Debido a su condición clandestina, los trabajadores minimizan su contacto con el exterior, siempre bajo el control de ese capataz que los ha elegido <<porque son tan estúpidos que creí poder manejarlos>>. Acuden a la iglesia en domingo, los sábados se acercan a la cabina de teléfonos más próxima para recibir noticias de sus allegados y el resto de la semana reconstruyen paredes o cambian las cañerías. Su cotidianidad es austera, llena de privaciones, similar a la austeridad asumida por Skolimowski para desarrollar su analogía entre Polonia y sus protagonistas durante la estancia en Londres, donde Nowak pasa de su desconcierto inicial, los gastos superan sus previsiones iniciales, a la improvisación (engaño y robo) con la que solventa los problemas que van surgiendo a medida que transcurren los días. Él es el único que conoce el idioma, circunstancia que le permite erigirse en el líder de la operación que se desarrolla en la sombra, amenazada por su ilegalidad, pero también por la revuelta que estalla en Polonia y que oculta, tomando como excusa el bien de sus compañeros, aunque su actitud sería el reflejo de una dictadura, pues no duda en manipular y censurar la realidad hasta convertirse en una especie de tirano que tan pronto quema la correspondencia de uno de sus compatriotas como los encierra en el edificio para protegerlos (aislarlos) de los hechos que juzga innecesarios compartir, mientras se justifica diciéndose que <<no saben arreglárselas sin mí. Me necesitan>>.
Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...



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