Ir al contenido principal

El circo (1927)


El vagabundo chaplinesco no presenta atributos que lo definan valiente y heroico, y sin embargo es lo uno y lo otro. No se rinde en su generosidad y entrega, ni en su rechazo a la opresión, en cualquiera de sus formas. De ahí que simpatice con los desfavorecidos —un chico, una vendedora de flores callejera, una golfilla portuaria o una famélica artista circense—, se acerque a ellos, los proteja y libere. Así es su vagabundo, un errante solidario que lleva esperanza y comida a quienes necesitan ambas. Su discurso cobra cuerpo en su personaje y El circo (The Circus,1927) es una excelente oportunidad para comprobarlo y comprobar que Charles Chaplin y su vagabundo sin blanca son ricos en sentimientos, en humanidad. Sombrero hongo, bastón, bigote o un traje que ha vivido días mejores son algunos de los rasgos reconocibles de este desheredado social que se ve inmerso en una persecución que lo lleva hasta la pista de un circo. Ajeno a las carcajadas que provoca entre el público, utiliza sus cinco sentidos para dar esquinazo al agente de la ley que le pisa los talones. Allí, en la pista central, el desconocido triunfa sin darse cuenta de su éxito, algo que sí comprende el dueño de la compañía circense. Al empresario poco le importan sus empleados, solo le preocupa obtener el máximo beneficio, y este se pone a tiro cuando escucha al público reclamar y vitorear al hombre divertido. Ante tal número de ovaciones, no duda en ofrecer un contrato al vagabundo, que acepta de inmediato sin saber qué es el alma del espectáculo. Durante su estancia en el circo el antihéroe conoce a la hija del patrón, una joven triste y constantemente castigada por un padre tiránico que la mantiene bajo un estricto régimen alimenticio. El personaje de Chaplin se enamora de la chica y alienta la ilusión de que su amor es correspondido, pero la aparición de un nuevo artista le devuelve a la realidad. El argumento de El circo es una simple excusa para desarrollar el talento innato de Chaplin, el mismo que produce la risa, pero también la reflexión e incluso una ligera sensación de amargura en la figura de ese sin hogar solitario enfrentado a una sociedad imperfecta en su idea de perfección. En la actualidad, las secuencias de El circo continúan siendo una auténtica lección de cine cómico, pues no han perdido ni un ápice de su capacidad para sacar una sonrisa, hecho que demuestra la universalidad del cine de su autor y la ausencia de fecha de caducidad, ya que sus películas profundizan en el ser humano, en sus sentimientos y emociones, y poseen la magia y el ingenio que habitan en un personaje como este vagabundo inmortal. El circo es un claro ejemplo de ello, la escena en la que el inocente desdichado es perseguido por un agente de policía (convencido de que persigue a un carterista) y se introduce en una sala repleta de espejos deformantes para darle esquinazo, resume el talento de Charles Chaplin para idear momentos inolvidables que inspirarían a otros realizadores (años más tarde Orson Welles tomaría una idea similar para el final de La dama de Shanghai). Inolvidable también resulta la escena en la que el vagabundo debe sustituir al funanbulista e idea un método que le permite no caerse, recurso que confirma una vez más la capacidad imaginativa de un mito del celuloide que supo dotar a sus películas de elevadas dosis de comicidad, ingenio, sensibilidad y compasión.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sucker Punch (2010)

Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...

Honor de cavalleria (2006)

Hay que ser quijotesco para pretender trasladar a la pantalla el clásico universal escrito por Miguel De Cervantes , pero, quizá, resulta más quijotesco tomar a sus dos personajes principales y realizar o filmar fragmentos de su monotonía, fragmentos que se unen y que, en su sucesión, establecen la conexión entre la naturaleza y el ser humano, fragmentos que captan vida, comedia y drama (así los interpreto), fragmentos en los que parece no suceder nada, y sin embargo sucede la no aventura, los tiempos muertos y, para quien conecte con ellos (supongo que seremos minoría), estos entretienen. Albert Serra  crea sus propios Quijote ( Lluís Carbó ) y Sancho ( Lluís Serrat ) y los ubica en un espacio abierto natural, rodeados de sonidos, de iluminación natural, golpeados por el viento o refrescando sus cuerpos en corrientes fluviales. Son dos personajes silenciosos, prácticamente los únicos que asoman en las imágenes en las que Sancho guarda silencio mientras escucha como el caba...

El sendero de la traición (1988)

Ismos prematrimoniales Por Antonio Pardines Una de las características del cine de Costa-Gavras es el adentrarse en espacios y en situaciones que desvelan el abuso ya sea de un Estado o de un grupo de poder. Y sus películas suelen funcionar como manifiestos cinematográficos que no temen señalar desmanes y crímenes, sobre todo aquellas en las que contó en el guion con la colaboración de Jorge Semprún y de Franco Solinas, dos escritores igual de comprometidos y con quienes trabajó durante su primera época. Ya considerado uno de los grandes del «cine político», gracias a Z (1969), La confesión ( L’aveu , 1970) y Estado de sitio ( État de siège , 1972), su popularidad se disparó tras el éxito de la espléndida crónica realizada sobre el golpe de estado de los militares chilenos en 1973 y la posterior represión en Desaparecido ( Missing , 1982), cuyo guion corrió a cargo de Donald E. Stewart, que adaptaba el libro homónimo de Thomas Hauser. Más adelante, cuando regresó al cine de habla i...