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Un paseo animado



Un paseo animado


Por Antonio Pardines


El pasado viernes, aprovechando que andaba paseando por Ferrol —de donde al día siguiente saldría hacia Pontedeume—, me acerqué hasta el edificio de Afundación para ver la exposición «Antonio Mingote. La inteligencia del trazo». A pesar del subtítulo, la muestra no me decepcionó. Claro que iba a ser difícil que alguien como Mingote, de la estirpe de los Álvaro de la Iglesia, Edgar Neville, Conchita Montes, Jerónimo y Miguel Mihura o de sus amigos Antonio de Lara «Tono» y Rafael Azcona, me desilusionase. Los nombrados guardan relación con el humor y el humorismo, con la revista La codorniz, así como con su época. Por ello no resulta extraño que, por ejemplo, en la obra de Mingote haya de Azcona y en la de este, haya de aquel. Ambos hablan del hombre en su tiempo, atrapados en el aislamiento, pero también en un sistema en el que la justicia no siempre resulta justa, sino que está ocupada y se ve superada —ya sea por la cantidad de injusticias o por el número de avispados que, de algún modo, buscan manejarla—. Hay un poco de esto en la exposición, que se inicia con unos primeros ejemplos del arte de Mingote, dibujante autodidacta que nunca perdió de vista la ironía ni la humanidad para mirar lo corriente. Y no hay nada más corriente que nosotros, las personas, pues nacemos, crecemos, nos creemos especiales cuando no excepcionales y morimos. Entremedias, comemos, bebemos, vamos al aseo —donde algunos tiramos de la cadena—, vivimos como podemos o como buenamente nos dejan. Pues así nos dibujó Mingote, desnudos, vestidos, con hambre o sin ella, pero siempre con humor, sátira y compasión.


La exposición estará hasta el día 16 de enero de 2027, así que, «se chove e fai sol» y pasean por Ferrol, quizás entrar en la sede de Afundación y ver la exposición no sea una mala manera de disfrutar de un paseo animado.


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