Un día cualquiera, el protagonista de American Beauty (1999), primer largometraje de Sam Mendes, descubre que está muerto, no lo vemos en la pantalla, pero le escuchamos hablar de cuando estaba vivo. Sabe que mirar atrás no le devuelve la existencia ni el tiempo fugado, aún así, habla de su instante de liberación, para dar su lección vital: hay belleza en la vida, la hay en la existencia misma, aunque parezca muerta, y en las pequeñas cosas que a menudo pasamos por alto, sin pensar que la belleza y la existencia son efímeras. Sus palabras llegan del más allá, uno que podría ser el mismo desde el cual el guionista que flota en la piscina de Sunset Boulevard (Billy Wilder, 1950) cuenta su historia y la de Norma Desmond. Como aquel, Lester (Kevin Spacey) está muerto, ahora lo sabe y, desde esa serenidad que le genera el ya saberlo, introduce en la pantalla su ironía, su humor negro y su barrio de clase media, su casa unifamiliar y típica, su matrimonio con Carolyn (Annette Bening), su hija Jane (Thora Birch), adolescente y desatendida, y también a sí mismo, de quien viene a decir que su vida era la de un muerto. La monotonía, el distanciamiento matrimonial en los últimos años, la sumisión y el silencio que acalla, sus hombros caídos, el rol pasivo que interpreta a diario, hacen de él una máscara que esconde su apatía, su decepción y malestar. Igual que Carolyn es alguien triste, que actúa y reprime la vida que todavía late en el pasado que asoma en la pantalla.
Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...
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