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Mostrando entradas de diciembre, 2023

Los asesinos de la luna (2023)

Entre los diferentes pueblos e imperios americanos precolombinos había conquistadores y sometidos, pero la cotidianidad de los nativos y el equilibrio “grande se come a pequeño” que habían mantenido durante siglos tocaron a su fin con la llegada de los europeos. Imbuidos por una falsa superioridad moral, religiosa y cultural, se fueron asentando en las costas y, avanzado el tiempo, iniciaron su expansión hacia el interior, quedándose con los territorios de los nativos gracias a su única superioridad real: su capacidad militar (tecnológica, armamentística y organizativa). También debido a sus ganas de enriquecerse y a la ausencia de escrúpulos a la hora de hacerlo. Era la ley del “tomo lo que quiero porque puedo”, pero esta práctica abusiva no se inició en América, ni en la Edad Moderna, sino en los orígenes humanos. Empezó con los primeros pueblos conquistadores, allá por la prehistoria, que sería una historia muy larga e imprecisa para contar aquí y ahora. Así que adelantaré el pasado...

Louis B. Mayer, un tirano de cine

Le gustaba que le llamasen “Elví”, pues sonaba más estadounidense, si es que existe un sonido tal, pero nada tenía que ver con el singular del rey del rock. Tampoco nació en Memphis ni triunfó en el ámbito musical, aunque tuvo el buen criterio de apoyar el equipo musical de Arthur Freed y permitirle cierta independencia. Gracias a ello, Freed pudo controlar su propia unidad cinematográfica cuando la MGM se convirtió en el estudio más exitoso y glamouroso de Hollywood. Y lo era porque magnates como L. B. e Irving Thalberg lo habían hecho posible. No es que el primero tuviese un estilo elegante y cultivado, para nada, ni la vena creativa del segundo, pero sabía dominar con mano de hierro su entorno y comprendía cuál era el punto flaco del público al que dirigiría sus productos: el febril deseo de mirar y adorar estrellas. Y eso fue lo que Louis B. Mayer dio a la industria cinematográfica, un firmamento de astros de celuloide entre quienes brillaban con mayor intensidad Greta Garbo , Joh...

Napoleón (1927)

He visto dos veces el Napoleón (1927) de Abel Gance. Una hace muchos años, andaría yo por la veintena, y otra hace menos de un mes, a las puertas de la cincuentena, en su versión restaurada. Prácticamente no la recordaba y confieso que me aburrió la postura de Gance, no su técnica. Supongo que en mi juventud no lo hice, pero ahora me gustó fijarme en la innovación visual de determinados momentos y por otra, sentí como el personaje de Napoleón me sacaba de la película; de hecho, su eterna pose heroica y tanta exaltación por parte de Gance me aburrían. Me entraban ganas de mandar a Gance y al personaje a una roca en medio del océano. Escribí en la libreta que uso para apuntar algunas ideas: “tal exaltación me enferma”. Pero no puedo negar que visualmente posee momentos desbordantes que influirán en otros. Hay una escena en la que Gance sustituye la figura del general por la de un águila que sobrevuela sus tropas antes de la batalla; fue el enésimo momento de sonrojo, pero, desde su pers...

La tormenta de hielo (1997)

Con la excepción de Sentido y sensibilidad (Sense and Sensibility, 1995), Ang Lee y James Schamus han sido colaboradores habituales desde Manos que empujan (Tui shou, 1991) hasta Destino: Woodstock (Taking Woodstock, 2009) y ya desde sus primeros largometrajes comunes indicaban que la familia y el amor son temas de su gusto. Tras su paso por Reino Unido, donde rodó la aplaudida adaptación de Jane Austen, Lee aterrizaba en Hollywood para retomar su colaboración con Schamus y realizar su primer film hollywoodiense. El resultado fue La tormenta de hielo (The Ice Storm, 1997), un retrato irónico de la familia y de clase media estadounidense de la década de 1970 —que adapta la novela homónima de Rick Moody— en una recreación ambientada en un momento puntual de los Años 70, cuando la presidencia de Nixon tambaleaba, con el Watergate todavía en las portadas y con la guerra de Vietnam de fondo, con la popularidad intacta del musical Jesucristo Superstar y de la pornográfica y comercial Ga...

