Ir al contenido principal

Buñuel: reunión de talento y homenajes tardíos


En noviembre de 1972 Luis Buñuel regresó a Hollywood, pero en ese momento lo hizo como uno de los grandes genios que ha dado el cine, y como tal fue reconocido por el grupo de ilustres cineastas que acudió a la casa de George Cukor para conocerle y ofrecerle un merecido homenaje. Aunque uno de los invitados, quizá a quien más le habría gustado conocer, Fritz Lang, no pudo asistir por razones de salud. Poco después tuvo la oportunidad de reunirse con él y aprovechó para pedirle una foto dedicada de la época de Las tres luces (Der müde tod; 1921) y Metrópolis (1926).


<<De Ben-Hur a West Side Story, de Some Like It Hot a Notorious, de Stagecoach a Giant, cuantas películas alrededor de aquella mesa...>> recordaría Buñuel en sus memorias (Mi último suspiro). Como no citó ni una de las suyas, ni de Mamoulian, Cukor y Mulligan, me tomo la libertad de mencionar alguna: ...de City Streets a Adam's Rib y de To Kill a Mockingbird a Viridiana.

En la fotografía, de pie (de izquierda a derecha): Robert Mulligan, William Wyler, George Cukor, Robert Wise, Jean-Claude Carrière y Serge Silberman. Sentados: Billy Wilder, George Stevens, Luis Buñuel, Alfred Hitchcock y Rouben Mamoulian.

<<Desgraciadamente. John Ford no figura en ella>>, se lamentó el cineasta aragonés, recordando que la frágil salud de Ford (murió al año siguiente) lo obligó a abandonar la velada antes de que el fotógrafo Marv Newton tomara la instantánea, que se convirtió en todo un acontecimiento. Y no fue para menos, porque en pocas ocasiones, por no decir ninguna, se ha reunido tanto talento cinematográfico alrededor de una mesa.

Meses después, el veintisiete de marzo de 1973, en la cuadragésimo quinta edición de los premios Oscar, Buñuel también fue reconocido por la Academia hollywoodiense con el Oscar a la mejor película de habla no inglesa por su antepenúltimo largometraje, la producción francesa El discreto encanto de la burguesía (Le charme discret de la bourgeoisie, 1972), imponiéndose entre otros al también español Jaime de Armiñán, que competía con Mi querida señorita. Ese mismo día y en ese mismo escenario, se le concedió un premio honorífico a otro de los grandes: Charles Chaplin, pero más que de un homenaje tardío se trató de enmendar una injusticia. Además, el gran cómico, exiliado poco después del rodaje de Candilejas (Limelight, 1952), recibió su primera y única estatuilla en competición por la banda sonora original de ese mismo film, un galardón que llegó con veintiún años de retraso, aunque al menos este llegó.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Sucker Punch (2010)

Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...

Honor de cavalleria (2006)

Hay que ser quijotesco para pretender trasladar a la pantalla el clásico universal escrito por Miguel De Cervantes , pero, quizá, resulta más quijotesco tomar a sus dos personajes principales y realizar o filmar fragmentos de su monotonía, fragmentos que se unen y que, en su sucesión, establecen la conexión entre la naturaleza y el ser humano, fragmentos que captan vida, comedia y drama (así los interpreto), fragmentos en los que parece no suceder nada, y sin embargo sucede la no aventura, los tiempos muertos y, para quien conecte con ellos (supongo que seremos minoría), estos entretienen. Albert Serra  crea sus propios Quijote ( Lluís Carbó ) y Sancho ( Lluís Serrat ) y los ubica en un espacio abierto natural, rodeados de sonidos, de iluminación natural, golpeados por el viento o refrescando sus cuerpos en corrientes fluviales. Son dos personajes silenciosos, prácticamente los únicos que asoman en las imágenes en las que Sancho guarda silencio mientras escucha como el caba...

Posición avanzada (1965)

Como narrador cinematográfico, Pedro Lazaga era muy bueno; el mejor ejemplo bien podría ser Cuerda de presos (1955), su película preferida, pero un fracaso comercial que le decantó hacia un tipo de cine de consumo fácil. Otro cantar es si aprovechó o desaprovechó su talento en películas y temas que, en su mayoría, estaban destinados a todos los públicos, es decir, a no tener el menor encontronazo con la censura y a hacer buenas taquillas. No era una cuestión de ego ni de política, carecía de las pretensiones de renovar el cine español que podrían encontrarse en un tipo Portabella o Saura, o ideológicas a lo Bardem. Tampoco perseguía un humorismo combativo y berlanguiano ni la suya era la pronunciada personalidad cinematográfica de un Regueiro, por no insistir en que Buñuel solo hubo uno y ese grandísimo “uno” rodó casi toda su filmografía fuera de España. Menos aún pretendía pasar por “autor”. Pero autor ¿de qué?, en una cinematografía controlada por la censura y, como cualquier otra, ...