Ir al contenido principal

Remando al viento (1988)



La primera aparición de Mary Shelley como personaje de ficción cinematográfica se produjo en La novia de Frankenstein (Bride of Frankenstein; James Whale, 1935), aunque en aquella su rol solo funcionaba para introducir la historia que se vería a continuación. Mayor importancia asumiría en Gothic (Ken Russell, 1986), en Verano atormentado (Haunted Summer; Ivan Passer, 1988) y en Remando al viento (Gonzalo Suárez, 1988), en la que se convierte en la protagonista y destinataria involuntaria de la pregunta y de la respuesta de Lord Byron (Hugh Grant): <<¿sabéis cuál sería el mejor poema? El poema que diera vida a la materia por la fuerza de la imaginación>>. En ese instante Mary (Lizzy McInnerny) contesta <<sería horrible>>, sin poder apartar de su mente las palabras que el poeta
 pronuncia durante su encuentro en Villa Diodati. Aquellas palabras la alcanzan en su presente, cuando, al inicio de Remando al viento, la escritora viaja en la soledad de un velero que navega sobre las frías y heladas aguas del Ártico en busca de la criatura a la que dio vida. Las primeras imágenes resaltan el romanticismo que dominará la película de Gonzalo Suárez, desarrollada en un tiempo pretérito en el que <<imaginación y vida se confunden como aguas de un mismo lago...>>. Esta afirmación puesta en boca de la escritora define la inventiva asumida por el cineasta y novelista asturiano para dar forma a su propia obra romántica, poética y atípica, quizá de las más atípicas de la cinematografía española de los años ochenta. Para ello, Suárez aunó cine y literatura, música y pintura, mientras su historia se adentra libremente en la fantasía trágica que nunca abandona a Mary y a quienes rememora mientras se dirige al encuentro de esa criatura (José Carlos Rivas) que vive más allá de las páginas que la inmortalizaron. Como no podía ser de otro modo, su creación vive en su interior, como también lo hacen los miedos y los horrores que se confunden en su mente, donde realidad e imaginación forman el todo que empleó para dar vida a la criatura que se materializa durante la reunión que ella, Percy Shelley (Valentine Pelka), Byron y Polidori (José Luis Gómez) narran los cuentos de terror que la inspiraron para escribir su novela. A partir de ese instante sus vidas se transforman en un cúmulo de extraños sucesos que se gestan desde la presencia del ser imaginario a quien Mary dio vida, convencida de que la tragedia que la golpea tiene como principio y fin los pensamientos que desde su mente cobran cuerpo en una figura amenazante que rige y conoce el destino de sus seres queridos. Este monstruo misterioso no deja de ser parte de sí misma, al menos esa parte que se libera inconsciente para atormentarla, hasta que se produzca el encuentro definitivo que cierre el círculo iniciado en las glaciares y hermosas imágenes que sirven de arranque para la personal recreación del mito de Frankenstein realizada por Suárez.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sucker Punch (2010)

Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...

Honor de cavalleria (2006)

Hay que ser quijotesco para pretender trasladar a la pantalla el clásico universal escrito por Miguel De Cervantes , pero, quizá, resulta más quijotesco tomar a sus dos personajes principales y realizar o filmar fragmentos de su monotonía, fragmentos que se unen y que, en su sucesión, establecen la conexión entre la naturaleza y el ser humano, fragmentos que captan vida, comedia y drama (así los interpreto), fragmentos en los que parece no suceder nada, y sin embargo sucede la no aventura, los tiempos muertos y, para quien conecte con ellos (supongo que seremos minoría), estos entretienen. Albert Serra  crea sus propios Quijote ( Lluís Carbó ) y Sancho ( Lluís Serrat ) y los ubica en un espacio abierto natural, rodeados de sonidos, de iluminación natural, golpeados por el viento o refrescando sus cuerpos en corrientes fluviales. Son dos personajes silenciosos, prácticamente los únicos que asoman en las imágenes en las que Sancho guarda silencio mientras escucha como el caba...

Posición avanzada (1965)

Como narrador cinematográfico, Pedro Lazaga era muy bueno; el mejor ejemplo bien podría ser Cuerda de presos (1955), su película preferida, pero un fracaso comercial que le decantó hacia un tipo de cine de consumo fácil. Otro cantar es si aprovechó o desaprovechó su talento en películas y temas que, en su mayoría, estaban destinados a todos los públicos, es decir, a no tener el menor encontronazo con la censura y a hacer buenas taquillas. No era una cuestión de ego ni de política, carecía de las pretensiones de renovar el cine español que podrían encontrarse en un tipo Portabella o Saura, o ideológicas a lo Bardem. Tampoco perseguía un humorismo combativo y berlanguiano ni la suya era la pronunciada personalidad cinematográfica de un Regueiro, por no insistir en que Buñuel solo hubo uno y ese grandísimo “uno” rodó casi toda su filmografía fuera de España. Menos aún pretendía pasar por “autor”. Pero autor ¿de qué?, en una cinematografía controlada por la censura y, como cualquier otra, ...