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La casa encantada (1921)


Estrenada en España con el título Pamplinas y los fantasmas, La casa encantada (The Haunted House, 1921) presenta a un Buster Keaton que aún no había alcanzado su maestría detrás de la cámara, algo que no tardaría en hacer, pero ya apuntaba situaciones cómicas que serían perfeccionadas por el genial cómico en posteriores películas. Producida por su cuñado Joseph M. Schenck y codirigida por Eddie Cline, habitual colaborador de Keaton por aquellos años, este cortometraje combina el humor con la fantasía para mostrar al cómico trabajando en un banco donde no tarda en ser acusado del robo perpetrado por uno de sus compañeros de trabajo (Joe Roberts) y su banda. Esta acusación provoca que la policía lo persiga y el bueno de Keaton se esconda en la mansión que, considerada por todos embrujada, los ladrones emplean como guarida. Por allí deambulan disfrazados de fantasmas, poniendo trampas y trucos en la vivienda para amedrentar a posibles fisgones, sin embargo, el héroe no tiene conocimiento de nada de esto e irrumpe en su interior para llevarse varias sorpresas: una escalera que se transforma en rampa, esqueletos que completan a un hombre sin cabeza o encontrarse con Fausto, Mefistófeles y Margarita, quienes se ocultan del público que les persigue por su mala representación del Fausto de Goethe. Allí se juntan todos para ofrecer una muestra de la inventiva y de la velocidad narrativa de uno de los grandes genios que ha dado el séptimo arte y allí su personaje logra, no sin antes recibir golpes y sustos, desbaratar los planes de los ladrones. Aunque irregular en su conjunto, La casa encantada posee aciertos como la parte onírica en la que el inocente cajero asciende las escaleras que lo conducen al cielo para comprobar como San Pedro le niega el acceso, antes de activar la palanca que trasforma los escalones en el tobogán que conduce al personaje directamente al infierno, donde tampoco parecen quererlo, porque en realidad no ha muerto, solo ha estado inconsciente como consecuencia del impacto propinado por su contrincante, del cual se recupera para descubrir que ha salido airoso de su experiencia en la mansión fantasma
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