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Por quién doblan las campanas (1942)


Si no lo expresase la leyenda, y aún así, haría falta mucha imaginación para ubicar Por quién doblan las campanas
 (For Whom The Bells Tolls, 1943en la guerra civil española. La ubicamos porque así nos lo dice el film y porque la famosa novela de que Ernest Hemingway, publicada en 1940, sitúa a su héroe en España y lo convierte en brigadista que lucha contra el ejército “nacional”. Pero se trata de una novela que se aleja de la realidad. Bien es cierto que todas las novelas se alejan para crear un espacio propio, novelístico, pero el caso es que Hemingway creó uno al estilo Hollywood. Finalizada la española, otra guerra, una a escala mundial, tomaba el relevo para continuar enfrentando a ideologías que venían peleando desde años atrás. Por aquel entonces, nadie sabía cuál iba a ser el resultado de un conflicto internacional que, desde los estudios de Hollywood, se mostró en producciones de cine bélico y de propaganda que pretendían animar, advertir y posicionar a la población en contra de los regímenes autoritarios, algo que también pretendía Por quién doblan las campanas. En un principio la película iba a ser dirigida por Cecil B. DeMille, aunque finalmente fue Sam Wood quien se hizo cargo del proyecto, pero aspectos ajenos al film provocaron que este perdiera parte de su contenido crítico-ideológico, posiblemente para evitar algún malentendido político con el régimen franquista, que se había declarado neutral en la guerra que se estaba desarrollando. Como consecuencia, parte de su carga crítica quedó relegada a un plano secundario y la producción se centró en el romance que surge entre la pareja protagonista y en el melodrama del que forman parte, lo cual restó interés y profundidad a uno de los grandes éxitos cinematográficos de 1943 (y que, por razones obvias, en España no se estrenó hasta finales de la década de 1970), una producción que, vista en su conjunto, podría ambientarse en cualquier ubicación ajena a la Guerra Civil. Aún así, y a pesar de no ser la primera película de ficción made in Hollywood que mostró el conflicto español en las pantallas, antes lo habían hecho William Dieterle en Bloqueo (Blockade; 1938) o, en menor medida, Mitchell Leisen en Adelante, mi amor (Arise, My Love; 1940), Por quién doblan las campanas es la más famosa y, quizá, esa fama se deba a la presencia delante de las cámaras de Gary Cooper e Ingrid Bergman, aunque la actriz no fue la primera elección al tener contrato con otro estudio.


Tampoco hay que olvidar los excelentes colaboradores con los que contó Wood, entre ellos el guionista Dudley Nichols, el diseñador artístico William Cameron Menzies o el director de fotografía Ray Rannehan. Pero todo este talento fue insuficiente para hacer atractivo un film que se resiente por su insistencia en el romance y su alejamiento de cómo el conflicto bélico afecta al entorno humano donde se desarrolla la acción, un entorno que se ubica en la sierra castellana a donde Robert Jordan (Gary Cooper) acude para volar un puente y así frenar el avance de las tropas nacionales. Pero la narrativa directa de Ernest Hemingway apenas se percibe en el film, a pesar de que el novelista insistió a Nichols para que realizase cambios en un guión que combina de modo irregular amor y guerra, una combinación que encontró mejor desarrollo en la versión de Adiós a las armas (A Farewell to Arms; 1932) realizada por Frank Borzage, y que también contó con el protagonismo de Cooper, desde entonces amigo de Hemingway y supuesta inspiración para el personaje de Robert Jordan, el voluntario idealista que abandonó la docencia para luchar en la contienda española a favor de esa democracia que corre el peligro de desaparecer, y que remite directamente al conflicto global que se estaba desarrollando en el momento del rodaje.

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