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Mostrando las entradas etiquetadas como colonialismo

Queimada (1969)

El colonialismo es práctica antigua. A grandes rasgos, consiste en asentarse en un territorio con anterioridad ocupado por otros pueblos y dominarles para mayor beneficio económico del recién llegado, que busca materias primas para su industria, mano de obra barata y ampliar su mercado y comercio. En buena medida gracias a su mayor desarrollo tecnológico, militar y organizativo, el colonizador es más “poderoso” que el colonizado y, aunque disfrace sus intenciones con palabras tan bien sonantes como “cultura”, “libertad”, “civilización”, “progreso”,… su finalidad es el lucro, el dominio económico. De eso va Queimada (1969), de colonialismo y neocolonialismo, de cómo este sustituye a aquel para que todo continúe igual para el explotado. Solo cambia el rostro del explotador, pero no la finalidad perseguida. Esto lo expone Gillo Pontecorvo en su espléndida película, cuyo guion corrió a cargo de Franco Solinas y Giorgio Arlorio. Pero el film no tuvo suerte comercial, a pesar de contar con ...

Sabu-Toomai, el de los elefantes (1937)

Personajes como Toomai, Mowgli o Abu hicieron de Sabu una estrella de celuloide, pero aquel niño no era actor, era el rostro exótico que Robert J. Flaherty buscaba para su película documental sobre elefantes. Como Nanuk dieciséis años atrás, Sabu llamó la atención del documentalista, pero, al contrario que el protagonista del primer largometraje documental cinematográfico, el muchacho encontró en el cine su porvenir y su holgado medio de sustento. Su momento de mayor esplendor se produjo entre 1937 y 1942, en las producciones británicas producidas por Alexander Korda. Su carrera posterior se desarrollaría, sobre todo, en Hollywood, adonde llegó para rodar Las mil y una noche (Arabian Nights, John Rawlins, 1942), una producción Universal en la que también participaban Jon Hall y María Montez. Con la pareja artística volvería a coincidir en La reina de Cobra (Cobra Woman, Robert Siodmak, 1943). En 1944, se convirtió en ciudadano estadounidense y una de las primeras cosas que hizo como ...

Mares de China (1935)

Al contrario que la Warner de los primeros años del sonoro, que solía sacar el material para sus historias de las páginas de sucesos, o que la Universal, que se decantó por el ahorro, el terror y los monstruos, la MGM apostaba por las estrellas. El estudio, por entonces bicéfalo —Louis Mayer e Irving Thalberg al frente; y no en pocas ocasiones enfrentados—, presumía de ello y lo convirtió en su sello. Salvo excepciones, algunas tan magistrales y malditas como La parada de los monstruos (Freaks, Tod Browning, 1931), sus películas vendían la presencia de hombres y de mujeres que la empresa había convertido en reclamo para el público. Más que actores y actrices, que también había, eran estrellas de la pantalla. El público acudía a verlas, a menudo sin importar la trama ni el género del film en cuestión. Lo que atraía a las salas eran esos nombres que brillaban con luces de neón en las marquesinas de los cines: Greta Garbo, Wallace Beery, John Gilbert, Norma Shearer, Joan Crawford, William...

Capitán de Castilla (1947)

De Andalucía a México, en un viaje por la historia y la épica, por la mezcla de la realidad histórica y la aventura cinematográfica, Henry King maneja la aventura y la épica con sobrada capacidad y experiencia, la que le concede ser uno de los pioneros del cine estadounidense y del género, en el que se inició allá por el periodo mudo. King abre su epopeya Capitán de Castilla (Captain from Castile, 1947) impresionando un mapa de la península ibérica con los nombres de Portugal y España, dos imperios nacidos de una misma raíz y con un destino similar al otro lado del océano Atlántico. El plano peninsular también muestra las ciudades de Santiago, ciudad apostólica, supuesta tumba del apóstol peregrino de los gallegos y del soldado de los castellanos, pueblo de mayor belicosidad, quizá el más belicoso y conquistador peninsular, fruto de su juventud y de la ambición de sus monarcas y gobernantes —es un reino que nace, crece y se impone al resto a medida que avanza la reconquista cristiana—...

La guerra sin nombre (1992)

Hubo quien llamó a la guerra de Argelia (1954-1962) pacificación, quizá por qué “acción de llevar paz” sonaba mejor, pero como apunta La guerra sin nombre ( La guerre sans nom , 1992), mediante los testimonios de los veteranos franceses entrevistados por Bertrand Tavernier , el conflicto franco-argelino fue una guerra de independencia, para unos, y de orden y reconquista, para otros. Según apunta Tavernier  hacía el final de su documental, hubo 24.000 soldados franceses muertos y miles de heridos, sin contar las bajas rivales, ya que en el film, centrado en la memoria francesa que el cineasta desea recuperar para enfrentar el presente a los fantasmas del pasado nacional, no se detallan cifras de militares y civiles argelinos, aunque el FLN y ELN no formasen parte de un ejército reconocido, al no ser reconocida la soberanía de Argelia, soberanía que alcanzó oficialmente el 19 de marzo de 1962. Por entonces, los cineastas franceses no abordaban el tema, aunque Godard  sí lo toc...

