Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...




Rusia y Shakespeare, como Rusia y Cervantes. La simbiosis entre espíritus de Occidente y de Oriente. ¿Este es el mejor Shakespeare cinematográfico?
ResponderEliminarDejas en el aire una pregunta interesante y de difícil respuesta. En mi caso, no puedo decir cuál es la mejor adaptación. Primero, porque no las conozco todas; segundo, las hay muy buenas; y tercero, porque igual hoy digo “esta” y mañana “aquella”. En estos momentos me vienen a la memoria Kurosawa, “Trono de Sangre” y “Ran”, la versión de “El rey Lear” realizada por el propio Kozintsev, “Campanadas a medianoche” de Welles, su “Otelo”; incluso “Ser o no ser”, que no es una adaptación, pero contiene un montaje inolvidable de la obra de “El mercader de Venecia”, similar (en la distancia) a lo que sucede en “Doble vida” con Otelo. Pero de las que he visto, esta es de las mejores. Y de los Hamlet cinematográficos que conozco —los de Oliver, Chabrol, Zeffirelli, Axel, Branagh, Kaurismäki, entre otros—, me parece la mejor versión.
Eliminar