Si en la década de 1930 fue la Universal la productora que se decantó por el terror cinematográfico, a partir de figuras tan populares como Drácula, la criatura de Frankenstein, la momia o el hombre lobo, hacia finales de los cincuenta fue la Hammer Films la que renovaría el género empleando aquellos mismos personajes, entre los que destaca la figura del vampiro encarnado por el actor Christopher Lee en películas como el Drácula (Horror of Dracula) que Terence Fisher dirigió un año después de inaugurar el periodo de esplendor del terror Hammer con La maldición de Frankenstein ( The Curse of Frankenstein , 1957). A pesar de que Fisher no escondía su preferencia por el personaje del doctor Frankenstein, el de Drácula le ofreció la oportunidad de crear una nueva estética del universo vampírico, dotándolo de mayor sexualidad y del colorido, que contrapone luminosidad y tinieblas, por el que transita un no muerto que representa el deseo de su...