Blancanieves (2011)

Inspirado por el popular cuento de los hermanos Grimm, Jacob y Wilhelm, el bilbaíno Pablo Berger abre el telón de su segundo largometraje a una fantasía cuya trama ya se sabe vista y oída, aunque, en este caso, no se escuchará al carecer de voces y diálogos. La apertura de su cuento recuerda al Woody Allen de Manhattan (1979), pero sustituyendo los planos neoyorquinos por imágenes de Sevilla y prescindiendo de la voz de un narrador, pues, como no tarda en comprenderse, Blancanieves (2011) es una comedia negra y muda, que no silente, con su partitura sonora incorporada, que expresa su contenido mediante sus formas visuales. Pero, si la tiene, ¿cuál es la gracia del asunto? ¿Expresarse mediante imágenes, sin el apoyo o la tiranía del diálogo, emulando el tipo de cine desarrollado y dominado por Murnau, Stroheim, Chaplin, Sjöström y otros grandes como Keaton y Browning o el más cercano (en kilómetros) Florián Rey? La expresión visual había alcanzado perfección en la década de 1920, pero...

Profesor Lazhar (2011)

Debido a razones históricas, Canadá se divide en dos zonas diferenciadas por el idioma, la anglófona y la francófona. Dicha circunstancia, también afecta al cine canadiense, el cual, al menos, presenta dos influencias que se corresponden con las recibidas de Hollywood, un cine más acelerado, y del cine francés, más pausado. A esta última, se adhiere Profesor Lazhar (Monsieur Lazhar, 2011), película basada en la obra teatral de Evelyne de la Chenelière que Philippe Falardeau llevó a la pantalla con el protagonismo de Mohamed Fellag. El actor franco-argelino da vida al docente del título: un hombre de mediana edad que llega a Montreal (Quebec) tras verse obligado a emigrar de Argelia. Esto no solo implica un cambio geográfico, sino uno sociocultural, como se descubre en el centro de educación donde se presenta para cubrir la vacante de la profesora que se ha suicidado, ahorcándose en el aula. En ese instante poco se sabe de él, salvo que parece un buen tipo en busca de la oportunidad la...

Los que saben morir (1970)

La intriga y el intento de fuga de Los que saben morir (The McKenzie Break, Lamont Johnson, 1970) acaban por reducirse al duelo entre el capitán alemán interpretado por Helmut Griem, un oficial de veintisiete años y de ideología nazi, y el capitán británico al que da vida Brian Keith, de cuarenta y seis años, que tiende a rebelarse contra la autoridad. El carácter de este último queda establecido en la vista militar que Johnson emplea para presentar al personaje, que será enviado por el servicio de inteligencia británico al campo de prisioneros de Escocía donde se desarrolla la mayor parte de la película. Su misión consiste en poner orden en el desorden creado por los presos y desbaratar un posible intento de fuga. Allí, Connor también debe enfrentarse al rechazo del oficial al mando, el mayor Perry (Ian Hendry) quien se ha visto desbordado por los presiónenos de guerra liderados por un oficial alemán que no duda en asesinar a sus propios hombres, si con sus muertes está más cerca de ...

Andrzej Munk, bosquejo de un gran cineasta

Pienso en Andrzej Munk (1921-1961) y se dibuja mentalmente una silueta indefinida en un escenario de destrucción, ocupación, sumisión, lucha y clandestinidad. La veo en movimiento, pues no permanece pasiva ante la invasión y la posterior ocupación alemana. Esa imagen, que mi mente todavía no logra definir porque carece de referencias que le permitirían mayor complejidad al dibujo que esboza, se une a la resistencia, actúa en la sombra y, andado el tiempo, participa en el levantamiento de Varsovia que su tocayo Andrzej Wajda expone en la claustrofóbica y espléndida Kanal (1957). La guerra concluye y Polonia se libera y vive la inestabilidad de verse dividida en dos ideologías en apariencia antagónicas: la católica y la comunista. Existe una tercera vía, la que se distancia de ambas, pero silenciada por el clamor y fervor de aquellas. Finalmente, se impone el comunismo y el país se acerca al estalinismo. Nace la República Popular de Polonia (1947-1989) mientras que Munk inicia sus estud...

