Ir al contenido principal

Sueños (Los sueños de Akira Kurosawa) (1990)


Nada tenía que demostrarse Akira Kurosawa a los ochenta años de edad, menos aún a la crítica y al público. A esas alturas de su vida y de su carrera cinematográfica, el responsable de Los siete samuráis (Shichinin no samurai, 1954) era considerado uno de los pocos grandes maestros vivos del cine. Pero más que ese merecido reconocimiento a sus películas y a su incontestable talento, lo importante era que su libertad creativa sí estaba liberada de cualquier tipo de condicionamiento que no fuera el propio realizador o el encontrar la financiación necesaria para materializar un proyecto como Sueños (Yume, 1990). Así, pues, el primer escollo estaba en el dinero, pero gracias a la intervención de Steven Spielberg y al acuerdo de distribución a nivel mundial con Warner Bros., el cineasta pudo obtener el crédito para realizar un film que puede verse como una ruptura con su obra anterior y una apertura a la posterior. Sin embargo, Sueños no rompe con el Kurosawa de la etapa previa, ya que a lo largo del metraje y de los ocho fragmentos que lo componen, descubrimos que parte de lo expuesto con anterioridad está ahí: 
el intimismo y la naturaleza de Dersu Uzala (1975), el miedo nuclear de Notas de un ser vivo (Ikimono no Kiroku,1955), el tono espectral de Kagemusha (1980), el colorismo visual de Ran (1985) o la ensoñación de Dodes’ka-den (1970), título que sí puede considerarse un cambio radical en la carrera y en la vida del cineasta.


De modo que la ruptura del Kurosawa de Sueños con su yo creativo precedente quizá solo sea la evolución lógica del realizador que asume con el paso del tiempo una perspectiva más intimista y subjetiva que deja atrás la espectacularidad visceral que sobresale en películas como Yojimbo (1961). Este nuevo paso profesional del autor de Rashomon (1950) es una ventana hacia su interior, aunque dicha apertura plantea el inconveniente de no introducirnos en la subjetividad liberada a través de la cámara, de los encuadres y de los planos que los componen, sino en una premeditada y estudiada, lo cual elimina el onirismo que se presupone a un film que asume como título Sueños
Pero ¿se pueden plasmar los sueños en una conversación, en un folio o en la pantalla? No, al menos, no como fluyen en el subconsciente, donde uno ni controla ni observa, donde uno solo vive (sufre o disfruta) la experiencia que será o no recordada por el consciente. Aquí entramos en el terreno del recuerdo y por lo tanto de la imagen que puede reproducirse, pero no tal como se produjo el sueño. Kurosawa lo sabía y por ello, al dar forma en la pantalla a sus ensoñaciones, destacan la plasticidad y el pictorismo visual y no el onirismo que se presupone a historias que nacen en el subconsciente de un cineasta que se objetiva y se representa en la pantalla como el observador de las pesadillas y de las fantasías, en ocho instantes que nos acercan a su idea del ser humano, a su esperanza en El pueblo de los molinos y a su pesimismo en El monte Fuji en rojo o en El demonio.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sucker Punch (2010)

Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...

Honor de cavalleria (2006)

Hay que ser quijotesco para pretender trasladar a la pantalla el clásico universal escrito por Miguel De Cervantes , pero, quizá, resulta más quijotesco tomar a sus dos personajes principales y realizar o filmar fragmentos de su monotonía, fragmentos que se unen y que, en su sucesión, establecen la conexión entre la naturaleza y el ser humano, fragmentos que captan vida, comedia y drama (así los interpreto), fragmentos en los que parece no suceder nada, y sin embargo sucede la no aventura, los tiempos muertos y, para quien conecte con ellos (supongo que seremos minoría), estos entretienen. Albert Serra  crea sus propios Quijote ( Lluís Carbó ) y Sancho ( Lluís Serrat ) y los ubica en un espacio abierto natural, rodeados de sonidos, de iluminación natural, golpeados por el viento o refrescando sus cuerpos en corrientes fluviales. Son dos personajes silenciosos, prácticamente los únicos que asoman en las imágenes en las que Sancho guarda silencio mientras escucha como el caba...

Posición avanzada (1965)

Como narrador cinematográfico, Pedro Lazaga era muy bueno; el mejor ejemplo bien podría ser Cuerda de presos (1955), su película preferida, pero un fracaso comercial que le decantó hacia un tipo de cine de consumo fácil. Otro cantar es si aprovechó o desaprovechó su talento en películas y temas que, en su mayoría, estaban destinados a todos los públicos, es decir, a no tener el menor encontronazo con la censura y a hacer buenas taquillas. No era una cuestión de ego ni de política, carecía de las pretensiones de renovar el cine español que podrían encontrarse en un tipo Portabella o Saura, o ideológicas a lo Bardem. Tampoco perseguía un humorismo combativo y berlanguiano ni la suya era la pronunciada personalidad cinematográfica de un Regueiro, por no insistir en que Buñuel solo hubo uno y ese grandísimo “uno” rodó casi toda su filmografía fuera de España. Menos aún pretendía pasar por “autor”. Pero autor ¿de qué?, en una cinematografía controlada por la censura y, como cualquier otra, ...