Hitchcock ofrece complejos y deseos, apariencias y carencias, culpas, ambiciones, represiones y liberaciones, ofrece la entrada a un mundo de emociones e intenciones que viven detrás de las imágenes. Este mundo de múltiples rostros puede resumirse en los dos protagonistas de las películas citadas, ya que ambos son opuestos y complementarios, y de unirse en un solo cuerpo y mente probablemente se obtendría la visión hitchcockiana del individuo que sueña su reflejo imposible. Por un lado encontramos en el detective interpretado por James Stewart al hombre frustrado por deseos inalcanzables, por su imposibilidad de dar marcha atrás a la manija del tiempo o por su incapacidad de evitar sentir el vacío existencial en el que vive atrapado. Por tanto, este hombre se ve anclado en un tiempo indefinido sin poder caminar hacia parte alguna, de ahí que por momentos el ritmo de Vértigo parezca congelarse o suspenderse; mientras que el de Con la muerte en los talones la sensación de fluidez y movimiento se dispara aunque se presente una situación en la que los minutos caen como losas para su protagonista. Thornhill-Grant no pretende recuperar nada de su pasado, ni quiere retener nada de su presente, por lo tanto no padece el vértigo que caracteriza a Stewart, que no puede avanzar porque teme a la vida y siente curiosidad por la muerte, no ve más allá de las sombras y teme perder la posibilidad de lo que ha acariciado, por eso intenta superar su miedo reviviendo a la fallecida, u obsesionándose con la posibilidad de que ella esté viva. La cara opuesta, Thornhill-Grant-Kaplan, no teme las alturas, puesto que en ellas se encuentra su premio, la ilusión de renacer como otro, de dejar de ser el hombre corriente que es al inicio de su odisea, de la búsqueda de un yo alternativo y más atractivo al que Stewart nunca tendrá acceso. Para ello, Thornhill acepta su aventura y la espera en movimiento, se convierte en falso culpable y se cachondea durante las intrigas que lo señalan como el superespía Kaplan. De tal manera, se ve inmerso en una trama que no comprende y que pone en peligro su vida, hasta entonces anodina y marcada por su dependencia materna, pero nunca da la sensación de que el desorden que se presenta sea negativo. Más bien, el publicista, profesión que conlleva inventiva y quizá engaño, acepta lo inusual con humor irónico: le gusta ser confundido con el tal Kaplan porque le permite ser otro, aunque ¿quien es ese otro? La pregunta es la búsqueda, su recorrido desde Nueva York al monte Rushmore, en Dakota del Sur, a las aturas presidenciales, la serie de situaciones que le hacen sospechar la inexistencia del misterioso agente con quien le confunden, una inexistencia que le ofrece la oportunidad de crear su existencia. Pues ¿Thornhill existe o espera a la espera de existir? ¿Espera encontrar al desconocido, y que este le explique y le libre de pagar por un crimen que no ha cometido en la sede de las Naciones Unidas, o es un desconocido para sí mismo que va recomponiendo el rompecabezas que le confirmará su nueva identidad? Quizá las respuestas sean su menor problema, lo importante es vivir el momento, escapar de la policía que le persigue y sobrevivir al acoso mortal de Vandamm (James Mason) y sus secuaces.
Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...





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