Ir al contenido principal

Viaje al centro de la Tierra (1959)

En su último guión cinematográfico Charles Brackett adaptó la novela de Julio Verne Viaje al centro de la Tierra, y para ello contó con la colaboración de Walter Reisch, con quien había trabajado con anterioridad en siete ocasiones, siendo su pareja artística más estable después de Billy Wilder, con quien escribió doce guiones. Los tres coincidiendo en Ninotchka (Ernst Lubitsch, 1939), pero al contrario que Wilder y Reisch, Brackett nunca llegó a dirigir una película, decantándose por producirlas o escribirlas, como sería el caso de esta aventura fantástica realizada por Henry Levin. Sin embargo, la mayoría de los personajes creados por Brackett fuera de su relación con el director de El apartamento resultan menos atractivos que aquellos que pueblan películas como Medianoche (Mitchell Leisen, 1938), Días sin huella, Berlín occidente o El crepúsculo de los dioses. Y quizá en Viaje al centro de la Tierra (Journey to the Center of the Earth) esta irregularidad a la hora de definir personajes se deje notar en mayor medida que en otras producciones suyas como Niágara (Henry Hathaway, 1953) o La muchacha del trapecio rojo (Richard Fleischer, 1955), descubriendo que solo dos de ellos presentan un perfil interesante. Alejada de la superficie terrestre, Carla Goteborg (Arlene Dalh) accede a un entorno donde se libera de los convencionalismos y del machismo que imperan en el exterior, mostrando un carácter fuerte, decidido y moderno, que choca con lo establecido. Carla, ausente en el relato del escritor francés, asume su decisión y se adentra en lo desconocido a pesar del rechazo del profesor Oliver Lindenbrook (James Mason), de ese modo se convierte en el contrapunto cómico de la idea que el científico tiene acerca de la mujer. Este erudito intenta hacer que su criterio prevalezca tanto en la superficie como en el interior del planeta, donde, a pesar de su desconocimiento del medio, también trata de imponer su ciencia, su supuesta superioridad intelectual y sus normas de conducta. Ateniéndose a estas últimas no duda en juzgar al conde Saknussen (Thayer David), otro personaje ausente en el original, y pronunciar una sentencia de muerte que, sin querer ensuciarse las manos, delega en quienes le rodean, siendo Hans (Peter Ronson) el escogido para tal menester. Sin embargo, este islandés, que sigue sin explicación plausible al intelectual, se niega a asumir un mandato que también rechazan los demás miembros de la expedición, lo que permite que el villano les acompañe durante parte del camino, y les muestre su agradecimiento comiéndose a Gertrud, la inseparable mascota del tal Hans (guía y cazador en la obra escrita). Como se comprende, Gertrud no es humana, es una pata, y alguien podría preguntarse qué hace una plantígrada como ella en un lugar como ese; pues ni idea. Y tampoco vale la pena preguntarse por qué Alec McKuen (Pat Boone), inspirado en el Axel de la novela, se muestra sumiso y dispuesto a contentar a sir Oliver a lo largo de esta atractiva aunque, por momentos, irregular aventura en la que se descubre un océano interior, criaturas gigantescas, los restos de la mítica Atlántida o una abertura volcánica que se emplea a modo de ascensor.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sucker Punch (2010)

Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...

Honor de cavalleria (2006)

Hay que ser quijotesco para pretender trasladar a la pantalla el clásico universal escrito por Miguel De Cervantes , pero, quizá, resulta más quijotesco tomar a sus dos personajes principales y realizar o filmar fragmentos de su monotonía, fragmentos que se unen y que, en su sucesión, establecen la conexión entre la naturaleza y el ser humano, fragmentos que captan vida, comedia y drama (así los interpreto), fragmentos en los que parece no suceder nada, y sin embargo sucede la no aventura, los tiempos muertos y, para quien conecte con ellos (supongo que seremos minoría), estos entretienen. Albert Serra  crea sus propios Quijote ( Lluís Carbó ) y Sancho ( Lluís Serrat ) y los ubica en un espacio abierto natural, rodeados de sonidos, de iluminación natural, golpeados por el viento o refrescando sus cuerpos en corrientes fluviales. Son dos personajes silenciosos, prácticamente los únicos que asoman en las imágenes en las que Sancho guarda silencio mientras escucha como el caba...

El sendero de la traición (1988)

Ismos prematrimoniales Por Antonio Pardines Una de las características del cine de Costa-Gavras es el adentrarse en espacios y en situaciones que desvelan el abuso ya sea de un Estado o de un grupo de poder. Y sus películas suelen funcionar como manifiestos cinematográficos que no temen señalar desmanes y crímenes, sobre todo aquellas en las que contó en el guion con la colaboración de Jorge Semprún y de Franco Solinas, dos escritores igual de comprometidos y con quienes trabajó durante su primera época. Ya considerado uno de los grandes del «cine político», gracias a Z (1969), La confesión ( L’aveu , 1970) y Estado de sitio ( État de siège , 1972), su popularidad se disparó tras el éxito de la espléndida crónica realizada sobre el golpe de estado de los militares chilenos en 1973 y la posterior represión en Desaparecido ( Missing , 1982), cuyo guion corrió a cargo de Donald E. Stewart, que adaptaba el libro homónimo de Thomas Hauser. Más adelante, cuando regresó al cine de habla i...