar su arte escénico y él vengarse de los tres hombres que, arruinando a su familia, empujaron a su madre al suicidio y a su padre a la locura que le condujo a ahorc...

Eugenia Grandet (1953)

El escenario y la época pueden cambiar, pero las pasiones humanas parecen transcender los marcos espaciales y temporales y permanecer allí donde el individuo y la sociedad existan, de ahí que las Eugenias y los Eugenios Grandet puedan adaptarse a distintos momentos y lugares, pues espíritus inocentes y avaros los hay sin distinción de dichos marcos. Los hay en el siglo XIX de Honoré de Balzac como en el XX de Julio Alejandro —guionista de esta adaptación de Eugenia Grandet realizada por Emilio Gómez Muriel—, en Francia y México, países donde don Eugenio Grandet (Julio Villarreal) es un ser mezquino, sin distinción de época o nacionalidad. Lo que sí varía son los modos de describir los personajes, las situaciones y los ambientes, dependiendo del medio en el que se realicen. Por ejemplo, la minuciosidad descriptiva de Balzac en el original literario desaparece en la adaptación cinematográfica de Gómez Muriel, cuya obra fílmica pierde verosimilitud respecto a la novela. El realismo de la...

Balzac y La comedia humana

<<Todos los libros de Balzac no forman más que un solo libro, un libro vivo, luminoso, profundo, en el que vemos ir y venir, andar y moverse con un no sé qué de turbador y de terrible mezclado con lo real, toda nuestra civilización contemporánea: un libro prodigioso que el poeta tituló Comedia y que hubiese podido titular Historia.>> (1) Sus caracteres viven en sociedad, en la historia social en la que se van haciendo y en la que, cual poseso, Balzac escribe y escribe sobre el papel, creando un reflejo de la realidad francesa de su época. La imaginación y la capacidad de observación del autor de Papá Goriot le permite llenar su universo socio-literario de hombres y mujeres dominados por una pasión que se erige en su motor existencial; siendo la suma de estas figuras y de cada una de las pasiones (dinero, éxito, poder, revolución, sexo, maternidad, paternidad…) el todo humano y social que da sentido pleno a los personajes, que son parte indisociable del cuerpo social. El en...

Putting Pants on Philip (1927)

<<Mi gente se peleaba por ver quién iba a encender el ventilador debajo de la reja>>, comenta  Billy Wilder  a Cameron Crowe en una de sus conversaciones. (1) Veintisiete años antes de que Marilyn Monroe caldease la temperatura del estudio donde Wilder rodaba la mítica secuencia del vestido blanco para La tentación vive arriba (The Seven Year Itch, 1955), a Stan Laurel se le levantaba la falda para mayor gracia del grupo que le sigue en la escena de Putting Pants on Philip (Clyde Bruckman, 1927), gracia hasta que le caen los calzoncillos y el bueno de Philip continúa caminando, ignorando su pérdida. Ahora, como buen escocés, sin nada bajo el kilt, continúa avanzando por la acera en compañía de su tío ( Oliver Hardy ) y lo que posteriormente ven sus seguidores, cuando pasa sobre otra salida de aire, ya no es al flaco en paños menores, sino las partes nobles del genial cómico inglés. ¿Cómo son tales partes? ¿Patricias? ¿Plebeyas? ¿Flacas? ¿Gruesas? ¿Grandes o pe...

El vuelo (2012)

En Robert Zemeckis el azar, la casualidad y la ausencia de control sobre los hechos y sobre las propias existencias son constantes que se unen a la intención de dominar el tiempo o de escapar de la linealidad temporal que se observa en los relojes que asoman en no pocas películas suyas. Esta intención salta a la vista en la saga Regreso al futuro (Back to the Future) o en La muerte os sienta tan bien (Death Becomes Her, 1992), en la que se pretende retrasar el envejecimiento; incluso en Náufrago (Cast Away, 2000), en la que Wilson y su amigo, interpretado por Tom Hanks, son desterrados del tiempo. Pero en El vuelo (Flight, 2012), Whip Whitaker (Denzel Washington), el protagonista, no trata de escapar de la linealidad temporal. Se le descubre alejándose de sí mismo, a la deriva existencial en una noche y amanecer de sexo, alcohol y cocaína que sería una más entre tantas veladas iguales, en las que espantar los recuerdos que no se olvidan, las culpas que no se acallan y el vacío que ...

Marte (2015)

Perderse en la inmensidad del desierto o verse atrapado cual Robinson Crusoe en una isla desierta implica el cara a cara con uno mismo, con la soledad, con el medio y la muerte, pero en Marte (The Martian, 2015) no se da tal careo, salvo con el espacio (y esto de modo muy reducido). Ni siquiera parece existir una alteración en la percepción temporal por parte del náufrago, sino que la propuesta de Ridley Scott se centra en el espectáculo de la superación y de la “supervivencia”, así como en el rescate que los profesionales y ejecutivos de la agencia espacial preparan desde la Tierra. Aunque sin detenerse en ella, Scott también exhibe la capacidad de adaptación del “humano marciano” en el entorno inhóspito donde queda aislado tras la tormenta que obliga a sus compañeros de misión a despegar. Lo dan por muerto cuando estalla el estruendo, fruto de los efectos especiales, pero, tras la tempestad, llega la calma y la tripulación viaja en la Hermes de regreso a la tierra. Ignoran que su co...

