domingo, 26 de julio de 2026

Cotton Club (1984)

La jungla entre bambalinas

Por Antonio Pardines


Si algo supo hacer Robert Evans fue crear su propia imagen, la del productor estrella que trabajaba con los mejores cineastas del momento, desde Roman Polanski en Chinatown (1974), su primera producción, hasta Francis Ford Coppola en Cotton Club (1984). Con esta, Evans esperaría de Coppola una especie de El padrino (The Godfather, 1972), o al menos que fuese un éxito de taquilla que le hiciese olvidar el fracaso económico que le supuso Popeye (Robert Altman, 1980). Tras el desastre financiero que significó Corazonada (One from the Heart, 1982), Coppola se hallaba en una situación más complicada, una que le llevaría a aceptar encargos que le permitieran sanear sus bolsillos. El primero de estos filmes fue Cotton Club, en el que de nuevo contó con la colaboración de Mario Puzo para desarrollar la historia, aunque el escritor no participó en el guion que Coppola escribió con William Kennedy, el autor de Tallo de hierro. Tras inspirarse en Frank Sinatra para crear uno de los personajes de El padrino (el del cantante y actor Johnny Fontane), no dudo que la intención de Puzo fuese tomar de la biografía de George Raft y, a partir de este, desarrollar el personaje de Dixie Dwyer (Richard Gere), el músico que mantiene relaciones con el hampa y que acaba convirtiéndose en actor de Hollywood, protagonista de películas de gánsteres. La idea de Raft une Cotton Club con el Billy Wilder de Con faldas y a lo loco (Some Like It Hot, 1959) y el cine gansteril de los primeros años 30, aquel en el que brillaban los Scarfaces y los Little Caesars. Pero Coppola no solo se interesa por la mafia o por el mítico local de Harlem, sino que se vale de ambos para hablar de la familia, la amistad y el romance entre dos parejas imposibles en los locos y violentos años Veinte (1928-1930), aquellos años de Ley Seca, de gánsteres que querían ser estrellas y del paso del cine silente al sonoro…


Imagen de cabecera: Cartel original de «Cotton Club» (1984) © Zoetrope / Orion. Uso legítimo e ilustrativo con fines informativos y críticos.

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