Ir al contenido principal

El reverendo (2017)

Impresiones e Ideas son las dos clases de percepciones con las que el pensador e historiador escocés David Hume echaba por tierra <<la conexión última de causas y efectos>> -<<porque no podemos extender esa experiencia más allá de las particulares instancias que estábamos observando>>-, con la <<existencia continua>> hacía otro tanto y, como consecuencia de ambas, rompía con la posibilidad de filosofar sobre preguntas que no tienen o no encuentran respuestas universales, solo la interpretación y la imaginación de quien las contesta y elige actuar en consecuencia. Desde esta lógica apunta que son las emociones, pasiones y sensaciones del individuo las que generan las imágenes particulares con las que explicamos las distintas circunstancias y esto parece encajar en los personajes de Paul Schrader, cuyas impresiones generan las ideas sombrías que los atormenta y condicionan sus posteriores elecciones. Son individuos como el conductor de Taxi Driver (Martin Scorsese, 1976) o como el religioso interpretado con gran acierto y contención por Ethan Hawke en El reverendo (First Reformed, 2017), a quien conocemos en su intimidad. Moller intenta plasmar su interioridad y su tormento en las líneas del diario que escribe en la austeridad de su cuarto a partir de impresiones pasadas (la muerte de su hijo en Irak) que le han generado la idea de culpa (lo animó a alistarse para participar en una guerra que califica de inmoral) y de las impresiones presentes de su encuentro con el matrimonio formado por Mary (Amanda Seyfried) y Michael (Philip Ettinger) (la conversación que mantiene con el segundo y el posterior suicidio de este), que agudizan su idea de soledad, de pérdida, de desesperanza, y sus dudas existenciales. Desde ese contacto íntimo y desde influencias reconocidas -Bergman, Bresson, Dreyer, Tarkovski e incluso Ida (2013), espléndido film de Pawel Pawlikowski-, Schrader nos adentra en la espiritualidad y en la tortuosa existencia de Moller, personaje que mantiene nexos comunes con otros escritos y descritos por el realizador de Posibilidad de escape (Light Sleeper, 1992). Esos puntos comunes (religión, fe, desesperación, culpabilidad, aflicción o redención) se reúnen en la espiritualidad atormentada del reverendo, cuyas interpretaciones de la moral, de la fe o del mundo nada tienen que ver con las impresiones e ideas que dominan en la comunidad para la cual trabaja, una comunidad en la que su soledad y su vacío se hace cada vez más fuerte. Primero busca refugio en la fe que le han inculcado desde niño, en el diario que redacta y que no le concede paz, solo autocompasión, o en el alcohol que consume mientras intenta negar la enfermedad física que lo amenaza. Son elecciones, pero no soluciones que eviten su caída en el abismo de dolor que se mitiga en su relación con Mary, aunque esta tampoco le proporciona respuestas que apacigüen las dudas, la culpa y la desesperación que aumenta cada día. Su contacto con la chica y con Michael, activista ecológico con quien se entrevista, le plantea nuevos interrogantes respecto al mundo que parece descomponerse a pasos agigantados, quizá sin solución, quizá sin esperanza, pero con múltiples preguntas que no tienen más respuestas que aquellas que Moller elige darse.

Entrecomillado: David Hume. Tratado de la Naturaleza Humana

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sucker Punch (2010)

Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...

Honor de cavalleria (2006)

Hay que ser quijotesco para pretender trasladar a la pantalla el clásico universal escrito por Miguel De Cervantes , pero, quizá, resulta más quijotesco tomar a sus dos personajes principales y realizar o filmar fragmentos de su monotonía, fragmentos que se unen y que, en su sucesión, establecen la conexión entre la naturaleza y el ser humano, fragmentos que captan vida, comedia y drama (así los interpreto), fragmentos en los que parece no suceder nada, y sin embargo sucede la no aventura, los tiempos muertos y, para quien conecte con ellos (supongo que seremos minoría), estos entretienen. Albert Serra  crea sus propios Quijote ( Lluís Carbó ) y Sancho ( Lluís Serrat ) y los ubica en un espacio abierto natural, rodeados de sonidos, de iluminación natural, golpeados por el viento o refrescando sus cuerpos en corrientes fluviales. Son dos personajes silenciosos, prácticamente los únicos que asoman en las imágenes en las que Sancho guarda silencio mientras escucha como el caba...

Posición avanzada (1965)

Como narrador cinematográfico, Pedro Lazaga era muy bueno; el mejor ejemplo bien podría ser Cuerda de presos (1955), su película preferida, pero un fracaso comercial que le decantó hacia un tipo de cine de consumo fácil. Otro cantar es si aprovechó o desaprovechó su talento en películas y temas que, en su mayoría, estaban destinados a todos los públicos, es decir, a no tener el menor encontronazo con la censura y a hacer buenas taquillas. No era una cuestión de ego ni de política, carecía de las pretensiones de renovar el cine español que podrían encontrarse en un tipo Portabella o Saura, o ideológicas a lo Bardem. Tampoco perseguía un humorismo combativo y berlanguiano ni la suya era la pronunciada personalidad cinematográfica de un Regueiro, por no insistir en que Buñuel solo hubo uno y ese grandísimo “uno” rodó casi toda su filmografía fuera de España. Menos aún pretendía pasar por “autor”. Pero autor ¿de qué?, en una cinematografía controlada por la censura y, como cualquier otra, ...