Contagio (2011)

En situaciones de pánico, la solidaridad tiende a desaparecer para dejar paso al sálvese quien pueda; de ahí que los investigadores de Pánico en las calles (Panic in the Street, Elia Kazan , 1950) decidan mantener el brote vírico en secreto, para no alarmar a la población de Nueva Orleans, ciudad bajo la amenaza de la peste neumónica. En El último hombre sobre la Tierra (L’ultimo uomo della Terra, Ubaldo Ragona y Sidney Salkow, 1964) esto no se observa porque el humano a quien da vida Vincent Price —años después, Charlton Heston en El último hombre vivo (The Omega Man, 1971) y Will Smith en Soy leyenda (I Am Leyend, 2007) heredan el personaje basado en la novela de Richard Matheson— habita solo en un mundo sin humanidad. De modo que no le queda otra que sobrevivir en el aislamiento, en la imposibilidad de vivir una existencia social. ¿Qué ocurrió? Un virus, que no se considera un ser vivo, pero tampoco un ser muerto. Muta. Se alimenta de su huésped y en ciertos aspectos se asemeja ...

Diario de un profesor de Filosofía (1989-2023)

El protagonista de un diario es el “yo”, sus impresiones y sus reflexiones; un “yo” siempre en presente y siempre en pasado que escapa a la contradictoria simultaneidad temporal porque existe en ambos, incluso puede transcenderlos. El “yo” modelo narrativo de un “diario” es tanto el que se habla a sí mismo, en busca de conocerse o de plantearse en la vida, como el que habla al “nosotros”, suma del “yo” que escribe experiencias y pensamientos y el “nosotros” que las leemos en un tiempo posterior: futuro para el autor y presente para el lector. Cierto que prevalece la intimidad, pero todo pensamiento escrito aspira a la supervivencia tras el fin del “yo”. Es reflexión, testimonio, eco, olvido, memoria; nunca una verdad absoluta, incluso puede llegar a ser una vía de liberación, recurso que emplea la persona que escribe para enfrentarse a la cotidianidad en la que se descubre atrapada. En ese caso, el narrador del diario quizá busque liberarse de la sensación presidiaria que le asalta cua...

La gallina ciega: diario español

Sin alas en el corral Por Antonio Pardines Cuando Max Aub visita España en 1969, tras tres décadas de exilio y vida en México, se encuentra con un país que apenas reconoce y que apenas le conoce. Nadie lee sus libros y nadie leerá La gallina ciega hasta que pueda publicarse (1). Cuando eso ocurra, él estará muerto y ya nadie sabrá de qué habla. Lo sospecha, pues comprende y asume que el porvenir es un tiempo que no será suyo. No le pertenece ni él pertenece a más tiempo que al pasado y al presente de su reencuentro con sus familiares y con viejos amigos que se quedaron o que regresaron. Han cambiado. Acaso ¿tú no, viejo Maxito? El presente te descubre que la guerra, sus causas y sus consecuencias, es tema del que no se habla en esa España que visitas para no quedarte. Jamás, mientras viva aquel que te sobrevivirá algo más de tres años. No se habla porque ya no importa en un país donde el fútbol y el turismo se imponen por goleada, donde se bebe y come, bien y barato, y en el que los c...

Últimos testigos: Carrillo comunista y Fraga Iribarne (2009)

En 2009, cuando Manuel Martín Cuenca y José Luis López Linares realizan su díptico documental sobre el pasado de España y dedican una película a Manuel Fraga Iribarne (1922-2012) y otra a Santiago Carrillo Solares (1915-2012), estos ya son dos figuras históricas que, como tales, obligan a mirar atrás, pues apenas queda lugar para ellos en el presente y el futuro es de otros. Ambos son dos rostros del pasado que coinciden en la Transición, pero ya son historia de España antes del advenimiento de la democracia: durante el franquismo y Carrillo también durante la guerra civil y su anterior inmediato. Por aquel entonces, se une a las juventudes socialistas e inicia la “bolcheviquización” de estas sin que Largo Caballero, a quien dice admirar, sea consciente de que el hijo de su colaborador Wenceslao Carrillo hace un doble juego. Lo sabrá más adelante, como también lo descubrirá Wenceslao, quien, hacia el final de la guerra, forma parte de la Junta creada por el coronel Casado para poner fi...

Fragmentos de nada: Sonrisa, un cuento de terror mudo

Un mal despertar lo tiene cualquiera, igual que cualquiera puede sufrir pesadillas; incluso hay días que levantarse con el pie izquierdo resulta maravilloso, sencillamente porque uno se despierta. No hay despertar ni pesadilla que se repita, pero sí existe la sensación de repetición cuando uno abre los ojos, piensa en lo soñado y se descubre atrapado sin salida, formando ya parte del sueño. A veces, recuerdo la misma pesadilla en la que despierto en el mismo punto donde me quedo dormido. Esa sensación, de volver a empezar, me golpea y me enmudece. Literalmente, pierdo el sonido de mi voz y no logro hacer físicas mis súplicas de ayuda. Nadie me escucha. Encerrado en este espacio interior, nadie puede oírme. Puedo pensar las palabras, las vocalizo, pero no logro comunicarlas al exterior. Algo me lo impide. Nadie llegará aquí dentro a salvarme ni vendrá ahí fuera a despertarme. Empiezo a sentirme mal. Noto las primeras gotas, pero en el sueño estoy seco. Miro alrededor: otro impacto, más ...