Indochina (1991)

“Libertad, igualdad y fraternidad” es un eslogan pegadizo, uno de los más famosos de la historia, e incluso resulta convincente para quienes prefieren la fantasía a la realidad en la que se vive a diario, pero, como hecho social, nunca ha sido ni será una posibilidad real, al menos, no a corto plazo. Dicho eslogan no puede abandonar el terreno de la utopía, quizá por la propia naturaleza humana (si hay una o varias que nos definan y limiten) o porque el individuo y su conjunto (la sociedad) no lo deseen. Los distintos criterios, modos e ideas intentan alterar o imponerse a cualquier otro con los que contacta; a veces incluso creyendo hacer el bien o en el nombre del bien, que suelen ser los peores casos o los más extremos en su injusticia. En la hermandad hay desigualdad y en la igualdad existe la certeza orwelliana de que algunos son más iguales que otros. Esta desigualdad, la falta de libertad y el imperialismo francés fueron tres causas que llevaron a la creación de un movimiento de...

Zulú (1964)

Las opciones profesionales y personales de Cy Endfield  se vieron afectadas de manera drástica al inicio de la década de 1950. Por aquel entonces, como el de tantos otros, su presente cobró el tono de las listas que incluían su nombre y, sin apenas tiempo para decidir, prefirió exiliarse a convertirse en informante de quienes lo señalaban como simpatizante comunista. Su salida de Estados Unidos lo llevó a Reino Unido, donde, no sin dificultades, continuó su carrera cinematográfica bajo diferentes seudónimos (hasta que la absurda persecución llegó a su fin). Durante su periplo británico realizó algunas de sus mejores películas, la mayoría protagonizadas por  Stanley Baker , a quien dirigió por primera vez en Ruta infernal ( Hell Drivers , 1957). Con el actor creó su propia productora y desde ella llevaron a cabo su película común más ambiciosa y atractiva, aunque esto no resta valor a otras producciones suyas.  Como había hecho en La isla misteriosa  ( Mysterio...

Quebracho (1973)

Muchos historiadores cinematográficos coinciden a la hora de señalar a  Mario Sofficci  y a sus películas  Puerto Nuevo (1936), codirigida por Luis César Amadori ,  Kilómetro 111 (1938) y, principalmente,  Prisioneros de la tierra (1939) como autor clave y piezas fundacionales del cine social argentino, sin embargo este tipo de film no tuvo la continuidad deseada debido a la inestabilidad política que jugó en su contra y, durante años, provocó que prácticamente dejase de existir, sobreviviendo en las aportaciones de Fernando Birri  —que darían pie al nuevo cine latinoamericano— o en las sombras donde años después  Fernando Solanas y Octavio Getino  realizaban su combativo y maniqueo ensayo político-documental La hora de los hornos (1965-1968). Inicialmente, este mítico manifiesto se exhibió en la clandestinidad, también en festivales internacionales, ya que ni escondía su postura antiimperialista ni sus intenciones político-didácticas. De ...

Pasaje a la India (1984)

Odio, racismo, esnobismo, mezquindad, asoman detrás del comportamiento civilizado de los británicos del club del que Richard Fielding ( James Fox ) dimite cuando le señalan y critican porque está convencido de la inocencia del doctor Aziz  ( Victor Banerjee ), a quien se ha acusado de violación, acusación tras la que se esconden motivos políticos, raciales y económicos, puesto que los ingleses la emplearán para justificar el porqué de la necesidad de su dominio sobre la India y de la segregación que han impuesto. Fielding  es, junto a la señora Moore ( Peggy Ashcroft ), el único de los occidentales que cree en la inocencia del médico indio, quizá porque son los únicos que no están ahí como colonizadores o conquistadores, sino como personas que no sienten la superioridad colonial, ni pretenden imponer su orden. Ambos encuentran en Aziz a una persona con quien simpatizan y estrechan lazos. Pero antes de seguir hablando sobre la última y magistral historia cinematográfica filmada...

La batalla de Argel (1965)

La igualdad, la libertad y la fraternidad promulgadas como ideales de la Revolución no eran las mismas para todos los territorios y habitantes del imperio francés, que vio como su último suspiro exhalaba en Argelia —que asumió identidad nacional propia hacia el final de la II Guerra Mundial, aunque no sería hasta la década de 1960 cuando alcanza su independencia. Entre 1954, año en el que se inician los conflictos armados, y 1962, tres años antes de que los italianos Gillo Pontecorvo y Franco Solinas  realizasen —el primero como director y el segundo desarrollando el guion— la que se considera la primera película de ficción argelina (en coproducción italiana), se desata la última crisis colonial francesa, la que pone fin a su imperialismo territorial. La batalla de Argel ( La battaglia di Algeri , 1965) expone un instante de la historia del siglo XX, de aquellos años de inestabilidad en la antigua colonia del norte de África, continente donde se estaba produciendo un despertar...