De los cineastas participantes y responsables de la "Nueva Ola" del cine checoslovaco, que empezó a gestarse en la Academia de Cine de Praga durante la segunda mitad de la década de 1950, el nombre más conocido a nivel internacional es el de Milos Forman, debido a su exitosa carrera posterior y a los premios obtenidos en Hollywood por Alguien como sobre el nido del cuco (One Flew over the Cuckoo’s Nest, 1972) o Amadeus (1984). Pero aquella nueva corriente cinematográfica checa y eslovaca, que alcanzó su plenitud en los años sesenta, también contó entre otros talentos con Jirí Menzel, que debutaba en la realización de largometrajes con la excelente tragicomedia Trenes rigurosamente vigilados (Ostre sledované vlaky, 1966). Aunque se trata de su obra más reconocida fuera de las fronteras checas, el cine de Menzel es mucho más que el título que le valió el Oscar a la mejor producción de habla no inglesa. Su filmografía está compuesta de buenas películas y de intenciones que priorizan al ser humano desde el pensamiento humanista e irónico que heredan algunos de sus títulos a la hora de conceder el protagonismo al individuo enfrentado al sistema (burocracia, pérdida de identidad,...), al despertar sexual o a la acelerada modernidad que en el medio rural donde se desarrolla Mi dulce pueblecito (Vesnicko má stredisková, 1985) solo tiene presencia en la pareja de recién llegados de la ciudad, a la cual siempre se observa en movimiento (realizando algún tipo de ejercicio físico) sin tiempo ni intención de interactuar con el entorno. Esta entrañable comedia costumbrista fluye desde el sencillo ritmo vital que domina en el pueblo cercano a Praga donde Otik (János Bán) y Pávek (Marian Labuda) comparten su cotidianidad laboral, aunque mejor sería decir que el segundo intenta enseñar y proteger al primero, pues el joven, huérfano desde niño, se ha convertido en la responsabilidad de todos los habitantes del lugar.
Una alternativa de la realidad Por Antonio Pardines Una de las ideas expuestas por Zach Snyder en Sucker Punch (2010) nos dice que la libertad se genera y se alcanza en la mente, pero el realizador no profundiza en aquello que insinúa y se recrea en el artificio audiovisual que solapa la idea central del film. Condicionada por aquello que el pensamiento fantasea y modifica según los conocimientos adquiridos, la imaginación es la vía de acceso al estado idealizado por la protagonista, un estado para ella real y que plantea interrogantes como ¿qué es fantasía y qué es realidad? ¿Dónde empieza la una y termina la otra? ¿O quién las delimita? Para Baby Doll ( Emily Browning ) la realidad es el gris encierro que sufre antes y durante su estancia en el centro psiquiátrico que su mente transforma en el colorido físico y musical donde sumerge su mente para alcanzar la libertad. Tanto en el espacio opresivo donde vive su encierro como en aquel otro que ella transforma en fantasía prima el bar...

Comentarios
Publicar un comentario