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Conrack (1974)


Pat Conroy (Jon Voight) es un profesor que acepta enseñar en un lugar apartado, dentro de una comunidad marginada y prácticamente analfabeta. Su llegada a ese rincón de Carolina del Sur, es silenciosa, no pretenda nada más que realizar su trabajo, pero cuando descubre que sus alumnos no saben leer, se desespera, pero su vena docente le proporciona el método para enseñarles. Conrack, así le llamarán los niños, es un hombre que pretende ayudarles, no adoctrinarles, él quiere que esos niños marginados, incluso por aquellos que controlan el sistema educativo, tengan una oportunidad para integrarse en una sociedad que todavía no ha superado las barreras de las razas. Este grupo de niños y niñas, empiezan a encontrar en el profesor no a un hombre o mujer que les exija y que les castigue por sus errores, sino a un ser comprensivo, divertido y con el que aprenden sin esfuerzo. la historia que pretende contar Conrack tiene varios puntos narrativos, si bien el más claro reside en la relación de maestro-alumno, encontramos temas como el rechazo, el racismo, los malos profesionales dentro de unas instituciones que son la base de un futuro, pero que ni se preocupan por el presente. La educación es uno de los temas más complicados porque es la base de cuanto vendrá y opción más sensata para superar las barreras levantadas por la ignorancia (entre ellas el racismo). Las películas de Martin Ritt suelen tocar temas complejos que plasman situaciones que existen a su alrededor, así mismo también refleja la realidad de sur en los Estados Unidos (durante los primeros años de la década de 1970 realizó varias producciones cuyo eje central era el racismo), una realidad por aquel entonces en la que la segregación racial no se había superado y que condenaba a esos niños a permanecer en lugares como la isla de la película, apartándoles de las oportunidades a las que se aferra todo estadounidense (y que si olvidamos la película a la que nos aferramos todos). En definitiva, Conrack es una buena película donde quedan patentes esos hechos del día a día que marcan las relaciones profesor-alumno, así como la lucha de Pat Conroy (personaje real, cuya experiencia se plasmó en el libro que inspira el film y que él mismo escribió) ante unas ideas establecidas por una sociedad que continuaba anclada en un pasado que tan sólo esas nuevas generaciones cambiarían.

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