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Mogambo (1953)



Si se repasa la filmografía de John Ford se comparte su postura respecto a Mogambo, película que no le gustaba demasiado, aunque la hizo y resultó un éxito en la taquilla, pero es evidentemente que el film dista de encontrarse entre lo mejor del director de obras maestras como Centauros del desierto o El hombre que mató a Liberty ValanceMogambo se inspira en la obra teatral de Wilson Collinson, que había sido trasladada a la gran pantalla en 1932 por Victor Fleming en Tierra de pasión, ambientada en Indochina y también protagonizada por Clark Gable. A diferencia de su primera versión, John Ford trasladó la acción a África Oriental para rodar uno de los adulterios cinematográficos más famosos del séptimo arte. Mogambo, que en lengua suajiri significa pasión, no es una típica película de aventuras, ya que si se tiene que hablar de aventura, ésta sería la que Victor Marxwell (Clark Gable) mantiene con dos mujeres radicalmente opuestas. Al inicio del film, Eloise Kelly (Ava Gardner), mujer de mundo, a quien el cazador juzga y cataloga sin apenas conocerla, irrumpe en el campamento de Victor, invitada por un maharajá que ha cancelado su viaje sin avisarle. A pesar de sus prejuicios, el aventurero no tarda en mantener un romance con Kelly, ya que le atrae físicamente, aunque para Victor no se trata más que de un idilio pasajero que debe finalizar cuando Kelly se marche en el barco en el que llegan los Nordley, matrimonio formado por Donald (Donald Sinden) y Linda (Grace Kelly). Donald Nordley ha contratado los servicios de Maxwell, reputado cazador y guía, para que les conduzca hasta la zona donde habitan los primates que, como científico, pretende estudiar. De igual modo, Victor Maxwell, como cazador que es, estudia a su nueva presa, que le resulta enormemente atractiva, ya que en ella observa todo cuanto no ha descubierto en Kelly: finura, estilo, clase, educación y elegancia; características que, unidas a la insatisfacción que aparenta Linda, invitan al osado cazador a intentar un acercamiento directo, con el que pretende despertar el lado menos racional de una mujer cuya vida estaría marcada por los convencionalismos y por un marido que no la llena. De regreso de un barco que se estropea, Kelly presencia la táctica poco sutil, pero efectiva, empleada por Maxwell para romper la escasa resistencia que le ofrece Linda en el porche de la cabaña, donde comprende que siente celos de esa competidora a quien no piensa dejar el terreno libre. Kelly y Linda sienten atracción por el mismo hombre, quizá sea por sus rodillas (como le dice la primera) o por esa actitud de no darle importancia a lo que piensen o digan los demás, ya que todos, menos Donald, son conscientes de que existe algo más que una relación comercial entre Linda y Maxwell. Victor se ha enamorado de la imagen idealizada de Linda, y actúa en consecuencia, convencido de que no es asunto suyo si el marido ocupa su tiempo en estudios que sinceramente a él le importan un bledo; tampoco parece importarle que Kelly se muestre afectada y le recrimine por perseguir a la señora Nordley. Mogambo presenta frecuentes notas de humor que se descubren en frases doble intencionadas que siempre salen de las bocas de Victor o Kelly, lo que confirma que también entre ellos existe una atracción que el primero se niega a aceptar como consecuencia de la idea que se ha hecho de Linda, mujer con quien mantiene un breve idilio, que nunca podría llegar a más porque son dos seres incompatibles, al menos eso es lo que Kelly desea creer, concediéndose de ese modo una mínima esperanza para que el cazador reconozca sus sentimientos hacia ella.

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