Posibilidad de escape (1991)

Sea un taxista, un reverendo, un hombre de negocios, un jugador o un gigoló, los personajes de Paul Schrader viven condenados y obligados a descender a los infiernos, o a llevar el propio consigo, antes de alcanzar la purificación que les libere de sus fantasmas y les reconcilie. El protagonista de Posibilidad de escape (Light Sleeper, 1991) no iba a ser diferente al resto. Está condenado a transitar la oscuridad antes de alcanzar cualquier posibilidad de luz. Inicialmente, camina por el suelo nocturno y sucio de la ciudad —suciedad que, a lo largo del film, reaparece en mayor cantidad, en la basura callejera que me trae a la mente En nombre del pueblo italiano (Dino Risi, 1971)—. Parece que John LeTour (Willem Dafoe) sabe a dónde ir en un espacio que semeja conocer y dominar. Se gana la vida pasando droga en la parte alta de la ciudad. Es un tipo solitario; más aún, se trata de alguien que vive en el aislamiento, salvo en su relación con Ann (Susan Sarandon), su jefa y amiga. Habla ...

Akira (1987)

La expresión “película de culto” suena a que una película gusta a alguien de tal forma que no se plantea el porqué; ya que el rendir culto a algo implica que ese “algo” no se razone, sino que se venere sin más motivo que la propia veneración. A veces, incluso, se trata de una heredada, con lo cual la posibilidad de cuestionar lo idealizado parece disminuir y se asienta en la creencia, de la que ya no se duda. Como en toda expresión artística que se pueda valorar, dentro de cine y, ya individualizando, dentro de las llamadas “películas de culto” sucede que las hay mejores y peores. Hay obras maestras y pifias que suenan a chiste, pero, al final, la valoración se reduce a lo que cada quien prefiere. De modo que el cine, como otros medios de expresión, acaba siendo una cuestión de preferencias para el consumidor, y llegar a un acuerdo en los gustos resulta imposible. Dicha disensión da pie a la discusión, al intercambio de opiniones, a enriquecer una charla, también podría empobrecerla, p...

Un trabajo en Italia (1969)

Gamberrada y pop, satírica y dividida en dos partes bien diferenciadas, la inglesa y la italiana, Un trabajo en Italia (The Italian Job, 1969) acelera al máximo el atractivo de las persecuciones automovilísticas. Lo hace abordo de tres “minis” que escapan por las galerías comerciales y las calles de Turín en las que el colapso automovilístico sirve de vía de escape para el equipo liderado sobre el terreno por Charlie Crocker (Michael Caine); pero, en la distancia, quien manda es Mister Bridger (Noël Coward), un distinguido preso, jefe de una organización delictiva y monárquico isabelino a ultranza. Coward dota de credibilidad e ironía a la imagen que asume su personaje: adicto a la vieja Inglaterra, elegante, altivo, esnob. Por su parte, Caine asume el rostro del caradura inteligente y mujeriego. Son dos personajes que aparentemente se sitúan en polos opuestos, algo así como un aristócrata y un “cockney” del robo, pero a ambos les gusta el dinero y ese gusto les une para dar el golpe e...

Una mujer marcada (1960)

Había acordado participar en la superproducción que Rouben Mamoulian iba a realizar sobre el triángulo Cleopatra, Julio Cesar y Marco Antonio, cuando su contrato con MGM estaba a punto de concluir, después de dieciocho años en el estudio, pero antes <<aún tenía que rodar su última película para la Metro. El estudio quería explotar los escándalos de su estrella y le ofrecieron protagonizar Una mujer marcada , basada en la vida de una famosa prostituta de lujo en Nueva York. Tras leer el guion, a Liz le pareció un insulto a su persona. “La protagonista es una ninfómana —se lamentó—. Es una historia tan repugnante que no la haré por nada del mundo.” Los ejecutivos la amenazaron con suspenderle el contrato y no podría trabajar en otra película durante dos años. Finalmente aceptó a regañadientes porque no quería perder su contrato millonario con la Fox. Estaba tan enojada que les aseguró que “les iba a causar todo tipo de problemas” y exigió que le dieran un papel a su esposo Eddie Fi...